ELLAS, mujeres extraordinarias

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Cuando empecé las practicas, nadie daba un duro por mi, y tuve que demostrar que podía, quería y se me daba bien”. Foto: Nacho Izquierdo.

Por Gloria Magro.

Fue una conjunción fortuita de acontecimientos que nos afectaban especialmente a las mujeres, una desgraciada concatenación de sucesos alarmantes los que se alinearon hace ahora justamente un año, coincidiendo con el Día de la Mujer Trabajadora de 2018,  y dieron lugar a una tormenta imperfecta que desde entonces no ha dejado de producir olas de conciencia, de indignación y de debate público a todos los niveles y en todo el mundo en torno al feminismo. El efecto mariposa ha resultado tener género.

El Museo de Guadalajara en el Palacio del Infantado acoge estos días una exposición fotográfica que lleva un título corto y contundente: ELLAS. Veinte retratos femeninos y feministas realizados por el fotógrafo Nacho IzquierdoEllas son un grupo de mujeres comunes que sin embargo hacen cosas extraordinarias, si por ello entendemos que su esfuerzo personal las ha llevado a superar las diferencias de género en su día a día. Son investigadoras, atletas, médicos, pastoras, mecánicos, artistas de diversa índole. Alguna de Ellas y muchas más, son parte de las guadalajareñas que rompen techos de cristal a pesar de los obstáculos que por el hecho de ser mujeres aún persisten en muchos sectores. Ellas, en sus propias palabras, forman el caleidoscopio de la mujer en 2019.

Marta Masa Henche, 25 años. Técnico electromecánico de automóviles . Mi experiencia ha sido dura y lo sigue siendo. Durante mis estudios, era la única en clase y me tocaba luchar y demostrar que simplemente era una mas. Eso todos los días, hasta el punto de querer dejarlo en muchísimas ocasiones por ciertos comportamientos, comentarios y acciones que para mi, eran machistas.  He tenido ayuda, muchísima, tanto de mi familia, como de la directora del Instituto Aguas vivas. He tenido ayuda de ciertos profesores, amigos, y conocidos pero, nunca es suficiente porque no todo el mundo me veía como una más. Hay gente que siempre te ve como rival e intenta que no lo consigas, que no llegues a tus metas. Pero gracias a cada movimiento que hemos hecho, concienciando a la gente, teniendo voz, haciéndonos ver, mi camino a ido poco a poco tomando forma. 

Cuando empecé las practicas, nadie daba un duro por mi, y tuve que demostrar que podía, quería y se me daba bien. Y hoy por hoy sigo trabajando en el mismo sitio. Bajo mi punto de vista, cada movimiento que hacemos, merece la pena, porque ayuda a muchísimas mujeres que no tienen voz, a las que no se atreven a dar el paso, a los que viven rodeados, como yo, de muchísimos comentarios machistas a día de hoy. Con cada movimiento que tenemos, conseguimos más fuerza y más valor. 

Compartiendo mesa hace unos días, hablando de que trabajábamos y que habíamos estudiado, me tocó el turno a mi. Yo conteste con sinceridad, “yo soy técnico electromecánico” y para mí sorpresa me aplaudieron, felicitaron y animaron a seguir con mi camino.  Esto es lo que estamos consiguiendo: cambiar un “¿tú? ¿En tu trabajo de hombres?” a un “di que sí, que podemos hacerlo igual que ellos”. 

Ana Lozano del Campo. 28 años. Atleta profesional. Creo que el lenguaje es determinante en la construcción de la sociedad y desde el 8M se ha puesto un énfasis muy necesario en llamar a las cosas por su nombre. Desde el “no es no” hasta la reiterada explicación de lo que el feminismo es y, sobre todo, lo que no es, se está haciendo un gran esfuerzo para cambiar los actos violentos desde las palabras. De esa forma, además, el movimiento actúa del modo que defiende: pacíficamente.

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El movimiento feminista es como ese río que fluye imparable y con fuerza: no puedes dar marcha atrás, ni siquiera frenar sin ahogarte en el intento”. Foto: Nacho Izquierdo.

