El cabezudo de Pepito

Por Eduardo Díaz Pérez (*).

Nos encontramos el último día de fiesta y hoy entonaremos el , pero si «Pobre de mi, pobre de mi, que la Virgen de la Antigua ha puesto el fin», pero sin lugar a dudas, las fiestas de este año de mi querida Guadalajara han sido muy especiales para mí.
La causa ha sido la incorporación del inolvidable personaje de Pepito a la
Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Guadalajara, cuya antigüedad se remonta al siglo XVI, cuando desfilaba en la procesión del Corpus Christi. Para los que no lo
conocían, Don José Montes, Pepito, era una persona muy querida de nuestra ciudad. Tenía una estatura pequeña pero un corazón enorme; igualmente tenia una forma de hablar muy especial y su guardapolvos permanente, le hacía inconfundible.

Debido a las limitaciones físicas de Pepito, el inolvidable Pedro Sanz Vazquez, que fue durante varios años alcalde de Guadalajara, le proporciono en el año 1952 un
pequeño kiosco de color verde en la céntrica plaza de Santo Domingo para la venta
de golosinas, cromos, postales y cigarrillos sueltos. En aquella época el comprar una cajetilla entera de cigarros solo estaba al alcance de unos pocos. En este singular puesto de trabajo, Pepito se ganó el cariño de la sociedad arriacense. Su pasión eran los niños, a los que distribuía las golosinas, sobre todo a la entrada y salida de los colegios. Muchas veces este cariño hacía ellos no era correspondido y le gastaban bromas pesadas, que al pobre Pepito le ponían de un humor de perros, aunque a los diez minutos se le pasaba el mal genio y les perdonaba, como siempre le recomendaba el párroco de la iglesia de San Nicolás.

Quien no recuerda aquellas inolvidables frases de Pepito tan típicas de él y que
pasaran a la historia: «¿Niño, los caramelos con veneno o sin veneno? ¿Cómo
quieres los cigarrillos Bisontes, sueltos o atados? ¡Pobrecito Conde de Romanones,
vaya frío que estará pasando!” Estas frases siempre estarán en nuestro recuerdo, al
igual que la sintonía del programa radiofónico “El Consultorio de Elena Francis”, que por las tardes se oía desde su kiosco en toda la plaza de Santo Domingo. El contenido del consultorio volvía loco de emoción al bueno de Pepito.

En el año 1999 y a la edad de 78, Pepito dejaba de acudir a su kiosco como lo hacía
diariamente debido a una enfermedad, tras permanecer en el mismo la friolera cifra
de cuarenta y siete años. Solo había faltado cuando acudía a sus revisiones medicas. Al año siguiente y con motivo de la remodelación de la Plaza de Santo Domingo, el
emblemático kiosco de Pepito, desaparecía de manera definitiva y dejaba un hueco
imborrable para todos los que le conocían.

En el año 2016 se creo un grupo de Facebook llamado Amigos de la ciudad de Guadalajara con el objeto de conocer mejor a la ciudad y recordar a esos personajes tan queridos y singulares que dejaron una huella imborrable. Es por ello que en una tertulia entre unos fieles del grupo surgió la idea de tener un recuerdo hacía el bueno de Pepito y nos propusimos hacerle un Cabezudo, que acompañase a los personajes de la Follolla, el Mangurrino y Agapito, dos de ellos personajes típicos de la ciudad y
otro representante de la histórica peña de Guadalajara.

Tras dos años de gestiones con sus familiares, Ayuntamiento y financiación económica entre los miembros del grupo, Pepito era presentado en sociedad el pasado día 4 de septiembre, en un acto muy emotivo en el que estuvo presente el alcalde de la ciudad, Alberto Rojo, con numerosos miembros de su Corporación y la sobrina de Pepito, Mercedes Montes, que recordó de forma muy emotiva a su tío y se fundió en un abrazo interminable con el nuevo cabezudo.

Y a partir de ahora, en todas las salidas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Guadalajara, los niños y mayores podrán recordar la figura de Pepito, luciendo sus estampas de la Virgen de la Antigua y repartiendo caramelos, ya que el no correrá detrás de los mas pequeños.

(*) Eduardo Díaz es una persona muy conocida en Guadalajara. Natural de Tafalla (Navarra), durante muchos años fue policía local y en la actualidad se le puede encontrar en el Centro Municipal Integrado Eduardo Guitián. Amante de las fiestas y tradiciones alcarreñas, es autor de dos libros: 25 años de encierros en Guadalara y Bota, Morcilla y Chupinazo, Ferias y Fiestas de Guadalajara.

 

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