No es otra estúpida película romántica alcarreña

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Concejales en las últimas elecciones. //Foto: Nueva Alcarria

Por Patricia Biosca

A mis treinta y pico de señora aún me siguen chiflando las comedias románticas adolescentes. Esas películas que siempre pasan en los pasillos de los institutos americanos entre taquillas, animadoras, deportistas con hombreras, “nerds” con gafas y que están en el grupo de matemáticas, amén del amigo gracioso que solo está ahí para aportar los chistes con un peinado horrible. Es el legado que las películas de Disney (la primera película de amor adolescente que vi fue “La princesa cisne”, y que me aspen si alguien está en contra de incluir esta maravilla del séptimo arte bizarro a la lista de comedias románticas) y las canciones punkis “light” de las sagas de “American Pie” han dejado en mi alma. Muchas veces he tratado de arrancar esta huella indecorosa que no se puede sacar a relucir cuando te acercas a la Feria del Libro o en las peleas dialécticas de títulos tan independientes que solo el director y la persona que lo menciona conocen su nombre. Como mucho, puedes hablar de que “Grease” o “Footloose” supuso el despertar sexual para muchos adolescentes que veían movimientos pélvicos frenéticos o que “Dirty Dancing” hablaba de la lucha de clases e introducía el tema de los abortos clandestinos. Pero, desde hoy, la vergüenza se terminó. Y voy a demostrar que este género ya ha inventado todas las tramas, incluidas las que no se sabe cómo terminarán, como la Alcaldía a Guadalajara. Porque montarse una película de vez en cuando debería ser ejercicio obligatorio.

La trama principal está clara: Ciudadanos, con Alejandro Ruiz a la cabeza (porque Pérez Borda está llamado a ser el eterno secundario a la sombra de la estrella) es la protagonista de la peli. Yo le veo siendo Cady (interpretado por la malograda Lindsey Lohan) en “Chicas malas”, quien llega desde la jungla empresarial a otra muy parecida, la política. En un punto de inflexión, casi por sorpresa, se convierte en la chica más popular, a la que todos le hacen carantoñas para conseguir sus favores. Ahora mismo estamos en la parte en la que Ruiz (al igual que Cady) se siente muy cómodo en su papel de centro de atención y empieza a hacer feos a quienes fueron sus amigos de toda la vida (véase Antonio Román). Las ruedas de prensa son como los mensajes enviados con cerbatana en los noventa o los mensajes directos de Instagram hoy: pueden llegar a picar mucho, y él lo sabe. Así que lanza órdagos y se hace “la dura”. Normalmente, en estas películas la protagonista la lía mucho convirtiéndose en alguien que no es para después volver a sus orígenes. ¿O quizá sea la típica que se enamora de un universitario para acabar plegada a los deseos de alguien con más estatus? Aún no lo tengo del todo claro.

Por su parte, Antonio Román (PP) no me pega en otra que siendo el protagonista de “High School Musical”. Aunque pueda parecer demasiado infantil, en realidad guardaba un mensaje de autosuperación y sacrificio que me recuerdan mucho a los pasos dados por el actual alcalde (eso y que compararle con Zac Efron, que hace de capitán con pelazo del equipo de baloncesto, da cierto “regustillo”). Autosuperación por la campaña en furgoneta, minibús y baño de masas en el Mercado de Abastos sin terminar; sacrificio porque lo mismo le da decir que no será alcalde que no será senador. Pero fiel a sus principios, porque lo que seguirá siendo es médico, y eso no es negociable. En esta misma película podemos encontrar el alter ego de Antonio de Miguel (Vox), claramente en el papel de la caprichosa Sharpay: quiere a Zac Efron y hará lo posible por conquistarle. A mí me gustaría que si sale alcalde hiciesen todos un número final bailando en la Plaza Mayor, pero eso creo que sería esperar demasiado… Pero ahí dejo la idea.

Y, por último, la trama de Alberto Rojo (PSOE) es igualita a la de “10 razones para odiarte”: Cameron, (un excelso Joseph Gordon-Levitt en su adolescencia temprana y con el pelo a tazón) llega nuevo al instituto -como Rojo- y se enamora de Bianca, la chica más popular -en mi cabeza, el Ayuntamiento-. Aunque sus amigos le dicen que no se haga ilusiones, urde un complicado plan después de enterarse de que el padre de Bianca, un señor obsesionado con los embarazos no deseados, dejará salir a su hija pequeña si su primogénita, Kate -que es como la rara del instituto y que yo comparo con la presidencia de la Diputación- encuentra pareja para el baile. ¿Será Rojo, digo Cameron, la pareja de Kate si finalmente no encuentra amigos que le ayuden a salir con Bianca? En la película todos acaban felices y con el amor deseado… Pero ojo, porque solo nos muestran un curso y puede que al siguiente haya intercambio de parejas tipo “Al salir de clase” -que después de un porrón de temporadas ya habían sido novios todos de todos-.

Si han visto todas las películas mencionadas, enhorabuena, son uno más entre los amantes del palomiteo romanticón sin pretensiones. Y es posible que ya sepan mi vaticinio. Pero aún nos quedan cuatro días para la escena final. Esperemos que no haya huelga de guionistas.

 

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