El nuevo Ayuntamiento

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La nueva Corporación Municipal tras tomar posesión. // Foto: Jesús Ropero (Ayto. Gu.)

Por Álvaro Nuño.

Desde el pasado sábado a mediodía, Alberto Rojo ya es nuevo alcalde de la ciudad. Atrás quedaron ya la campaña electoral, las elecciones, las negociaciones para conformar una mayoría que le permitiera detentar el bastón de mando y los doce años de Antonio Román ocupando ese puesto. Los ciudadanos han querido mayoritariamente con sus votos que sea él quien comande la nave durante el próximo mandato y es hora de que se marque el rumbo, se icen las velas y se lleve el timón de esta gran nave que es la ciudad de Guadalajara hacia el puerto propuesto en el mapa.

No había mucho lugar para la sorpresa en la sesión de constitución del Pleno del pasado sábado una vez que desde Toledo ya se había anunciado el acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos a nivel regional. Page ha conseguido aquí de los naranjas lo que Sánchez pretende en el Congreso de los Diputados e ir a contracorriente de la máxima que el Comité de Pactos de Ciudadanos lanzó desde Madrid tras las elecciones, que señalaba al PP como “socio preferente” allí donde se pudiera. Y en Guadalajara, Ciudad Real y Albacete, desde luego se podía, eso sí, con una difícil negociación a tres bandas que debía incluir a Vox.

Parece igual de claro que el acuerdo no tiene un carácter estrictamente local y que no se han puesto solamente los programas municipales encima de la mesa, como prometía en campaña el candidato ciudadano Rafael Pérez Borda, sino que el pacto venía firmado desde Toledo con otras contrapartidas de carácter digamos “supramunicipal” y que se materializará también en otras instituciones, como ya se ha hecho incluyendo a Ciudadanos en la Mesa de las Cortes -presidida desde el miércoles por el campiñero Pablo Bellido y donde el PSOE tiene mayoría absoluta-, y en un futuro veremos en la Diputación de Guadalajara, donde los socialistas necesitan el voto del diputado de Ciudadanos o de Podemos para alcanzar la mayoría absoluta. Con el tiempo -en poco tiempo- comprobaremos si el pacto alcanza también a los gobiernos provincial y regional, ya que Ciudadanos no se conforma en estas elecciones sólo con apoyar investiduras, sino que quiere comerse su parte del pastel, ejerciendo parte del poder ejecutivo.

Y tras el mutismo de las dos semanas que hubo entre las elecciones del 26 de mayo y la constitución de los plenos, el 15 de junio, las dos formaciones que conformaran gobierno mandaban a los medios de comunicación un documento que contiene 76 medidas extraídas de los programas electorales de ambos, que estos se comprometen a llevar a cabo en los próximos cuatro años.

Entre ellas destaca la aprobación de un nuevo y necesario Plan de Ordenación Municipal como documento base para el desarrollo presente y futuro de la ciudad, o la construcción de nuevas infraestructuras: la conversión de la cárcel de Mujeres en un Centro de Ocio para Mayores -incluido en el programa del PSOE-, y la prisión provincial en un centro de Formación Profesional ligado a la investigación., para lo cual primero Instituciones Penitenciarias debería aprobar la solicitud de cesión del edificio ya solicitada por el equipo de Gobierno saliente. Se intentará recuperar también la promesa que se hizo en su día de abrir un Parque Científico y Tecnológico adscrito a la Universidad de Alcalá, manteniendo su ubicación en el polígono del Ruiseñor pero desligado del campus que se hará en Las Cristinas. Eso sí, se sigue queriendo que ese polígono se destine a empresas de I+D+I, pero el dios mercado y los promotores de la actuación tendrán como siempre la última palabra en este sentido.

Otra promesa que Ciudadanos se ha encargado de volver a poner en el papel -como hizo ya infructuosamente con el PP hace cuatro años- es una recuperación del antiguo Alcázar, que al final de mandato se quedó incluso presupuestada.

En el capítulo de gestión, PSOE y Ciudadanos pretenden realizar una auditoría a todas las contratas municipales y a los dos patronatos, el de Cultura y el de Deportes, cuyas cuentas no han conseguido ver en los últimos años como oposición. También se pretende revitalizar la mortecina figura de los Consejos de Barrio, presididos por los naranjas, y que necesitarían de la participación real y activa de los vecinos y no solo de los concejales y los técnicos municipales. Reactivar por tanto el tejido asociativo y vecinal de la ciudad debe ser un objetivo prioritario al que dedicar tiempo y esfuerzo por parte de los concejales, si no se quiere quedar en una simple exposición de intenciones, como la Comisión de Transparencia que se constituyó a propuesta de los naranjas hace cuatro años y que nunca logró reunirse.

Todas estas actuaciones y muchas más hasta completar las 75 se plasmarán anualmente en los presupuestos municipales, que según se comprometen ambos partidos a través de una nueva ordenanza deberán presentarse en forma de borrador en octubre, y tramitarse ante el pleno entre noviembre y diciembre y que estén listos para su ejecución desde enero. Desconocemos si estos plazos también estarán vigentes para el actual de 2019, no apoyados por Ciudadanos en el actual mandato y, por tanto, pendientes de redactar y aprobar, con los consiguientes inconvenientes administrativos que suponen arrastrar un presupuesto prorrogado del año anterior.

Y hablando de números, el acuerdo habla mucho de los gastos -sin poner cifras- pero ni una sola línea de los ingresos, pese a que Ciudadanos hizo mucho hincapié en su campaña en la reducción de impuestos e incluso en la supresión de algunos de ellos. “Los mínimos y más sencillos posibles” decían en su programa electoral. Por ahora, la reducción se ha convertido en desaparición.

Por último, queda todavía pendiente de ultimar cuál va a ser la conformación del nuevo Equipo de Gobierno que lleve a cabo todas estas medidas. Sólo se conoce que el alcalde será Alberto Rojo durante todo el mandato -no como en Albacete y Ciudad Real, donde cambiará a los dos años- y que Rafael Pérez será el teniente de alcalde, suprimiéndose en principio la figura del vicealcalde que creó Román para Jaime Carnicero. A partir de ahí, no se conocen todavía delegaciones, concejalías ni comisiones, salvo que un concejal de Ciudadanos presidirá todos los Consejos de Barrio. Habrá que esperar por tanto para ver cómo se repartirán el trabajo y quién se ocupará de qué en el nuevo Ayuntamiento de Guadalajara. Otra cosa también es segura, la renovación será casi total puesto que de los trece concejales que suman Ciudadanos y PSOE, todos los ediles son nuevos en la Corporación salvo la socialista Lucía de Luz.

 

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