Nueva era… y oportunidad perdida

Por David Gómez

Pablo Ramos y Carlos Ávila, presidente de honor y presidente del Club Deportivo Guadalajara | Foto: SER Deportivos Guadalajara

Comienza una nueva etapa en el Club Deportivo Guadalajara. El pasado jueves supuso el final de 17 años de Germán Retuerta en la entidad morada. La Junta General Extraordinaria de Accionistas materializó la decisión de la jueza del concurso de acreedores en el auto publicado a mediados de febrero. En él, se apartaba al anterior Consejo de Administración de sus funciones en el club. De este modo, la nueva Junta permitió cesar definitivamente a Retuerta como presidente del Consejo y constituir uno nuevo de la mano de tres hombres: el presidente Carlos Ávila, el empresario Javier Ramírez y el director deportivo David Freitas. Los nuevos consejeros estarán acompañados en el organigrama institucional por Pablo Ramos, histórico socio del Dépor y nuevo presidente de honor de la entidad.

Pese a que la gestión del Deportivo había pasado a manos de Génova Internacional en julio del año pasado, Germán Retuerta y sus hombres de confianza (Jesús Sotillo y José Luis Gonzalo) se habían mantenido como los representantes de Gestión Deportiva Integral SL en el Consejo de Administración. Su boicot de las anteriores Juntas convocadas no había permitido efectuar su cese hasta entonces. Solo la intervención de la jueza del concurso ha permitido formalizar la salida definitiva de Retuerta. No obstante, José Luis Gonzalo confirmó a los micrófonos de GuadalajaraMedia que el auto de la jueza ha sido recurrido. Sin embargo, el abogado de la Administración Concursal, Javier Martínez Atienza, afirmó que la medida cautelar adoptada por la jueza es «efectiva» y que la situación es definitivamente «irreversible».

La modificación del Consejo de Administración supone un paso determinante en la evolución del concurso de acreedores en el que se encuentra inmerso el Deportivo Guadalajara desde el 8 de enero de 2018. Por primera vez en todo el proceso, los actuales propietarios podrán personarse en el concurso representando al Club Deportivo Guadalajara para realizar su propuesta de convenio a los acreedores. Si esta proposición es aceptada por los acreedores, la entidad comenzará a liberarse de la gestión de la Administración Concursal y podrá adoptar sus decisiones de manera autónoma, siempre y cuando cumpla con sus compromisos adquiridos para el pago total de la deuda.

La histórica noticia sucedió apenas un día después de que el Deportivo Guadalajara lograra un triunfo trascendental en su partido aplazado Casas Ibáñez (1-2). Y es que gran parte de las opciones del club para subsistir pasan por permanecer en la Tercera División. De ahí que el encuentro de este domingo en La Solana se presentara como una oportunidad magnífica para el Dépor de cerrar prácticamente su salvación.

Cinco victorias en los últimos seis partidos invitaban al optimismo de la parroquia alcarreña. La visita a un rival directo como el antepenúltimo de la tabla (el equipo que marca la zona de descenso) añadía más picante al asunto. De hecho, un triunfo significaba dejar a La Solana a diez puntos a falta de ocho jornadas. Para un equipo que apenas había sumado seis victorias en 29 partidos, una distancia de cuatro partidos resultaba casi definitiva. Pero el Dépor no está este año por la labor de hacer las cosas fáciles y se complicó la vida con una derrota inesperada en La Moheda.

Once del Deportivo Guadalajara en La Solana | Foto: Club Deportivo Guadalajara

El rendimiento de los morados en tierras manchegas resultó desconcertante. Tan desconcertante como el once titular que alineó Sergio Zanetti en un partido tan determinante. El preparador argentino sorprendió colocando a Laucha y a Fede Zanetti junto a Fernando Doménech, dejando en el banquillo a futbolistas como Brian, Juanra, Franco u Óscar Cabo. Cierto es que el partido entre semana frente al Atlético Ibañés invitaba a las rotaciones, pero dejar tal arsenal ofensivo en el banquillo dejó al Dépor sin capacidad ofensiva. Los arriacenses pagaron la soledad de Doménech y se vieron superados en todo momento por su rival.

A diferencia del Dépor, La Solana sí comprendió lo que se jugaba en aquella contienda. El cuadro amarillo ganó todas las disputas, propuso más fútbol y se llevó una victoria sin paliativos. Los ciudadrealeños cimentaron su victoria llevando las riendas desde el comienzo. Un Dépor más replegado de lo habitual intentaba esperar sus oportunidades a la contra aprovechando la velocidad de Cristofer. Pero lo que se encontró fue un ataque constante de los solaneros. Saavedra primero y Mazzocchi después gozaron de las ocasiones más claras del primer acto, pero sus remates se perdieron por poco. En el lado visitante, apenas un libre directo de Doménech inquietó al cancerbero Monreal.

