La que se avecina

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Cachopo asturiano en Arriaca Café. Los restaurantes no solo están llenos estos días sino que auguran una excelente temporada navideña.

 

Por Gloria Magro. 

Última hora de un viernes en las escaleras de acceso a El Corte Inglés de Guadalajara. Nos tropezamos a una de las dependientas, siempre tan agradable, y tras los saludos de rigor le comentamos que hemos dado una vuelta por varios departamentos y que en general vemos a sus compañeras muy desocupadas. Nos responde que así es, que ella lleva apenas treinta euros en ventas durante la mañana y eso en la sección de perfumería, y que en general la semana ha sido muy floja, tal vez por el tiempo. O tal vez por la crisis que está por llegar, nos dice así en confidencia: la gente no consume, está asustada y prefiere ahorrar, continúa. Me abstengo en indagar a qué crisis se refiere nuestra amiga: ¿Económica? ¿Política? Económica debido a la futura composición del nuevo Gobierno, me digo a mí misma, suspicaz. Mi compañera de andanzas mañaneras asiente, ella también intuye crisis.

Supongo que es peligroso hacer predicciones económicas en base a tan poco dato, pero el otro día leyendo a una gurú del minor retail en Estados Unidos en un medio tan poco económico como la revista ¡Hola!, la mujer contaba en las primeras páginas de la revista como se había hecho millonaria mientras enseñaba su fabulosa mansión en los Hamptons. El éxito como analista de mercados para una mayor de prestigio le había llegado, según explicaba, por un método tan poco académico como visitar los centros comerciales de su país y ver que tiendas tenían gente, cuales no y que compraban los consumidores. Así de sencillo. Si yo me lo aplico para tratar de adivinar el futuro económico del país, resulta que el rincón más concurrido de todo el centro comercial de Guadalajara es Sfera, la marca de precios populares de El Corte Inglés, que viene a ser lo mismo que un chino pero con mejor ubicación. Los chinos también tienen siempre clientela.Y Mercadona, y el resto de supermercados de descuento duro.

Miro por curiosidad los precios del turrón este año. En unos días llevaré a Lima productos navideños como obsequio a mis amigos Abraham Puerta y Sonia Bronchalo, guadalajareños expatriados allí y magníficos anfitriones cada vez que piso el Perú. Añoran el turrón así que me dispongo a llenar el carrito para ellos. Me alarman los precios: la pastilla de turrón blando de calidad suprema supera los cuatro euros, los surtidos de polvorones La Estepeña, los siete euros y los mazapanes, apenas una docena de piezas, por encima de cuatro euros. Y esto en DIA. Me parece un disparate, no son precios de pre crisis precisamente. La demanda justifica la oferta, es una ley de primero de Economía, así que los fabricantes no atisban crisis para estas Navidades o de otro modo habrían ajustado los márgenes ante el riesgo de que el producto se quede en las estanterías.

Sábado por la mañana, preparando una quedada de amigos en plan familiar, niños incluidos. Empezamos la ronda telefónica de restaurantes donde sentarnos a picar algo esa noche. No encontramos donde ubicarnos, está todo lleno. Han empezado las cenas de Navidad,  nos dicen, la gente empieza a moverse, a quedar, como nosotros… pero estamos en noviembre. Probamos en varios sitios céntricos de Guadalajara a donde poder ir con niños: El Buen Vivir, donde las raciones son generosas y el personal siempre muy amable, el Arriaca Café y sus cachopos asturianos de tamaño superlativo. Imposible, ambos llenos. Conseguimos reservar en La Nouba, un acierto: estupendas las croquetas, espectaculares los timbales de huevos… y el local completamente a rebosar esa noche así que procuramos acabar rápido para dejar paso a los siguientes. Igual que el restaurante Galicia, donde nos tomamos antes unas cañas, y el Botánico, en San Roque, a donde subimos después a rematar la noche. Los guadalajareños salen, disfrutan, consumen y en definitiva, gastan. Si hay, va a ver a corto plazo o en un futuro lejano habrá crisis, es evidente que no ha empezado por la hostelería.

Ni tampoco por los alquileres. La demanda mantiene los precios del sector inmobiliario. Las grúas vuelven a ser un elemento urbano más, especialmente en la zona nueva de la ciudad. Lo primero que se vende son los áticos, los inmuebles más valiosos, los de precio más elevado. Y como no hay atisbo de que suban los tipos de interés, el ladrillo sigue siendo un valor en alza, por encima de los depósitos. Los bancos amenazan con cobrar por custodiar nuestro dinero, así que es mejor gastar que ahorrar. Y parece que esa es la consigna. Cierto es que cada familia gasta según sus ingresos y la nuestra es una provincia de logísticas, no de tecnología aeroespacial, que ya nos gustaría. El sector de la logística, por cierto, acaba de firmar el convenio sectorial y al parecer patronal y sindicatos han logrado un acuerdo satisfactorio y sobre todo, estable. No se vislumbra movimiento por ese lado. La Ciudad del Transporte es de suponer que seguirá atrayendo empresas a la ciudad. Y en cuanto a la provincia, la despoblación está en el foco de todas las administraciones públicas y eso suele significar inversión.

