Bares, que lugares (I)

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El Bar Irueste, ya en el recuerdo, como toda esa manzana de acceso a la popular Colonia Sanz Vázquez. Aquellas tardes de cartas, de entrar a echar la Quiniela…

Lo bares, que lugares
Tan gratos para conversar.
No hay como el calor
Del amor en un bar (…)

Mozo ponga un trozo
De bayonesa y un café, 
Que a la señorita la invita Monsieur
Y dos alondras nos observan
Sin gran interés 
El camarero está leyendo el “As”
Con avidez … Gabinete Caligari

 

Por Gloria Magro. 

Zoika 1 y Zoika 2, discotecas emblemáticas que fueron un furor entre los años 1975 a 1990. Y la primera discoteca que a la que entré Angelo&Franki: nos quitábamos los tacones para bajar la cuesta. Estaba una puerta o dos mas abajo del bar Las Vegas. Maravilloso, eso después de haber estado en Campoamor, en La Escalerilla, que ponían un Cebreiros y unas quisquillas en cucurucho buenísimas. O un poco mas formal, La Murciana, en este ultimo, yo creo que fue donde celebró algún familiar su boda, que igualmente me hizo una ilusión loca. Pero quizá, el de más ambiente y mejores recuerdos, puede ser Campoamor. Recuerdo que ademas de la parte de arriba, abajo era una especie de bodega, romantiquísima y las escaleras eran un auténtico peligro, sobre todo si te habías pasado un poco de con su maravillosa sangría, o para los mas atrevidos/as, agua con misterio. Si esas paredes hablasen, sería todo un rememorar auténticas historias de amor. Y luego en el verano, quien no ha ido a El Puerto, o al Rossi, accediendo por la cuesta que bajaba desde un lado de la Cuesta del Matadero. Si Genín Velasco no fuera tan prudente y profesional, sería millonario. Solo con cobrar a peseta las historias secretas que allí se fraguaron, que no terminaron, pero que eran muy, pero que muy interesantes. Y  El Chaplin, otro lugar emblemático e igualmente misterioso: si hubieran pagado a Juan Antonio Martín, las deudas que le dejaron hubiera podido vivir el resto de sus días sin ningún problema. Recuerdo que cuando ya la deuda era generosa, generosa y les daba vergüenza, de la poca que tenían, le dejaban en deposito los enseres más significativos de sus respectivas profesiones… No voy a dar mas detalles, pero vaya cara. Fue el primer sitio de Guadalajara, donde se podía uno deleitar con espectáculos en vivo y en directo de los que hoy son grandes del mundo de la canción y muy especialmente de la magia. Dos Decadas de los 70 a los 90 inolvidables en todos los aspectos pero sobre todo marchosas a mas no poder”. Marina Muñoz Montiel. 

Basta con mencionar el nombre de un bar, de una discoteca o de un restaurante hace tiempo desaparecido y prácticamente olvidado en lo que es hoy la geografía urbana de Guadalajara, para que historias como ésta fluyan desde algún rincón oscuro de la memoria. De vez en cuando, en las redes sociales alguien cuelga una fotografía añeja de una barra de bar, de camareros sonrientes y de parroquianos sorprendidos en el momento del café o del coñac. Y con un poco de suerte esos nombres vuelven por un momento a hacerse presente. Aquí están algunos de ellos, inolvidables mientras sigan ligados a un momento de nuestras vidas, a aquellos tiempos pasados que por algún motivo siempre serán mejores.

“Yo trabajé con el señor Genil, buena persona: pinchaba música, ponía copas… célebre algún cumpleaños allí. ¡Qué recuerdos! Pedro Gil García.

“Recuerdo el Bar Ideal, hoy convertido en la Farmacia de D. Arsenio GarciaSobre sus mesas de mármol y patas de hierro y con un pacharán en la mano, trataba de convencer a la que hoy es mi mujer, que la vida con ella a su lado seria maravillosa.. Al final la convencí y ahí comenzaron nuestros tres años de noviazgos… Cuando llegó su cierre y se convirtió en la Pastelería Glamour, un trocito de mi vida se fue con él. Recuerdo a sus camareros con camisa blanca como la nieve, pantalones negros como el carbón y corbata negra. Siempre te saludaban, consumieses o no y siempre tenían una educación aprendida en los valores de un buen camarero… ¡Inolvidable el Bar Ideal!. Eduardo Pérez Díaz.

“Cuando empecé con mi marido, íbamos cada 28 de septiembre a un bar que había enfrente del ambulatorio de la calle Cervantes, no recuerdo su nombre. Lo que si recuerdo es que nos tomábamos unas gambas con vino de Cebreiro. Ambas cosas estaban de muerte. Y como no, el inolvidable Bar Soria con sus bocatas de calamares, que comprabamos para comer en el antiguo instituto Brianda de Mendoza los dias que teniamos gimnasia, ya que los chicos tenian clase por la mañana y gimnasia por la tarde, y las chicas al reves”. Conchi Gómez.