El paso por los vestuarios sentó mucho mejor al cuadro local. La Solana salió al césped convencida de sus opciones y aplastó al Dépor. El derroche de intensidad manchego dejó al Dépor sin capacidad de reacción. Las ocasiones se sucedían y, de tanto ir el cántaro a la fuente, David Sevilla terminó por hacerlo pedazos aprovechando una magnífica galopada de Miguel Fuentes. Era el minuto 60 y Zanetti, consciente de que su planteamiento hacía aguas por todas partes, movió el banquillo y dio entrada a Constantino y a Ablanque. Antes lo había hecho Juanra. Pero los cambios, paradójicamente, no cambiaron nada.

La Solana cedió el cuero al Deportivo. Pero el caramelo envenenado en forma de posesión solo se tradujo en más ocasiones para los locales. Mazzocchi y Javi Fernández dispusieron de oportunidades muy claras al contraataque. La falta de pegada solanera impidió un resultado más escandaloso y dejó al Dépor con alguna opción hasta el final. Sin embargo, la indolencia morada sucumbió ante una Solana que se mete de lleno en la pelea por la permanencia. Sin salir del descenso, los amarillos se sitúan con 30 puntos. El Dépor, por su parte, se mantiene con 34, cuatro por encima de los solaneros y tres por delante del Mora, 17º y en descenso virtual por el arrastre del Conquense.

El derbi revive al Marchamalo

El Club Deportivo Marchamalo ha vuelto. Tres meses después, los verdillos cosecharon su primera victoria del año 2019 en su enfrentamiento directo frente al Club Deportivo Azuqueca. Los gallardos se jugaban la vida y terminaron con una racha de diez partidos sin ganar en el momento más oportuno. Fue un triunfo muy buscado por los hombres de ‘Nito’ Alonso, que salieron tremendamente motivados al césped de un estadio a reventar. La grada de La Solana, llena para arropar a sus hombres, empujó al Marchamalo durante los 90 minutos. Esta vez, su equipo sí estuvo a la altura.

El primer cuarto de hora fue de dominio absoluto de los locales. El Marchamalo dispuso de dos ocasiones clarísimas para marcar. Nada más empezar, una acción de Lucas Nitz dejó el esférico franco para que Aitor Rubio hiciera el 1-0. Sin embargo, el delantero falló de forma inexplicable. Pese a ello, Aitor fue un incordio permanente para los rojinegros. El vendaval marchamalero enfureció a Manolo Alfaro, que mandó calentar a Brotón y a Maikel con apenas 15 minutos de juego disputados. En el 27′, el primero reemplazó a Lucas. El descontento del técnico azudense evidenció la delicada situación que vive el Azuqueca desde hace unas cuantas jornadas.

El Azuqueca no logró revertir el guion del partido, pero sí frenar el ímpetu del Marchamalo. Los rojinegros, incluso, se animaron con alguna llegada al área de Juli. El encuentro languidecía cuando Aitor Rubio, incansable, condujo hasta el área y fue derribado por Corral. Penalti. Cheki asumió la responsabilidad y no falló, pese a que Ropero adivinó la trayectoria del balón. El tanto psicológico premiaba el esfuerzo del Marchamalo y castigaba la apatía de un Azuqueca deprimente. El 1-0 hizo recular al Marchamalo y los visitantes dieron el paso al frente que tanto reclamaba su técnico. La entrada de un viejo conocido como Borja Cabanillas y la vuelta a la defensa de cuatro mejoraron al Azuqueca, mucho más ofensivo y metido en la contienda.

Sin embargo, a los rojinegros les faltaba algo para amenazar con más peligro la portería local. Una vez más, la ausencia de Pancorbo pesó demasiado en el juego rojinegro, carente de su gran referencia ofensiva. De este modo, las mejores ocasiones llegaban por parte del Marchamalo. Pero la eterna falta de pegada local volvió a aparecer a la contra. Aitor Rubio erraba en los metros finales y al público gallardo le tocó sufrir hasta el final. Finalmente, los tres puntos se quedaron en casa y el Marchamalo se va a los 28, tres por debajo del Mora y cuatro por detrás del Villacañas. La tercera derrota en cuatro partidos deja al Azuqueca 13º con 36 puntos, solo cinco por encima del Mora. La visita de La Solana al San Miguel la semana que viene puede meter a los rojinegros en problemas.

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