Jornada de Despoblación en el Parador de Sigüenza. Cuenta el responsable del establecimiento que las pernoctas en el castillo a lo largo de 2019 se cuentan por miles y que en Paradores Nacionales están encantados con los resultados económicos que arroja el ejercicio que ahora acaba. La alcaldesa, María Jesús Merino también está satisfecha del rumbo económico de su pueblo y tiene además un montón de proyectos que poner en práctica para incrementar la actividad en Sigüenza y la afluencia de visitantes. De hecho, los establecimientos bendecidos con las estrellas Michelín son un imán para el turismo de nivel y mi compañera de mesa durante la comida, la nueva corresponsal de Nueva Alcarria en la ciudad del Doncel, Ana Calle, me confirma que la casa rural donde trabaja, El Arrabal, siempre está llena, al igual que el resto de alojamientos rurales de la localidad y de sus pedanías.

Esta semana se han publicado los últimos indicadores económicos del año. Guadalajara ha sido la provincia donde más ha bajado el paro en todo el país: 591 personas han encontrado aquí empleo en noviembre. ¿Será el efecto Black Friday? Los expertos estiman en más de un treinta por ciento el adelanto de las compras navideñas en esos días y aún quedaría por tanto cerca del otro setenta por ciento para diciembre. Todo contribuye en una provincia centrada en la distribución, aunque es de suponer que ese efecto continuará ascendente, en enero llegará el frenesí de las rebajas… y así indefinidamente si tenemos en cuenta que el comercio electrónico es una realidad imparable que ha venido para quedarse. Y aún así, hay quien nada contracorriente. Mi buena amiga Pilar López Candela no compra online. Cómo fiel empleada de una cadena de moda, prefiere predicar con el ejemplo y practicar el cara a cara con el cliente. Es una opción, la suya. También se puede dar un paso más y hacer como Gema, mi compañera de running, que no solo no compra en las webs sino que directamente ni siquiera sube al Centro Comercial: prefiere el pequeño comercio de toda la vida, acudir a las pocas boutiques que sobreviven en Guadalajara y pagar por ropa de marca España y factura española. Y eso mismo lo aplica en la compra diaria. 

Yo me lo aplico en la pescadería del barrio, un día cualquiera y me espantan los precios. Acostumbrada al mostrador del supermercado, la mercancía que viene cada mañana directamente de Mercamadrid me parece excepcional pero los precios no dejan de asombrarme. O ha empezado la escalada navideña o no puedo dejar de preguntarme como la gente como pescado a esos precios. Y con esos salarios, con esas pensiones medias. ¿Cómo sobreviven esta pescadería y la demás, ubicadas en barrios populares? Y lo mismo las carnicerías, pollerías… las tiendas de barrio de toda la vida. No creo que el pequeño comercio otee crisis, sino que vive en la crisis permanente, después de que el modelo de consumo haya saltado por los aires, arrasándolo todo. Aún así, no se rinde y un año más se ha presentado la campaña de Navidad del pequeño comercio local. La han llamado Doble, doble Navidad y se han adherido a ella más de doscientos establecimientos de la provincia. Los clientes van a tener este año la posibilidad de ganar uno de los dos premios de 1.500 euros que se sortean.

Hablando de empresas y de empresarios, la CEOE-CEPYME otorgó sus premios anuales a la excelencia hace algunos días. En el gran salón de bodas del Hotel Tryp de Guadalajara se apiñaron varios cientos de socios para celebrar el éxito de sus empresas en este último año. El ambiente era festivo, no podía ser menos, y muy optimista. Más allá de las esperables declaraciones acerca de la necesidad de reformas estructurales, diálogo social y estabilidad política, no parecían estar preocupados en exceso los empresarios. El foro Guadalajara Empresarial está cosechando muchos réditos. Algunos, más allá de nuestras fronteras.

Las principales autoridades de la provincia, el presidente de la Diputación Provincial, José Luis Vega y el alcalde de Guadalajara, Alberto Rojo, han estado esta semana en Londres en misión comercial. Les acompañaba la presidenta de CEOE-CEPYME, Marisol García. Han ido a abrir mercados, a ofrecer nuestra posición estratégica con respecto a Madrid como ventaja añadida a los inversores ingleses. Han vuelto satisfechos. De hecho, hasta los chinos están interesados en invertir aquí y están buscando acuerdos comerciales en la provincia. Veremos en que se materializa de todo esto. De momento, las previsiones son buenas, optimistas al menos en Guadalajara, pese a esa nube negra que se atisba en el horizonte. O tal vez tan solo en el pensamiento de algunos, que se apresuran a sacar el paraguas en previsión de la que se avecina. Pero de momento no llueve.

 

 

Un pensamiento en “La que se avecina

  1. Pues la lógica que explica los grandes acontecimientos es la misma que explica los pequeños. Gran acierto al ilustrar el texto con la foto que lo antecede. Una imagen donde aparece alguien, joven parece, comiendo. Esa manera de sujetar el tenedor como si un cuchillo (o picahielos) en manos de un personaje de película. Esa posición de tenedor y cuchillo. El primero sujetando la porción más grande y el segundo delante de este. Suponemos que, para comer, tendrá que desclavar el tenedor de donde está, pinchar el bocado y llevárselo a la boca. Movimientos reiterativos e innecesarios si se colocan los instrumentos de manera correcta. Correcta, ¿ según quiienrs? ¿La urbanidad? ¿Las buenas costumbres? Bueno, también. Aunque estas cambian según muchas influencias. Correcta según algo más primario: la mecánica. Que es física. La que todavía está en vigor en este mundo de tres dimensiones físicas. Vamos a dejar fuera al tiempo, en esto tampo es tan importante.
    Insisto, felicidades. Los pequeños detalles son muy importantes.

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