“Era el bar La Escalerilla, las mejores gambas de Guadalajara”.Carlos Manzano.

“Luego lo pusieron en la carretera de Horche”. Federica Rojo.

Mis recuerdos son del bar de mi barrio, La Gavina: el Bar MARFE , María y Federico. Ahí empezó mi vida en los bares con mis amigos de toda la vida. El trato que recibías era familiar y tenían las mejores patatas bravas que he comido en mi vida. Las horas que pasábamos toda la “vasca” jugando a la máquina de petaco con nuestras raciones de patatas y nuestras cañas… Posteriormente recuerdo el bar de La bolera  en el que esperábamos a la apertura de la Sala Museo, regentada por el señor Alfredo y la señora Maria , donde el trato era igual al anteriormente citado y donde conocí a mí ex con 14 años e hice grandísimos amig@s que aún hoy perduran y de los que estoy orgulloso. Anhelo esas llegadas de toda mi panda con nuestras motos y ver cómo nos miraban según llegábamos…  la buena sintonía con la panda “lobitos” y esas sesiones de baile con guitarra imaginaria y piques entre algunos para ver quién lo hacía mejor. En fin otros tiempos otras costumbres”. Carlos Manzano.

 “El Bar Cervantes, La Casa de las Gambas...”. Bernabé Manuel López Ciprián.

Y de repente, los nombres de los locales de Guadalajara que ya solo existen en nuestro recuerdo comienzan a surgir de corrido. Cientos de comentarios con bares que ya solo existen ligados a nuestros mejores momentos de juventud:  “El Mesón Rocax, con sus bravas y sus entrañables dueños... el Puzzle la noche de los jueves, después de trabajar”. María Teresa López Martínez. “Recuerdo uno en la plaza de San Esteban, que luego fue la peña El Caracol, no recuerdo como se llamaba pero se podía patinar.. primero se llamó El Cortijo y luego La Obra. Greco Gilaberte. “La Criolla, el Figón, La Murciana, la discoteca Angelo, Zoyka, Casa Víctor, la discoteca Mabel, que luego fue Don Oscar…”. Carmen Ortega. “Las litronas de El Corinto, sentados en los jardines. Nardos y las hamburguesas del Tío PepeCanal 25 y sus cócteles, Los Molinos“.

Mi primer trabajo de camarero en el SanRosa de San Roque, con Emilio Moratilla, Juavi, Hilario y Juanma el Sardina… 16 años tenía yo y qué buenos helados hacían. Y el Casa Luciano en la calle Alcalá, los mejores tigres y huevos rellenos, mi segundo trabajo como camarero“. Julián Moratilla Castillo. “El Charlo´s, el Charol, el Wellington, La Poveda, el Bilbao, el Guarro, el Parque móvil, Bouquet, Boomerang, el Clavel, Amenofis, La Rueda, Las Escalerillas, El Chato, el Manhattan, el Pardo´s, La Bolera, Las Cruces, el bar de la Guardia Civil ...”. Jaime del Castillo.

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Bar Regio. “Qué pinchos de paypay con una anchoa y tú caña de cerveza… muchos he puesto y el marisco que tenía. Muchos recuerdos del Regio”. Fernando Leganés Gallego.

“El Relax, con Fernando. Pedíamos un cajón de cerveza y ahí pasábamos la tarde entre risas. Hasta la hora de ir al Cheska o al Hipopótamo y al Puerto”. Mar Muñoz Villalba. “¿Alguien conoció El Patio Andaluz? Estaba detrás de la calle Madrid, bajando hacia la Estación. Paloma Viana. “Sí, alguna vez fuí. Y el de El Ferial, donde estuvo Remar. Era La Casa de Andalucía“. Pedro Gil García. “Madre mía existen muchos: El Puerto, Cheska, Hipopótamo… ¿los recordáis? En mi época se dejaban las motos fuera y había una larga fila, podíamos estar dentro o fuera del bar bebiendo y casi siempre coincidía la misma gente. Fue una época maravillosa y de muy buenos recuerdos… por favor El Cardón con su famosa milanesa: que bocadillos. No había Ferias para mi sin milanesa”. Pilar López Candela. “Qué hamburguesas las del Noisy. Yo celebraba allí mis cumpleaños“. Laura Monge.

Hubo un momento en que Guadalajara tenía tres zonas: la del Centro, la calle Sigüenza y Dalí y los jueves, viernes y sábados podía haber alrededor del centenar (de bares), todos funcionando al tiempo y generalmente llenos. Destacables eran los “puntos finales”, donde acababan desembocando todos, como El Sitio, más o menos enfrente de Los Faroles y El Zapa, que todavía se puede adivinar cerrado y escondido en un vallecillo entre dos curvas de la Carretera de Chiloeches. Incluso en tiempos Juan Solo y yo hicimos un programa maratón de radio que se llamaba La noche mágica y que consistía en visitar todos los lugares posibles. Organizábamos una procesión de coches llenos de fiesteros que ahora es inimaginable, incluso nos escoltaban los municipales. De 1978 al 2001 Guadalajara fue un sitio muy divertido pese a parecernos provinciano. Visto desde ahora creo que nunca nos dimos cuenta de lo que estábamos viviendo, pero claro, pensábamos que el futuro no sería la ñapa ésta que estamos viviendo“. Jesús Ramón Valero . 