Magui García. 45 años. Empresaria. www.hyggecasa.com. En mis más de quince años de experiencia desarrollando proyectos de decoración de alto nivel, nunca he tenido problemas por ser mujer. Trabajo como interiorista junto con mi marido, César Arizmendi. En 2003 fundamos nuestra propia empresa de arquitectura de interiores y diseño, Arquitecnia Suite Interiorismo.  Juntos hemos desarrollado proyectos en Guadalajara y en toda España y desde 2013 trabajamos también en el Reino Unido al más alto nivel. Allí están acostumbrados a que los equipos de trabajo sean mixtos, de hombres y mujeres y nunca me he sentido discriminada. En la actualidad, dirigimos desde Guadalajara Hygge Casa, una empresa dedicada a la venta online de mobiliario, decoración, iluminación, equipamiento textil y el mundo infantil. Vendemos en todo el mundo, nuestros proveedores provienen en su mayoría de países nórdicos, donde están mucho más avanzados que nosotros en cuestiones de género aplicadas a la empresa, así que la cuestión de la discriminación por razón de sexo está más que superada. Creo que soy muy afortunada por poder desarrollarme profesionalmente en un sector como el de la arquitectura de interiores, que ha dejado atrás discriminaciones rancias. 

Mónica Chaparro. 45 años. Actriz y periodista. Son muchas las mujeres que se han sentido acosadas sexualmente  a lo largo de su vida. Y no es necesario haber sufrido una violación o un conato de la misma. En muchos trabajos, se nos acosa sexualmente de una manera velada o descaradamente directa e incómoda. A lo largo de mis treinta años de experiencia en radio y televisión, he sufrido acoso sexual. Esta actitud machista me ha creado problemas laborales, de autoestima e inseguridad y ha vetado muchas promociones laborales que había conseguido con mucho esfuerzo y jugando limpio. Nunca me he atrevido a denunciarlo y habrá quien me llame cobarde y me lo eche en cara. Quizá tengan razón, pero no ha sido fácil. 

El acoso sexual en el trabajo y en determinados sectores conlleva un doble maltrato a la mujer. Por un lado la desagradable tesitura de decir que NO Es NO a alguien a quien no deseas pero que ejerce sobre ti una autoridad laboral y por lo tanto un abuso de poder. Y por otro lado, las consecuencias posteriores que hacen que ese trabajo, por muy maravilloso y bien remunerado que sea, ya un no es un buen lugar donde estar.

En mi opinión, el movimiento #MeToo ha tenido poca repercusión en España porque pocas actrices o periodistas se han atrevido a denunciar directamente a sus acosadores y en los peores casos sus violadores. Son momentos tan traumáticos que intentas borrarlos de tu cabeza y no quieres ser conocida en tu profesión como “la follonera que va de tía buena”. Hasta en eso estás secuestrada por el machismo.

En octubre de 2017 surgió el escándalo del productor hollywoodiense Harvey Weinstein. Todas las radios españolas trataron en profundidad el caso y lo condenaron sin paliativos. La arcada llega cuando tienes que escuchar por la radio a tu antiguo acosador hablando de lo cerdo que es Harvey Weinstein. Así es la vida. 

Montse Illana. 46 años. Social Media Strategist, BIS a BIS comunicación. Las redes sociales son un vehículo muy potente para la mujer en su lucha por la igualdad. Los canales sociales son un fiel reflejo de la sociedad actual. La semana pasada tres podcast conducidos por mujeres emprendedoras estuvieron entre el Top Ten de descargas en i-Tunes:

Top 1.Jefa de tu Vida, el podcast de @Charuca

Top 4. El podcast de Cristina Mitre @thebeautymail

Top 5.El Podcast de los Sueños, @Balamoda

Cada vez más las mujeres se están convirtiendo en mentoras e influencer: en definitiva líderes o generadoras de opinión. Este movimiento no es una moda pasajera sino una revolución que sabemos que ya no se puede parar. Las mujeres tenemos la firme voluntad de avanzar unidas para conseguir la igualdad, siendo el logro de una, un logro para todas

Beatriz Hernández. 24 años. Agricultora y ganadera. Vivo en Algar de Mesa desde que nací. Estuve fuera estudiando y después decidí volver al pueblo y al negocio familiar que es la ganadería y agricultura. Aquí estoy ayudando a mi hermano, es mucho trabajo para él solo. No es tan difícil cómo dicen el vivir en un pueblo de menos de treinta habitantes. Aconsejo a la gente que mire mas por el medio rural y por la despoblación. Se dirá que el campo y la ganadería son un trabajo duro para una mujer pero no es así. Si quieres trabajar esto lo puede hacer igual un hombre que una mujer.

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“… en todas partes, las mujeres cantamos la canción de la vida, creamos afectos, trabajamos con corazón… mientras molemos el mijo durante todo el día, día tras día”. Foto: Nacho Izquierdo.

