Mereció la pena

Por David Gómez

El Club Deportivo Guadalajara celebrando su dramático triunfo ante el Atlético Ibañés | Foto: Club Deportivo Guadalajara

El fútbol, tantas veces injusto, tantas veces cruel, decidió escogerlo a él. No podía ser otro, por más que la lógica lo indicara. Mientras todo el equipo se fundía en una piña, el héroe se acercaba lentamente a su grada. De su mirada rebosante de alegría surgió un grito sincero. El eco de su voz lo acallaron los atronadores aplausos de la hinchada. Solo ellos saben cuánta rabia guardaba el alarido de su hijo pródigo, aquel que creció entre las generaciones más doradas de la cantera alcarreña, que dio el salto para sostener a un equipo decadente y que volvió de Villarrobledo para anotar uno de los goles más importantes de la historia del Club Deportivo Guadalajara. Quizás el que más. No valió un ascenso, pero sí un año más con vida.

Y es que el Dépor seguirá siendo equipo de Tercera División la próxima temporada. Los morados consiguieron certificar la permanencia derrotando en el último suspiro al Atlético Ibañés (2-1). Ello, junto a la derrota del Villacañas frente al Quintanar del Rey, garantizan que los alcarreños no se vean afectados por el arrastre del Conquense. El cuadro de David Freitas se impuso al equipo de Casas Ibáñez en un partido que resumió la dramática campaña deportivista. Pese a que el técnico morado alineó su mejor once, al Dépor le costó entrar en el partido. El Atlético Ibañés planteó un partido incómodo para los locales, disputándoles el control de la pelota y proponiendo un encuentro trabado en muchos momentos.

La ausencia de ocasiones fue la tónica preponderante durante la primera media hora. El guion de partido perjudicaba más a los intereses del Dépor, mucho más necesitado que su rival. Apenas Domenech conseguía llevar algo de peligro sobre la meta de Rodrigo. Sin embargo, el primero en golpear fue el conjunto rojiblanco. Tras un peligroso disparo de Xavi, Sergio aprovechó un envío de esquina al primer palo para poner el 0-1 y llevar el pánico a las gradas del Pedro Escartín. El tanto albaceteño contó (una vez más) con la inestimable ayuda de la defensa local, perdida en las marcas y muy poco contundente en el despeje.

El gol visitante hacía presagiar lo peor a los casi 800 aficionados que habían bajado al estadio. No tuvieron mucho tiempo de hacer cábalas, pues Fernando Domenech se encargó de disipar todas las dudas con un zapatazo descomunal. El ’10’ deportivista pudo rubricar él solo la remontada, pero Rodrigo sí desvió esta vez otro de sus temibles disparos. El estado de efervescencia del Dépor obligó a Freitas a sacar toda la artillería. Así, tras el descanso, Brian se juntó con Domenech arriba y el Dépor salió con dos puntas a por la victoria.

El segundo acto fue un monólogo local. Los morados llegaban una y otra vez al área rojiblanca, pero la falta de puntería mantuvo el suspense hasta el final. El omnipresente Domenech tuvo la primera ocasión del segundo acto, aunque un fallo en la conducción evitó que llegara al área en una situación favorable. Poco después, Brian erró un mano a mano frente a Rodrigo. Su rechazo lo recogió Aller, que se topó con el despeje de Antonio sobre la línea de gol. Minutos más tarde, el colegiado anulaba un tanto de Óscar Cabo por claro fuera de juego. Cada oportunidad era más clara que la anterior. Sin embargo, el Dépor no remataba.

Las cosas se pondrían mejor para los morados cuando Rodrigo vio la roja directa en el 65′ por una entrada por detrás a Alberto Alonso. El cancerbero salió a destiempo hasta la banda y, sabedor de que había perdido su posición, cometió una fea infracción sobre el centrocampista morado. En la falta posterior, Roser remató sin oposición al palo cuando lo difícil era fallarla. En la continuación de la jugada, el recién salido Luis sacaba una mano prodigiosa para desviar el disparo de Pantxi dentro del área. Freitas, desesperado, exprimía el último aliento de su ronca voz maldiciendo la escasa pegada de su equipo.

Paradójicamente, la expulsión perjudicó al Deportivo. Cierto es que el Atlético Ibañés era incapaz de hilvanar algún contragolpe, pero los morados perdieron la claridad de minutos anteriores. Todo se reducía a posesiones carentes de profundidad y a balones colgados al área de forma desesperada. Ello, junto a las incomprensibles pérdidas de tiempo de los futbolistas del Ibañés (pues su permanencia estaba ya garantizada), desquiciaron a los jugadores morados.

