La gran decisión

Cs Gu.

Los tres concejales electos de Ciudadanos // Foto: Facebook Fernando Parlorio.

Por Álvaro Nuño.

Rafael Pérez, Israel Marco y Fernando Parlorio tienen en sus manos buena parte del futuro de Guadalajara durante los próximos cuatro años. Rafa, Israel y Fernando son los tres candidatos de Ciudadanos que el sábado 15 de junio por la mañana tomarán posesión como concejales por este grupo político en el Pleno de constitución del nuevo Ayuntamiento e inmediatamente después deberán tomar una decisión que, quizá sea la más esperada de aquí a ese día en nuestra ciudad, que no es otra que quién será el próximo alcalde de Guadalajara en los próximos cuatro años, si Antonio Román -o, por defecto, algún compañero suyo del PP-, o Alberto Rojo, el candidato del PSOE.

Tras los resultados electorales del pasado domingo 26, y tal y como se preveía, Ciudadanos será de nuevo el árbitro que decida el color del sillón de la Alcaldía y quién llevará el bastón de mando durante los próximos cuatro años. Ya lo hizo en 2015 y en unas condiciones similares. Entonces fueron Alejandro Ruiz y Ángel Bachiller, igualmente que ahora, dos vecinos sin ninguna experiencia política anterior frente un bregado Antonio Román y uno de los dos partidos de la por ellos denominada “vieja política”, el PP. La cosa tardó en decidirse, pero finalmente, hubo acuerdo y Ciudadanos se abstuvo en la votación y fue suficiente con la mayoría de los once concejales de  de Román, gracias a un pacto de previo investidura que, con el paso del tiempo se ha comprobado que en gran parte no se cumplió. De hecho, meses antes de las elecciones, el PP no pudo sacar adelante los presupuestos del año en curso por la anunciada negativa de los dos ediles de Ciudadanos, imprescindibles para ello. La supuesta ruptura con los populares desde entonces ha ido a más y se ha acrecentado en una campaña electoral muy reñida, donde Román puso la bala sobre las dos candidaturas que sabía que le quitarían votos -como finalmente ha ocurrido- Vox y Ciudadanos.

Con respecto al PP, los términos de la negociación ahora también han cambiado. En primer lugar, los populares ya no son el partido mayoritario -una de las condiciones que siempre habían mantenido azules y naranjas para gobernar-. Ahora lo es el PSOE. La segunda es que Ciudadanos ahora quiere gobernar y no limitarse a apoyar unos presupuestos que no son suyos cada año y ver cumplida una moción de pascuas a ramos. Y la tercera es que el pacto no sólo depende de dos sino de tres partidos, porque los dos concejales de Vox son ahora imprescindibles para alcanzar los trece votos necesarios y estos también han anunciado que quieren rascar bola y no limitarse a levantar y bajar el brazo una vez al mes en el salón de plenos.

Para “facilitar” las cosas, el propio Román, la misma noche electoral y tras conocer los malos resultados de su partido, -que con él a la cabeza nunca había perdido en las urnas de la capital- afirmaba en la sede del PP -que no había pisado en meses, al menos públicamente- que está dispuesto a retirarse a un lado para facilitar un gobierno del Partido Popular. Esa es una de las condiciones que Ciudadanos ya puso hace cuatro años en la Diputación Provincial para pactar con los de la gaviota, exigiendo entonces la cabeza de la presidenta del partido, Ana Guarinos, que se tuvo que conformar con ser vicepresidenta. No sabemos si realmente Román se ha anticipado a los deseos de los naranjas o ha visto una buena oportunidad para borrarse él mismo del alborotado mapa político local. Pero esto abre otra incógnita: ¿Si no encabeza el primero de la lista del futuro tripartito, quién lo haría: Eladio Freijo, que pasaría de querer dejar la política a nada menos que ser alcalde, uno de los dos tenientes de alcaldes de Román durante estos últimos años, Encarna Jiménez o Jaime Carnicero, o la ex de Ciudadanos Itziar Asenjo? ¿Hasta qué punto podrán imponer los naranjas el nombre del nuevo alcalde o alcaldesa?

Si miran a su izquierda, el acuerdo con Alberto Rojo debería ser en principio más fácil matemáticamente hablando, puesto que sus diez concejales y los tres Ciudadanos serían suficientes para alcanzar la mayoría absoluta el sábado 15. De hecho, el candidato socialista ya ha dicho estar dispuesto a tomar la iniciativa como cabeza de la lista más votada y comenzar las negociaciones. Pero estas no parece que se vayan a desarrollar únicamente en el plano local, confrontando programas y con las manos libres, como no se cansaron de repetir los candidatos de Ciudadanos. La situación política nacional, regional y provincial ha hecho que Ciudadanos constituyera al día siguiente de las municipales un Comité de Pactos nacional donde se dirimirán todos los acuerdos con otras fuerzas políticas en las diferentes administraciones donde pueda haberlos, como es el caso de Guadalajara. Por tanto, ni manos libres, ni confrontación de programas. Los militantes locales de Ciudadanos deberán esperar a que decida este Comité para obrar en consecuencia.

A priori, parece complicado que el partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas, que ha convertido su “No al PSOE de Sánchez” en el lema principal de su acción a nivel nacional, acabe pactando con las mismas siglas y los mismos colores en los ámbitos regional y local. Incluso su secretario general, José Manuel Villegas reconocía que lo normal sería pactar con el PP, aunque los naranjas no ponen ahora cordones sanitarios ni a Vox ni al PSOE. Incluso se planteaba pedir un apoyo expreso a sus negociadores a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y una crítica pública y abierta a la política llevada a cabo por el secretario general socialista y presidente del Gobierno, algo que sería complicado de asumir a cualquiera de sus compañeros en cualquier ámbito. “¿Pactamos en Guadalajara pero si antes en un acto de constricción, renegáis públicamente de Pedro Sánchez y de su política con respecto a Cataluña” le diría Rafa Pérez a Alberto Rojo? ¿Y este aceptaría hacerlo?

Otro de los escenarios que se comentan es el del cambio de cromos, algo que ningún partido reconocería nunca en público. “Te cambio la Alcaldía, la Comunidad de Madrid y Castilla y León por Murcia, Aragón y las capitales de Castilla-La Mancha (Ciudad Real, Albacete y Guadalajara)” podría plantear el Comité de Pactos al PSOE. Así se premiaría a los territorios de los varones socialistas más críticos con Sánchez y se eliminaría a los más fieles sanchistas o a aquellas joyas de la corona que arrebatarían a la izquierda populista. O el PSOE podría devolverle aquí la moneda  a Ciudadanos pactando con ellos en Diputación en vez de apoyarse en Podemos.

Y, por último, existe una tercera posibilidad muy poco probable pero que no se puede descartar del todo, y es la abstención de los ediles de Ciudadanos en la votación, lo que convertiría a Rojo en alcalde al ser quien encabeza la lista más votada sin haber conseguido ningún candidato la mayoría absoluta. Eso evitaría pactar con Vox, con el partido de Sánchez y además deshacerse de Román sin pedir su cabeza, ya que él mismo dijo en campaña que se retiraría si no ganaba. Eso sí, reduciría a los naranjas al mismo papel de comparsa que han protagonizado en el último mandato a la sombra del poder pero sin participar en él.

El tablero está ahora mismo completamente abierto, los jugadores piden calma, pero el tiempo corre que vuela y de aquí a quince días Rafa, Israel y Fernando, tendrán que levantar la mano impepinablemente ante una opción u otra.

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