Campaña Santa

Dgo. Ramos

Autoridades en la pasada procesión del Domingo de Ramos // Foto: Guadalajara Diario.es

Por Álvaro Nuño.

En plena Semana Santa, los gurús de las campañas electorales de los diferentes partidos políticos pronostican que la coincidencia de estos días de vacaciones para muchos, devoción religiosa para otros y de desconexión y descanso para la inmensa mayoría, no son los más adecuados para salir con la pancarta y el megáfono a la calle  interrumpiendo las procesiones. Entre otras cosas porque son actos se supone de recogimiento y silencio -cada vez menos por la irrupción de aplausos al paso de los pasos, costumbre más turística y folclórica llegada del sur y que se ha impuesto de unas décadas a esta parte a la sobriedad castellana, menos espectacular pero más de la tierra-.

Pero claro, no dejan de ser cinco días de los quince de una campaña electoral que se prevé como la más definitoria de las últimas convocatorias. Sin ir más lejos, en nuestra provincia, el tercer diputado parece estar más disputado que nunca. Y no sólo porque lo diga el CIS. El semanario La Tribuna de Guadalajara publicaba su propio sondeo de ámbito regional el pasado fin de semana en el que también le da al PSOE como ganador en nuestra provincia con dos diputados (y el 35,43% de los votos) mientras que el PP se quedaría con uno (22,42% de voto). Pero la encuesta deja la puerta abierta a que ese segundo diputado socialista podría ser finalmente congresista por Vox (tercera fuerza política en votos con el 17,53%) o Ciudadanos (15,67%), y sin opción en cualquier caso a que el PP mantenga su actual “parejita” ni tampoco a que Unidas Podemos consiga representación en Guadalajara (6,42% de votos)-. Además, el tabloide dice que los alcarreños somos los que lo tenemos más claro, con apenas un 6,39 por ciento de indecisos y un 7% de abstencionistas declarados.

A pesar de que las espadas todavía están en alto, los votos de Guadalajara no parecen ser la suficiente cantidad para que los líderes estatales hagan el esfuerzo de hacer parada con sus caravanas electorales en la provincia y atraer con su presencia a sus siglas ese solitario diputado en liza. En ese sentido seguimos siendo la España vaciada y una cosa es apoyar a esta parte del país en una manifestación sin salir de Madrid o acercarse a apoyar a tus candidatos del terruño en los antecedentes de la campañas -hemos recibido la visita de Albert Rivera a Sayatón a presentar a su candidata subido a un tractor o de Santiago Abascal asistiendo triunfal a la Corrida de Toros de Primavera-, y otra muy diferente, presentarte en el “prime time”, cuando se disputan las plazas “importantes” celebrando mítines multitudinarios ante los ojos de millones de españoles a través de los medios de comunicación. No amigos, a pesar de la importancia que parece tener en estos comicios cada diputado y del peso de las provincias donde menos votos se necesitan para conseguirlo, Guadalajara no juega todavía en esa liga.

O sea que con un tercio de la campaña interrumpida por el calendario festivo y sin “apoyos” desde Madrid, las diferentes formaciones deben apañárselas con los carteles que hayan podido imprimir, las banderolas que les hayan asignado y, eso sí, la presencia cercana y continua en la calle, en los mercadillos, en cualquier aglomeración de público que se pueda producir.

Un buen ejemplo de ello fue la tradicional procesión del pasado Domingo de Ramos, primer desfile de la Semana Santa y una buena ocasión para que el público te vea y, a lo mejor recuerde tu cara después en otro acto político o en el telediario local. Es habitual en esta procesión que, tras el paso de La Borriquilla, los hermanos mayores de la Cofradía de los Apóstoles y de las autoridades eclesiásticas, cierren el cortejo las autoridades presentes encabezadas siempre por el Alcalde y los miembros de la Corporación Municipal que decidan acompañarle y otros cargos institucionales de Diputación u otras administraciones locales, llevando unas altas palmas doradas que les diferencian del resto de los feligreses de andar por casa, que se limitan a portar la más modesta rama de olivo bendecida para la ocasión.

Pues bien, observando las imágenes que los medios de comunicación han difundido de este pasado domingo, se ha observado una “nutridísima” afluencia de cargos institucionales este año, más allá de la del siempre presente Antonio Román -habitual en la procesión como primer edil y como declarado católico practicante- y de los concejales de su grupo municipal. Este año han sido muchos los palmeros que le han acompañado a derecha y a izquierda, haciendo ver ante el público su fe o, al menos, su respeto y apoyo a tradiciones populares como esta.

No hace falta dar nombres pero la mayoría de los presentes tenían en común una única condición además de seguir siendo cargos institucionales -condición sine qua non para estar allí pero que ya tenían en años anteriores aunque no participaran-: todos y todas son candidatos en las próximas elecciones, ya sea en las Generales del domingo 28 de abril o en las Regionales y Municipales del 26 de mayo. O sea que cuando veamos en próximos actos públicos de lo que queda de la Semana de Pasión a diputados, parlamentarios, senadores o concejales siempre nos preguntaremos si siguen estando de campaña a pesar de no dar discursos, o si su presencia es la habitual representativa en su papel de autoridades civiles en estas celebraciones, siempre voluntaria porque se trata de actos litúrgicos y no oficiales. ¡Ustedes mismos!

 

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