Pero todavía quedaba una baza. La última, de hecho. Con el tiempo cumplido, Roser colgó el enésimo balón desde la izquierda. Esta vez, Domenech consiguió prolongarlo al segundo palo para que entraba Cabo desde atrás solo de marca. El canterano, sin camiseta, corrió a celebrarlo al córner. Quien tantas veces se había desvivido por el Deportivo le había dado a su equipo del alma el aliento para sobrevivir. Qué bueno que volviste, debieron pensar muchos. Porque tú, querido Óscar, ya eres historia del Club Deportivo Guadalajara. Solo por ello, mereció la pena regresar.

‘Manita’ para la historia

El Club Deportivo Azuqueca se dio un festín en el San Miguel para certificar por completo su permanencia. Únicamente una carambola podía descender al conjunto rojinegro. Sin embargo, los hombres de Manolo Alfaro no dieron pie a las especulaciones y arrasaron a La Roda con un contundente 5-1. Sin apenas presión, los rojinegros exhibieron su mejor fútbol y se unieron al ambiente festivo de San Isidro con un partido trepidante. Desde el comienzo, ambos equipos acumularon llegadas y ocasiones claras de gol. Pero fue Javi Martín en que golpeó primero en el 9′ tras un recorte en el área.

Pudo igualar La Roda un par de minutos después, pero lo que fue una clara ocasión de Ribalta se tradujo en un dos contra uno de Pancorbo y Javi Martín que terminó sacando Olivier, el cancerbero rodense. La intensidad exhibida por ambos conjuntos era tan alta que algunos futbolistas se excedieron en sus acciones. Uno de ellos fue Carrasco, cuya entrada a Brotón le costó la roja directa en el 28′. La superioridad numérica durante más de una hora facilitó sobremanera el triunfo del Azuqueca. Cinco minutos más tarde, Gorka hacía el 2-0 tras una asistencia de Maikel. Sin embargo, La Roda añadió algo de incertidumbre al marcador cuando Marcos remató en el segundo palo un centro desde la derecha.

Pero el Azuqueca no dejó lugar a las dudas en la segunda mitad. El cuadro rojinegro hizo valer su superioridad numérica aplastó a La Roda durante los segundos 45 minutos. Soriano y Gorka avisaron en las primeras acciones del segundo acto, pero fue de nuevo Javi Martín quien ajustició a los visitantes a la hora de juego. Con el 3-1, el Azuqueca bajó un ritmo que recuperó en el tramo final. Matas de penalti y Soriano cerraron una goleada que confirma al Azuqueca como el mejor equipo de la provincia de Guadalajara, algo que no sucedía desde la temporada 1994/1995. En esa campaña, los rojinegros quedaron en 10º lugar, justo por encima del Club Deportivo Guadalajara. 24 años después, el cuadro azudense vuelve a estar en la cima del fútbol provincial.

El Marchamalo se condena al descenso

No pudo ser. El Club Deportivo Marchamalo ya es equipo de Regional Preferente. El cuadro de ‘Nito’ Alonso confirmó su descenso de categoría tras empatar en casa del Almagro. Un empate que se tornaba insuficiente para los intereses gallardos, pues el cuadro marchamalero necesitaba ganar sus dos partidos restantes y esperar un milagro para lograr la permanencia.

Sin embargo, el 1-1 cosechado en tierras manchegas condena a los guadalajareños al abismo. Las mínimas opciones del Marchamalo de jugar en Tercera la próxima temporada pasan por quedar por delante del Villacañas y esperar que uno de los cuatro de arriba asciendan a Segunda B para ser repescado. Para ello, los gallardos necesitan ganar en La Solana al Atlético Tomelloso y esperar que el Villacañas no haga lo mismo con La Roda. Una quimera.

El descenso matemático del Conquense hacía que la salvación resultara una empresa muy compleja. Pero el Marchamalo no cumplió con su cometido en el Manuel Trujillo. Al Almagro le bastaba con sumar un punto para salvarse, pero los verdillos necesitaban la victoria para sobrevivir. No lo lograron. La tensión y la igualdad marcaron un encuentro falto de fútbol y de ocasiones. Las primeras fueron para el Almagro, que encontró el gol en su primera llegada gracias a un mano a mano que resolvió con éxito Pablo de Haro. El 1-0 obligaba al Marchamalo a jugar en el alambre. Adolfo rozaba el empate, pero Ureña generaba peligro en cada contra local.

A falta de siete minutos para el final del primer tiempo, Adolfo remató un centro al segundo palo para igualar la contienda y dar vida al Marchamalo de cara a la segunda mitad. Sin embargo, los gallardos no encontraron los caminos del gol. La falta de pegada y de claridad volvieron a condenar a un equipo sin vidas. Solo una carambola de proporciones bíblicas podrá salvar la catastrófica temporada gallarda.

 

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