Santo Domingo, el parking de la discordia (I)

thumbnail (1).jpg

“No hay ninguna medida de seguridad. Las plazas son mini, no cabe un coche mediano, no hay ascensor. Resumiendo: no creo que reúna la nueva normativa y pase las revisiones correspondientes”. Antonio del Rey.

“Seguridad cero, facilidades cero y auténtica locura el funcionamiento. Peatones subiendo y bajando por las rampas, circulando en el sentido que le da la gana al conductor (…) Un auténtico desmadre. A ello se une que es caro, que no hay máquina para pagar los ticket y que en determinados momentos se organiza un gran caos. Increible”. Fernando C.

“El Parking funciona muy bien y los operarios son muy profesionales,diez años como abonado y muy agradecido”. Alberto Esteban.

Por Gloria Magro.

El parking municipal más céntrico de Guadalajara, el que se ubica debajo de la plaza de Santo Domingo, es hoy en día un inmueble que ha soportado mal el paso del tiempo y que adolece de múltiples carencias y problemas estructurales, además de lo que parece falta de interés por parte de la empresa adjudicataria para adecuarlo a las necesidades actuales. Difícilmente un espacio de sus características pasaría hoy la inspección técnica municipal, aunque esto no parece que le haya pasado factura a la empresa de la concesión, Estalsa -Estacionamientos Alcarreños S.A.-, ni que haya preocupado en exceso a los anteriores equipos de gobierno, responsables últimos de las instalaciones. Tanto los concesionarios de las plazas de garaje como los usuarios esperan que el nuevo Ayuntamiento recién salido de las urnas tome cartas en el asunto.

“Yo tengo una plaza alquilada desde que se construyo y no tengo ninguna queja si no todo lo contrario, los trabajadores están al tanto de los coches habituales siempre. Verdad es que se ha quedado obsoleto en cuanto a condiciones de accesibilidad, pero supongo que en su momento se hizo conforme a las leyes existentes. Mis coches han sido siempre grandes y nunca he tenido problemas. Si me los han arañado alguna vez, quizá los que se quejan de que no caben, pero eso si, jamas han dejado una nota”. Conchi Gómez.

El parking de Santo Domingo supuso ya antes de su inauguración en 1992 una auténtica revolución urbanística en Guadalajara por la modificación radical de la cubierta exterior de la plaza que trajo aparejada. Y con el paso de los años y en algunos casos, un quebradero de cabeza para aquellos que adquirieron una plaza de garaje en concesión durante 75 años y que gracias a una modificación del Plan de Ordenación Municipal tienen la plena propiedad de la misma desde 2010 (*). Las instalaciones comprenden tres plantas soterradas con 306 plazas, de las cuales las dos plantas superiores tienen uso por horas y el resto, ubicadas en el tercer nivel,  pertenecen a personas físicas o jurídicas que en su día solicitaron su adjudicación previo pago de poco más de seis mil euros de la época la unidad, un millón doscientas mil pesetas.

El parking carece de acceso habilitado para personas con movilidad reducida o carritos de bebé, no tiene ascensor y los usuarios tienen que subir y bajar por escaleras. De hecho, es habitual ver a mamás solicitando ayuda para poder salir del mismo. Sin embargo, los más perjudicados por esta circunstancia son los propietarios, que deben abordar 90 escalones para acceder a sus plazas. Teniendo en cuenta que el recinto se inauguró en 1992, muchos de los adjudicatarios, treinta años después, no hacen uso del parking ante la imposibilidad física de acceder a él. La comunidad de propietarios ha solicitado a la empresa concesionaria en varias ocasiones a lo largo de los últimos años la instalación de un ascensor que adecue el recinto a la normativa de  accesibilidad vigente sin que hasta la fecha se haya tomado ninguna medida al respecto, ante lo cual los propietarios optaron por dirigirse al Ayuntamiento, responsable último de las instalaciones. Pero empresa y administración local no se ponen de acuerdo en a quien corresponde asumir el costo del ascensor y la obra continúa sin abordarse.

Según señalan algunos propietarios, la adjudicación se hizo en su día con unas condiciones determinadas y en una operación a 50 años que ahora sería muy difícil de modificar a no ser por voluntad propia de Estalsa o del Ayuntamiento de Guadalajara. “No salen las cuentas –señala esta fuente– El parking de Santo Domingo no es negocio para la actual empresa, sea quien sea. Y los propietarios, que han envejecido, no van a poner el dinero”. De hecho, a las reuniones de la comunidad apenas asisten un puñado de propietarios cada vez que se convocan, lo que denota su falta de interés.

