La Navidad ya empieza en noviembre

Cabanillas del Campo . // Foto: Sonsoles Fdez. Day

Por Sonsoles Fernández Day

Entrando a Cabanillas del Campo por la calle San Sebastián tenemos desde la semana pasada un letrero luminoso deseándonos Felices Fiestas. Sin campanitas, ni ángeles tocando trompetas, ni estrellas ni bolas de luces. Un mensaje directo, claro, escueto y aconfesional. Tiene pinta de que el luminoso tiene años y como esto no es Vigo ni la calle Serrano de Madrid, a mí me enternece y me hace sonreír. Me recuerda a las tiras de espumillón plateadas que salen cada año en casa de mis padres y, aunque ya no se llevan, volvemos a colocarlas en alguna parte, porque mi padre se empeña y porque así son nuestras navidades, tradicionales y entrañables. Aunque nunca ponemos la Navidad antes del puente de la Inmaculada, o de la Constitución, según se mire. Noviembre, en mi casa, se nos hace un poco pronto.

El ayuntamiento de Guadalajara tampoco tiene tanta prisa, ha anunciado que los actos navideños comenzarán oficialmente el 2 de diciembre con el encendido del alumbrado a las 18.30 horas. La novedad es una caja de música gigante que sustituye a la campana que se colocaba delante del Ayuntamiento y ofrecerá un espectáculo de música y luces por las tardes. Los mercadillos navideños cambian al parque de La Concordia y al Mercado de Abastos y el Belén municipal se ha instalado en la plaza de Santo Domingo. Nuevo gobierno municipal, nuevas ubicaciones y decoraciones. Parece que los comerciantes de la calle Miguel Fluiters no están muy contentos con los cambios. Hasta donde yo he podido averiguar, se está estudiando qué hacer en la zona. Queda tiempo, no se desanimen.  Como sugerencia, si nos ponen delante del Palacio del Infantado una castañera y una terracita con estufas, útil a mediodía con solecito para el vermú y cómoda por la tarde para tomar un café o un chocolate con churros y así entrar en calor, garantizado que bajamos hasta ahí unos cuantos. Imprescindible las estufas, tomen nota el equipo de gobierno, gracias.

Madrid sí empieza la temporada navideña el viernes 22 de noviembre, con un despliegue de belenes luminosos, árboles en las principales plazas y muchas más calles iluminadas con proyectos firmados por diseñadores españoles por toda la ciudad. Si nos ponemos serios, todo esto es un derroche exagerado e innecesario que invita al consumismo, cuanto antes, mejor. ¡Cuántas cosas se podrían hacer en la ciudad con el dinero que se van a gastar en iluminarla durante más de un mes! Claro que, si lo miramos desde el punto de vista del niño que llevamos dentro, invita a la ilusión y a la evasión, que a lo mejor es de lo que se trata, de tenernos un tiempo mirando hacia otro lado, al cielo, despistados por unos días.

En noviembre también se puede disfrutar de los típicos mercadillos de Navidad de muchas ciudades de Alemania, con sus casetas de madera, ese decorado tan típico, como de cuento, y ese característico olor a jengibre y a almendra. Londres también se va iluminando a lo largo del mes de noviembre hasta acabar con el encendido de Oxford Street el día 21. Después de años cambiará las bolas blancas que la iluminaban por miles de bombillas verdes y azules que van a recrear el efecto de una aurora boreal. Todo un espectáculo para una de las calles más comerciales del mundo. Sin embargo, en Nueva York, la fiesta que precede al encendido del famoso árbol del Rockefeller Center y la ceremonia de iluminación del árbol de Bryant Park convertido en un pueblecito navideño no son hasta primeros de diciembre, porque en Estados Unidos tienen que celebrar primero Thanksgiving. No olviden que Acción de Gracias es de ellos y no tiene nada que ver con nuestra historia, que cualquier año de estos nos tienen matando y cocinando un pavo y no sabemos ni lo que celebramos.

Ya tenemos en todos los supermercados los productos navideños y pronto empezarán en los magazines de televisión y hasta en los informativos los clásicos reportajes de la importancia de comprar el menú de Navidad y Nochevieja con tiempo, antes de que suba la cesta de la compra. Ya saben, a cuánto está el kilo de cigalas o el besugo y lo que se ahorra comprándolo en estas fechas. No hay excusa si les pilla el toro. Ya pueden hacer los amigos invisibles con la familia o los amigos y planificar con tiempo lo que van a regalar. Nunca entenderé aquello de ‘los españoles gastarán de media estas navidades tantos euros’. ¿De dónde sacan la media? ¿Cómo saben lo que se gasta cada uno? Aun así, otro reportaje del que no nos libramos. Debemos estar preparados para los villancicos como banda sonora de nuestra vida social, las pelis ñoñas de paisajes nevados y los anuncios de perfumes a todas horas.

Cabanillas del Campo . // Foto: Sonsoles Fdez. Day

A pesar del derroche, las prisas, el consumismo y la turra televisiva y musical, yo soy de los piensan y sienten que, como dicen los psicólogos, ‘la Navidad es un viaje hacia esas viejas emociones mágicas de ilusión en la infancia’. Me gustan las ciudades iluminadas y la decoración navideña. Un año más me dejaré llevar, cada año antes. Y seguiré sonriendo cada vez que pase por el letrero luminoso de la calle San Sebastián de Cabanillas.

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