La Grieta en el paseo de Fernández Iparraguirre y dos tabernas muy típicas: La Palentina, en la calle Mayor, frente a Novoplex y Las Palmeras, al lado de Santa María, frente a la Gasolinera Diges.  María Gloria González.

“El Puerto inolvidable. Me sentía como en mi casa y tratada como una más. Esos vermuts domingueros, con su vermut americano preparado por Francisco Javier Esteban Encinas y por Ju. Al frente Genin, su madre Angelines haciendo esos choricillos para el vermut. Esas tarde-noches con los magníficos disc jockeys que pasaron por cabina: Flecos, Mosquy Guadalajara o Juan Carlos Serrano…. Esas tardes de verano en la terraza o en la calle sentados escuchando música…. En fin, ojala mi hija tuviese el día de mañana un sitio al que ir en el que estuviera tan cuidada y protegida. Tengo para escribir un libro…. Los buenos amigos que hice allí y que mantengo. Eternamente agradecida a Genín, a su mujer Montse, a su hermano Antonio Velasco, a su madre Angelines, a Francisco Javier Esteban Encinas, a Ju, a los disc jockeys que son parte de mi vida y adolescencia, gente a la quiero mucho. El Tintero, con Gonza y Chuchi al frente, otra segunda casa. Esos submarinos, esas mesas con sus manteles de cuadros…  Y Cheska, otra segunda casa; con Sergio, hermano de mi amiga Cristina García Solano, con Mosquy Guadalajara en la cabina. Ahí también disfrutamos muchísimo y tratadas como princesas. Si tuviera que firmar mi juventud y los sitios que frecuenté para mi hija, lo haría sin dudarlo… Y continuaría con El Ocejon, con Relax y el Rocax, Hipopotamo, Manhattan... Miles de historias en todos ellos. Almudena Tejero. 

“¡Que jovencitos!.. El Velero, con sus barcos transatlánticos y velero, La Abeja de oro y su máquina de discos, el Rocax y sus patatas bravas, el Ocejón, el Soria y sus bocadillos de calamares, La Cabaña y las mejores hamburguesas de Guadalajara, El Emperador, etc.” Antonio Ballesta López

El Pi, La Criollla, El Paso, El Tintero, El Ocejón. Alberto López.

El boquerón, La Grieta, Gu , Bumeran, La Criolla. Jesús Valenciaga Belaire. 

“Pues la mayoría me encantaban pero os habéis olvidado un par El dólar y El Sheraton Flores Susan.

”Un Bar mítico, el Bilbao en Santa Clara, lugar de reunión de maletillas y toreros de la provincia, regentado por Fernando Marín que en gloria esté”. Carmen López Cortés. 

“Lugares donde se han celebrado muchas bodas y comuniones: Casa Mariano en Los Manantiales. Las Cuevas del Clavin en la carretera de Chiloeches.  Las Galeras en la N-II, La Murciana en la Calle Mayor. Ricardo´s en el barrio de La Estación,  La Perla también en el barrio de La Estación. Hoy en día muchos desaparecidos y con el paso del tiempo estos eventos también han cambiado y se ha puesto de moda celebrarlos en grandes fincas al aire libre.” Alfonso Alkarreño.

Y no podemos olvidarnos del Cívico. En un principio en los bajos del Edificio Negro y posterior cambio a su ubicación actual. Al mando Pedro, uno de los mejores profesionales de esta ciudad y con un trato exquisito, amable y educado. Y en la barra Toño”. Almudena Tejero.

“ Toño mi marido 😍😍😍, ahora está en el Restaurante Miguel Ángel Paloma Viana.

A Toño le quiero un montón y Merce y yo hemos pasado y disfrutado mucho juntas! Les aprecio un montón! Lo que me ha cuidado tu marido… en el mejor sentido de la palabra. Un tío muy grande y al que aprecio mucho”. Almudena Tejero.

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Hace unos meses desapareció el cartel de La Palma.

Si hablamos de bares las conversaciones se vuelven interminables. Nada nos une más que el calor de la barra de un bar aunque éste ya no exista. Muchos de los locales que envuelven nuestros sueños hace tiempo que cerraron sus puertas.  Jubilaciones, cambios de ciclo… el paso del tiempo se podría decir. La próxima semana más historias de bares míticos de Guadalajara y también alguna reflexión acerca de porqué cerraron sus puertas. Muchas gracias a todos los que habéis colaborado para hacer este artículo posible.

 

 

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