Estalsa es la empresa que en su día construyó el parking  y asumió el coste de las obras y la que desde entonces se ocupa de su explotación, aunque la rentabilidad del aparcamiento público más céntrico de la ciudad siempre ha estado en entredicho. Es fácil comprobar -a partir de la información que proporcionan los paneles luminosos instalados por el Ayuntamiento desde hace algunos meses en varios puntos de acceso a Guadalajara-, que a excepción de las horas centrales de la mañana, el resto del día las dos plantas de uso rotatorio del parking permanecen en la práctica vacías. Y cuando ya en breve se trasladen los Juzgados de Guadalajara a su nueva instalación en la calle del Geo, esta situación se acentuará más si cabe. Tampoco es fácil a día de hoy dilucidar a quien corresponde exactamente la propiedad de Estalsa, después de que varias operaciones bancarias hayan hecho que la empresa cambiara sucesivamente de entidad propietaria lo largo de las últimas tres décadas.

Usuario asiduo y sin queja alguna. Es una concesión por 75 años que se hizo con un pliego de condiciones. No veo muy viable lo del ascensor a no ser que lo pague el Ayuntamiento “. Francisco López Gamo.

Aparcar a cubierto en el centro de la ciudad cuesta poco más de un euro la hora, una tarifa considerada normal a día de hoy y económica si la comparamos con los precios que tienen los parking soterrados de Madrid. Otra cuestión es el coste que tiene para los propietarios de las plazas ubicados en el tercer piso. Se pueden encontrar plazas de garaje en alquiler en la avenida del Amparo y en otras calles céntricas a partir de cincuenta euros mensuales y con una accesibilidad notablemente mejor, mientras que las 105 plazas en propiedad que hay en Santo Domingo salen cada una por 35 euros mensuales en gastos corrientes de comunidad, correspondientes a mantenimiento, seguridad, personal, luz e impuestos municipales, unos costes fijos que se pagan de forma solidaria entre todas las plazas. De hecho, aquí radica uno de los principales problemas del inmueble: la falta de información sobre los dueños reales de los aparcamientos -muchos de los cuales están aún a día de hoy sin pasar por el Registro de la Propiedad- ha dado lugar a morosos históricos, situación que en los últimos años ha ido resolviendo la actual Junta de Propietarios. De otro lado, los adjudicatarios aducen falta de claridad en las cuentas de Estalsa para con ellos -de hecho, es difícil saber incluso con qué personal en concreto cuenta el parking- y creen que podrían obtener una rebaja considerable de costes si pudieran negociarlos sin intermediarios.

“He estado un  mes dejando el coche en este sitio (…). Las instalaciones, aunque antiguas, no están mal. El verdadero problema es que no tienen seguridad. Pone que tienen cámaras pero no las tienen. Entran hasta los niños con los patinetes para tirarse por las cuestas y en mi caso me encontré mi coche arañado por el lado del copiloto (…) y el encargado me dijo que lo de las cámaras era solo de entrada y salida, cosa que en sus carteles pone que es en todo el recito”. Miguel Angel Y.

Lo que es innegable es que el parking se mantiene hoy, cuando se van a cumplir treinta años del inicio de las obras, igual que cuando se construyó, sin que se hayan abordado obras de renovación. Las plazas son en su mayoría de pequeño tamaño, acorde con los coches de la época, y no son aptas para muchos de los todosterrenos o SUV que hoy circulan por la ciudad, así que algunos propietarios han optado por venderlas. Las últimas, por apenas ocho mil euros, poco más de lo pagado en su día, lo que da idea de la poca rentabilidad de la inversión. En el caso de que consiguieran que la empresa adjudicataria o en su caso el Ayuntamiento de Guadalajara asumieran la instalación del ansiado ascensor, el problema estribaría en su ubicación, no prevista en los planos originales y de difícil encaje en la actualidad en el nivel más bajo, a no ser en detrimento de alguna de las plazas en propiedad.

Otro problema de las instalaciones está en la superficie, en la confluencia de la plaza de Santo Domingo con el paseo de Fernández Iparraguirre. Los respiraderos metálicos colocados en su día para dar ventilación al parking no han dejado de suscitar controversia desde entonces, generando multitud de quejas por parte de la comunidad de vecinos del Edificio España debido al ruido que producen los coches al pasar sobre ellos. Hasta el día de hoy, ningún Ayuntamiento ha atendido sus reclamaciones, ni tampoco Estalsa. Teniendo en cuenta el estado de deterioro de la plaza, tal vez la rehabilitación de la misma en un futuro podría también dar solución a este problema.

Más sobre la plaza más céntrica de Guadalajara, el próximo sábado en El Hexágono.

(*)Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio. Texto Refundido de la Ley del Suelo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .