La generación con chófer

andando al colegio

Por Sonsoles Fernández Day

Llegó el mal tiempo, ya están aquí el frío y la lluvia, y también los atascos a la puerta de los colegios. Ojalá fuera cierto. La lluvia hace el tráfico más complicado pero los atascos en las proximidades de los colegios se producen a diario, llueva o haga sol. Hoy en día en Guadalajara y en cualquier ciudad los padres tienen que soltar y recoger a las criaturas en la misma puerta del centro escolar. Para ello subirán su vehículo a la acera, en una rotonda, lo dejarán delante de la parada del autobús o en un paso de cebra, y, si es posible o necesario, aparcado en doble o triple fila. El resto de la población que soporte los desquiciantes tapones en las calles estrechas y los desesperantes semáforos en verde en los que nadie se mueve porque el niño aún no se ha montado. Todo por el bien de la criatura.

Enorme error. Está demostrado que llegar en coche hasta la misma puerta del colegio no le hace ningún bien a los niños y adolescentes. Según los psicólogos, los chicos que van al colegio andando o en transporte público tiene la posibilidad de interactuar con otros niños, ejercitar sus habilidades sociales y adquirir un mayor control de su entorno y del medio. Son más independientes y seguros. En cambio, los niños que van en coche muestran un comportamiento más pasivo, como cansados, y menor confianza en sí mismos. En dos palabras, están atontados. Algunos padres proyectan sus propias inseguridades sobre sus hijos, no les dan la oportunidad de crecer siendo más independientes, se convierten en su chófer y en su escolta, privándoles de muchas posibilidades de desarrollo personal.

Hace años casi todos íbamos andando al colegio o al instituto y hacíamos el recorrido cuatro veces al día. Lo normal era ir a todas partes, como dice mi padre, a golpe de calcetín. Ahora cogemos el coche para todo, especialmente para hacer de chófer de nuestros hijos, de papá o mamá-taxi. Es cierto que Guadalajara ha crecido mucho. Que cada vez más gente vive lejos del centro y en los pueblos de alrededor, y el transporte público no es muy bueno. El autobús pasa de ciento a viento y esperarlo es una pérdida de un tiempo que no nos sobra. Y no hablemos de los autobuses interurbanos. La sensación es la de haber cogido un tour turístico por las urbanizaciones de la provincia. Probablemente, además de concienciar a los padres de lo que es mejor para sus hijos, habría que exigir de nuestro Ayuntamiento que mejore y modernice la red de autobuses y no estaría mal que aumentaran las frecuencias en las horas de entrada y salida de los colegios, más que nada, para facilitar la llegada en hora de los chavales y que se animen a usarlos.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda ir y volver andando al colegio además de una alimentación saludable para evitar la obesidad infantil. Cada vez hay más niños con exceso de peso y es fundamental que hagan ejercicio. Pero no se trata de volverse loco con las actividades extraescolares, simplemente andar 20 minutos al día mejora su condición física, tonifica los músculos y fortalece espalda y tren inferior. Existe un proyecto de la Dirección General de Tráfico llamado Camino Escolar Seguro al que se han ido uniendo algunos colegios y ayuntamientos de varias ciudades españolas. Guadalajara participa con algunos centros, habiendo un proyecto de ampliación del gobierno anterior pendiente de llevarse a cabo por el nuevo gobierno. Cosas que pasan. La idea es ‘crear una red de itinerarios seguros y cambiar los hábitos de desplazamiento caminando, en bicicleta o en transporte público’. Si se consigue reducir el número de vehículos, se controlaría la contaminación y el ruido ‘actuando en favor de la mejora del medio ambiente y la seguridad vial infantil’. Favorecer la actividad física en los niños, así como los hábitos de vida saludables ayudaría a bajar el índice de obesidad infantil. Y, por último, el hecho de que los niños vayan solos o con amigos al colegio favorece ‘la autoestima, la socialización y el proceso de aprendizaje por medio de la interacción y la cooperación’.  Ahora entiendo por qué mi generación somos tan listos y espabilados.

Algunos municipios de la provincia han propuesto que los niños vayan recogiendo a otros niños a lo largo del recorrido para llegar juntos al centro escolar. A veces van acompañados de un adulto. Es una idea muy positiva que parece está funcionando bien. No tiene ningún sentido que en un pueblo, por muy grande que sea, se forme un atasco en la puerta del colegio o del instituto.

El Ayuntamiento de Madrid propone un programa que se llama Kiss&Go, algo así como Un beso y sal pitando.  La idea es habilitar unas zonas próximas a la entrada del colegio donde los padres puedan dejar a los niños en compañía de un voluntario que les acompañará hasta la puerta. El objetivo es evitar los atascos delante de los colegios. Imagino que el proyecto será solo posible donde haya un parque o una calle ancha detrás del colegio, porque si no es así te llevas el atasco de un sitio a otro. En Guadalajara no funcionaría. Me gusta más, si me permiten mi opinión, la idea de los niños recogiéndose unos a otros en los llamados Caminos Seguros.

Y si no les queda más remedio que coger el coche por la razón que sea, dicen los expertos que se debe ir motivando a los chavales durante el recorrido. Proponen que se suba el volumen de la música, escuchando y cantando con los chicos las canciones que a ellos les gustan. Hacer el trayecto divertido ayudará a la autoestima de los niños y adolescentes. Esa cruz la hemos llevado casi todos. Que levante la mano el que no se haya aprendido alguna canción de reggaeton o con suerte, de música indie, a fuerza de escucharla. Siempre por el bien de la criatura.

3 pensamientos en “La generación con chófer

  1. Muy bueno. Hay que hacer hincapié en que lo fundamental es la socialización, el contacto, la complicidad y las relaciones que ese establecen en los itinerarios coincidentes. Eso es algo insustituible y trascendental. Desde luego, ningún vehículo puede sustituir al caminar en ese sentido. El vehículo, por muy sostenible que sea, te individualiza, reduce tu visión del entorno y te aísla (so pena de darte un tortazo o dárselo a alguien) puestos a utilizar vehículo, el transporte público sin duda la mejor opción.

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