 

Estrella Ortiz. Contando cuentos desde 1984. Narradora oral y escritora. Cómo hablar de mi vida de mujer, artista trabajadora y madre de dos hijos; de los malabarismos que tuve que hacer para sacarlos adelante, para compaginar mis viajes y la pasión de mi trabajo con el cuidado y el amor hacia ellos. Ahora, en la distancia, veo todo el esfuerzo, pues mientras lo vivía no lo pensaba en absoluto, estaba dentro del mar, a merced del bamboleo incesante de sus olas. Recuerdo lo que me contaba un amigo musicólogo, cuando en uno de sus viajes para recoger canciones y ritmos de África, después de ver cómo un grupo de mujeres cantaban y molían el mijo al compás de un ritmo complejo y bellísimo, les preguntó por su canción y ellas le miraron asombradas, con una cierta condescendencia, y le dijeron: “¿Qué canción? Nosotras solo estábamos moliendo el mijo…”

Así es en todas partes, las mujeres cantamos la canción de la vida, creamos afectos, trabajamos con corazón… mientras molemos el mijo durante todo el día, día tras día.

Y un aspecto muy importante de esta laboriosidad es el apoyo entre nosotras; yo tuve la gran suerte de tener cerca a mis hermanas, mis amigas, mis padres. Cuando pienso en ello mi corazón se llena de agradecimiento. Qué importante la solidaridad, la compañía, la ayuda mutua, el tejido de afectos que nos sostienen y que es tan importante cuidar. 

La madre de una amiga, ya mayor, fue al neurólogo hace un tiempo, pues tiene graves problemas de memoria. El médico empezó un pequeño test para evaluar su estado y una de las preguntas fue: dígame treinta nombres de mujer. Entonces ella comenzó a decir y pasó de los treinta nombres sin un solo titubeo. Mi amiga y el médico se miraron asombrados. Era increíble, dada su situación. De modo que le preguntaron cómo lo había hecho y ella respondió: “solo he recorrido mentalmente, casa por casa, la calle de mi pueblo, en cada una había al menos una mujer; solo he tenido que recorrer la calle”.

Este es mi deseo para todas las mujeres del mundo: que nunca nos falte esa calle llena de mujeres dispuestas a un abrazo, a sostenernos el niño, a prestarnos algo, a escucharnos el llanto, a cantar juntas. ¡Por la canción de la vida!

 

Mamen Rodrigo. 45 años. Médico de familia y payapeuta. www.payapeutas.org. Hasta hace muy poco, yo era una de esas personas que creía que el feminismo es lo contrario del machismo. Ahora celebro el haberme aproximado a colectivos feministas, el haberme cuestionado mis creencias y el ir reforzando cada vez con más fuerza mi propia convicción, hasta el punto en que no tengo ninguna duda sobre la necesidad de apoyar la huelga del 8 de marzo y avanzar en el activismo feminista. 

En esta reflexión, me viene a la cabeza un poema que escribió Gloria Fuertes llamado “Mujer en bikini” cuyo último fragmento cita “eres como un río, quien te sigue y nada, se hace cascada”. Imagino a esas primeras mujeres en bikini como el icono de una revolución, mujeres atrevidas incluso por encima de su propio pudor; igualmente y ante ellas imagino a esos hombres que se han de enfrentar a lo que despierta en sus deseos y a su miedo de que la mujer pida un espacio en el que ellos pierdan poder y control.  

El movimiento feminista es como ese río que fluye imparable y con fuerza: no puedes dar marcha atrás, ni siquiera frenar sin ahogarte en el intento. Es un río de rico caudal, que se ramifica y en el que fluyen mujeres de distintas edades y creencias junto a hombres que han enfrentado su miedo a la mujer sin miedo y que viven de la plenitud de ir de la mano y no en competencia. Ellas y ellos se hacen una cascada que ruge con fuerza, que encuentra un ámbito seguro en en el compartir experiencias que antes ni imaginaban compartir. #cuéntalo no lucha solo por lo que hay aquí, sino que ambiciona cambiar las vidas de todas las mujeres del planeta. 
El feminismo está en boca de todos y es de necios negar la evidencia de que cuanto más lo quieren aplacar, más fuerte se hace porque quien quiere destruirlo representa el origen mismo del problema contra el que se lucha. Solo cuando nuestra sociedad sea por fin capaz de reconocer el abuso de poder del patriarcado durante siglos y ponga medidas para construir un nuevo modelo de comportamiento en el que las personas sean tratadas por igual, solo entonces, el movimiento feminista remansará sus aguas. Mientras tanto, año a año seremos más y más fuertes.

 

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ELLAS. Fotografías de Nacho Izquierdo. Museo de Guadalajara, Palacio del Infantado. Hasta el 17 de marzo. 

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