Las elecciones del hastío

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Los candidatos antes del debate.                         Foto:/EFE/REUTER/EP

Por Sonsoles Fernández Day

El próximo domingo 10 de noviembre los ciudadanos españoles estamos llamados a votar en las que serán las cuartas elecciones generales en cuatro años. Como dijo Federico Trillo: ¡Manda huevos! No voy a hacer ahora un análisis político que tampoco tengo ganas de meterme en jardines ni enfrentarme a nadie, pero necesito expresar el aburrimiento que me produce ver a los candidatos repitiendo el mismo discurso desde el mes de abril, el cansancio de escucharles criticándose unos a otros en lugar de presentar su proyecto político, y la pereza que me da votar otra vez, que tiene pinta de que volvemos a la casilla de salida. Las encuestas van dibujando el mapa de los posibles resultados otra vez sin una mayoría absoluta, pero con algunos cambios respecto a los comicios de abril. Puede que, pensando en los futuros pactos de los partidos, el indeciso se mueve más ahora por estrategia que por un voto de castigo. El castigo es volver a votar. Y a quien le haya tocado estar en la mesa electoral, que se consuele confiado en que le convalida varios años de purgatorio.

Estuve viendo el debate con mi hija de 17 años. Sorprende ver lo interesada que puede llegar a estar en política la gente joven hoy en día. Ella, a la vez que lo veía, leía y reía los comentarios de las redes sociales, porque así es como se comunican ahora los jóvenes, con miles de personas a la vez. Nada más sacar Rivera el trozo de adoquín, volvían los chistes de Doraemon y los memes se disparaban, para acabar publicando una foto del anuncio del adoquín que resulta que se vende en Amazon. No se les escapa una. Y el lapsus de Iglesias con las mamadas tuvo ocupados a los twitteros hasta la mañana siguiente. Los gestos de unos y de otros, Sánchez mirando hacia abajo, escribiendo en un papel y la cara de hartura de una Ana Blanco con los brazos cruzados, todo era objeto de ingeniosos chistes antes de que a cada participante se le acabara el minuto correspondiente. Si no es por Twitter, nos dormimos todos.

El debate de TVE se dividía en cinco bloques temáticos para plantear a los candidatos: la cohesión de España, política económica, política social e igualdad, calidad democrática y política internacional. Yo debo ser muy torpe, porque excepto alguna intervención con un poco de fundamento, la mayoría me parecían divagaciones, promesas que luego no cumplen, preguntas sin respuesta y repasos de gobiernos anteriores. La gente joven está mirando al futuro, son egoístas y les importa lo suyo, quieren saber lo que les espera. Entre tweet y tweet me cuenta mi hija que su tutor está preocupado por la prueba de acceso a la Universidad y lo que pasará después de las elecciones. Mi hija está en segundo de Bachillerato y este curso tendrá que hacer la EVAU o la EBAU, valen las dos formas, la anterior PAU. La Selectividad de mi época, vamos. (Me están dando ganas de nombrar otra vez al señor Trillo). Veremos lo que pasa si conseguimos por fin tener Gobierno, porque los nuevos gobiernos son muy de llegar y cambiar todo, aunque estén los chavales a mitad de curso y los profesores asfixiados por terminar el temario. De momento, está aprobado el proyecto de la llamada Ley Celáa, de la anterior Ministra en funciones. Cambios en plazos, asignaturas, exámenes, nombres y siglas se avecinan.

Después de la Universidad toca buscar trabajo. Lo tienen complicado aun estando sobradamente preparados. Contratos de seis meses, con suerte, cobrando un sueldo muchas veces vergonzoso, porque son contratos de prácticas, becarios, pobres pringados trabajando casi gratis. Imposible salir de la casa familiar, claro. Aunque están los alquileres como para buscar piso. La única manera de pagarse un alquiler es compartir, puede que por muchos años. Nuestros hijos lo tienen difícil para independizarse y los padres tenemos que seguir echando una mano, los que podemos, que hay pensionistas pasándolas canutas con la familia aun en casa.

La semana pasada llamé a mi Centro de Salud, en Cabanillas del Campo, y me daban cita dos días más tarde. Yo necesitaba ir ese mismo día a por un parte y me dijeron que me pasara y hablase con el médico. El doctor me atendió, pero se quejaba de que tiene un paciente citado cada tres minutos. Ni que fuera Doctor en Medicina en Hogwarts, Academia de Magia y Hechicería. Por eso pierdes la mañana esperando a que llegue tu turno. El centro se ha quedado pequeño aun teniendo consultas mañana y tarde, colapsado como todos los Centros de Salud, y como el Hospital Universitario, único hospital de toda la provincia de Guadalajara. Los que allí trabajan sí que son auténticos magos.

Educación, trabajo, vivienda, pensiones y sanidad, esos son mis cinco bloques, imagino que como los de muchas familias. Y puestos a barrer para casa, habría que decir a los candidatos que Guadalajara es mucho más que una ciudad dormitorio de Madrid y el cinturón industrial del Corredor del Henares. Y mucho más que el escaño probable a conseguir. Que la España despoblada es real, no es solo un tema de moda, y está a poco más de noventa kilómetros de la capital de España. Está en una parte importante de nuestra provincia, considerada el mayor desierto demográfico de Europa. ¿Se imaginan viviendo en un pueblo sin colegio, sin médico, sin bar o sin internet? Nadie quiere vivir así, por eso se van quedando vacíos.

Señores candidatos a la Presidencia del Gobierno, tienen mucho por hacer.

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