Guadalajara apuesta por la biomasa (II).

Bosques de pinos y robledales de Muriel  (41km, Guadalajara, España)

Pinares en Muriel. Foto: Jlopez2022. Wikiloc.

 

Por Gloria Magro. 

Es un hecho indiscutible que a día de hoy España apuesta de forma firme por la biomasa como fuente de energía renovable y como motor económico en aquellas regiones donde los recursos forestales permiten un aprovechamiento secundario de los residuos resultantes de la explotación y limpieza de sus montes. La nueva central térmica a partir de biomasa que se está construyendo en el polígono del Balconcillo, con apoyo del Ayuntamiento y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, es otro paso más en este sentido. 

Calor y agua caliente sanitaria para miles de viviendas de la ciudad, para colegios y edificios públicos a partir de astillas provenientes de la limpieza de los montes de Guadalajara. Energía limpia y no proveniente de combustibles fósiles que además contribuirá a dinamizar la economía de muchos pueblos que pueden encontrar en este recurso un proyecto de viabilidad económica para sus áreas boscosas, públicas o privadas, después de décadas de abandono y desuso debido al fin de los aprovechamientos tradicionales. Un aprovechamiento que además resulta ser un recurso adicional muy significativo en la lucha contra los incendios estivales a través de la limpieza de las masas forestales de la provincia.

Y pese a todo esto, los colectivos ecologistas plantean dudas acerca del impacto que sobre la biodiversidad de los montes de la provincia tendrá la extracción del material forestal con el que alimentar una central de estas características. En Ecologistas en Acción preocupa el proceso de extracción de la materia prima, las astillas, pese a que no han presentado alegaciones al proyecto de construcción de la central de biomasa de Guadalajara. Afirman que el material no siempre procede de un aprovechamiento secundario de desechos forestales, sino que a veces se contrata a empresas sin personal cualificado que en la práctica efectúan limpias incontroladas incluso con maquinaria pesada en montes de propiedad privada, atentando contra la biodiversidad de los mismos en aras de conseguir un rendimiento económico. También aclaran que el concepto de limpieza del monte es en cierto modo “populista” ya que la opinión pública en su desconocimiento del tema, confunde ecosistema con suciedad.

Los expertos consultados por El Hexágono, por su parte, afirman que “las cortas o claras,  son realmente tratamientos selvícolas para eliminar la excesiva espesura de estos ejércitos de pinos” y que ya se están haciendo. En este sentido, afirman que “son muy beneficiosas para aumentar gradualmente la biodiversidad de estas masas y ayudar a su progresiva naturalización, con la regeneración natural y la puesta en luz de otras especies presentes como robles y encinas”.

Asimismo, los expertos forestales aseguran también que “para poder movilizar estos recursos (forestales) y asegurarnos que el aprovechamiento de la leña se realiza de una manera sostenible tenemos las suficientes herramientas legales que garantizan una gestión sostenible, pero en muchos casos nos faltan los instrumentos de planificación necesarios (Instrumentos de Gestión Forestal Sostenible IGFS), por lo que lo primero que debería hacer la Junta es empezar a ordenar todos los montes de su propiedad; cuestión ésta muy conveniente (yo diría que necesaria) si se quiere tener una valoración precisa de los recursos existentes y una planificación a corto, medio y largo plazo”.

Otro tema a tener en cuenta es la necesidad a día de hoy, en pleno s.XXI, de quemar leña como fuente de energía. Este uso de la biomasa es un recurso ligado aún hoy a países del centro y norte de Europa. España, por su parte, cuenta con la mayor y más eficiente fuente energética que existe, el sol. La energía fotovoltaica es la de menor impacto ambiental  y en nuestro país se disfruta de ella de forma ilimitada durante todo el año. Los expertos consultados firman que “la biomasa para fines térmicos resulta un complemento perfecto junto con la energía solar fotovoltaica en sustitución de las energías no renovables e importadas, como el petróleo y el gas natural. La solución ideal y complementaria sería una caldera de biomasa para producir calefacción y unas placas fotovoltaicas de autoconsumo para el suministro eléctrico”. Así, para la producción de agua caliente sanitaria, calefacción,  la biomasa es más eficiente que la fotovoltaica y para producir la electricidad, al contrario. Por eso ambas se complementan. También se considera que no son fuentes de energía sustitutivas de las existentes en la actualidad, pero sí que pueden ayudar a cubrir el déficit energético y contribuir a depender menos de los combustibles fósiles.

En este campo trabaja la Plataforma Tecnológica Española Biomasa para la Bioeconomía, BIOPLAT, auspiciada por el Ministerio de Ciencia. Se trata de un grupo de excelencia y coordinación técnico-científico y sectorial que tiene como objetivo que todos los sectores implicados en el desarrollo de la biomasa trabajen conjunta y coordinadamente para conseguir que la implantación comercial de la bioenergía y los bioproductos de forma competitiva y sostenible.

Existen muchos estudios económicos y ejemplos prácticos de la competitividad de la biomasa, de su eficiencia energética y del ahorro que conlleva su uso, así como del nivel tecnológico adquirido para cada tipo de solución. Pero también hay que tener en cuenta la base de este uso energético, el recurso: la biomasa o el aprovechamiento del árbol o el matorral para generar energía térmica. La clave en este caso sería su existencia, su abundancia y su localización. Las masas arboladas o arbustivas que pueden ser fuente de este recurso se encuentran en casi todas las masas forestales o bosques de la península ibérica y más concretamente en la provincia de Guadalajara, con más abundancia en las repoblaciones de pinos efectuadas entre los años 1950 y 1970 y que en su mayor parte son propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Parece ser que, en la actualidad, en la provincia de Guadalajara estamos por debajo del potencial que se puede aprovechar, pero también es cierto que no todos los bosques tienen este recurso disponible, y que en determinados casos su aprovechamiento no es conveniente por cuestiones ecológicas, paisajísticas o de rentabilidad.

Es indudable que un recurso tan ancestral como la combustión de madera presenta a día de hoy desafíos de futuro a desarrollar y mediante los cuales conseguir un equilibrio económico y medioambiental. Tal vez el futuro de los bosques de Guadalajara esté ahí, si su conservación pasa por darles una utilidad más allá de la ornamental y de mero marco estético.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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