El cielo de Guadalajara norte, un patrimonio desconocido

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El 12 de agosto de 2026 nos visita un eclipse total de sol que sólo será visible en una estrecha franja de terreno que irá de Oviedo a las Baleares, barriendo nuestra provincia. Foto: Startrail Web.

Por Javier Bussons Gordo (*).

Ahora que el debate sobre la despoblación de las zonas rurales se nos ha colado por el zaguán hasta la alcoba de la abuela, me gustaría aportar modestamente a la reflexión sobre qué futuro queremos para nuestra tierra. Me refiero, sobre todo, al norte de Guadalajara. Para ello cabe preguntarse cuál es nuestra auténtica riqueza, qué es lo que nos hace especiales y cómo podemos basar nuestra economía en esos recursos endógenos.

Riqueza cultural, histórica y etnográfica.

Retaba hace poco en el castillo de Sigüenza, animado tal vez por el indómito espíritu de Doña Blanca, a una nutrida audiencia a dibujar mentalmente la provincia de Guadalajara –¿cuántos sabríamos dibujarla?– y colocar en ella su patrimonio cultural y los motivos para visitarla o mejor, vivir en ella, más allá de la capital y el corredor del Henares. Sólo en Sigüenza, en seguida pensamos en la catedral, otros castillos (Pelegrina, Torresaviñán, Guijosa o La Riba de Santiuste), iglesias como las de Carabias, Jodra o Saúca, la villa de Palazuelos, el castro de Castilviejo o las salinas de Imón – ¡auxilio, que se nos hunden!- Y en el resto de la provincia, sin ánimo de exhaustividad, hasta ochenta y tres monumentos BIC (Bienes de Interés Cultural), otros conjuntos históricos (Atienza, Brihuega, Hita, Molina de Aragón, Pastrana, Villaflores), otros castros (Los Rodiles, El Ceremeño), dólmenes, cuevas (La Hoz, Los Casares), la Valdeherreros romana o la Recópolis visigoda. Muestras, en fin, de nuestra riqueza cultural e histórica. De la etnográfica, valga con mencionar los Armaos de Sigüenza, el Corpus de Valverde o la Caballada de Atienza. Tan importantes son los que están en la lista como los que no, ya sea porque los hemos dejado desmoronarse, como Séñigo, o porque aún no los hemos defendido suficientemente, como la Alameda de Sigüenza –¡consentimos que no haya ningún jardín histórico protegido en la provincia!

Riqueza biológica.

Pero abandonemos la “lista oficial” y coloquemos otros lugares y otros recursos en ese mapa. El más importante, desde luego, las personas que lo habitan, con su diversidad de carismas individuales y su conciencia colectiva. Aunque no sea el tema de este artículo, no puedo dejar de reivindicar algunos colectivos especialmente prometedores, a los que hay que dar facilidades: autónomos, emprendedores, los “últimos mohicanos” de las pedanías, los que buscan formas de vida en equilibrio con el medio natural en lugares como Ujados, Santamera, Albendiego, la Olmeda de Jadraque o Fraguas (http://www.puntogradio.org ) y los inmigrantes que con sus ganas de vivir darían un empuje vital a la zona –si les dejamos trabajar, claro. En ACCEM-Sigüenza hay escondido un tesoro para nuestro mapa ( http://www.accem.es ).

Pero la vida es más que los homo sapiens. Pachamama no es una diosa más y Gaia no es una hipótesis: la Madre Tierra, casa común, es un complejo organismo con miembros interdependientes, que nuestros antepasados han sabido conservar mejor que nosotros. Guadalajara, a diferencia de muchas provincias de Europa Occidental, cuenta con zonas bien conservadas, como lo demuestra el mapa de la Red Natura 2000. En su protección contra el impacto adverso de actividades humanas, afirmo, nos va el futuro. La Sierra Norte, el Alto Henares, Alto Tajuña, Alto Tajo y el Río Mesa son prácticamente en su integridad Zonas de Especial Conservación (ZEC) y de Especial Protección de Aves (ZEPA), conectadas entre sí por corredores biológicos, generalmente forestales, que dan sentido a la protección de un organismo que, de suyo, es conexo. Tenemos una provincia muy rica en flora y fauna. Como muestra, baste mencionar a las grandes rapaces (águilas real, perdicera y culebrera, buitres, alimoche), las aves esteparias (avutarda, sisón, aguiluchos cenizo y pálido, ortega, ganga, carraca) o los quirópteros. Se aprecia una importante correlación entre la riqueza biológica y la presencia de aguas limpias como las de los cursos altos de los ríos Jarama, Sorbe, Bornova, Cañamares, Salado, Dulce, Henares, Tajuña, Mesa, Piedra, Gallo y el propio Tajo. Y entre las aguas limpias y la escasa población, ¿le da esto alguna pista, Mr. Sapiens? Ciudades como Sigüenza harían bien en dejar de vivir de espaldas al río.

El cielo como patrimonio.

Completemos ahora el mapa de nuestro patrimonio con limpios cielos castellanos. Rompamos la cuarta pared de la provincia para dejar entrar al universo en nuestras vidas. Nadie se imagina hacer veinte mil leguas de viaje submarino sin mirar jamás por el ojo de buey y sin embargo es eso lo que hacemos contaminando lumínicamente la noche: impedir la mirada al exterior. Nos quedamos mirando el ombligo de nuestro diminuto punto azul, perdiendo así la perspectiva del lugar que ocupamos en el espacio y en el tiempo y dilapidando el milenario legado cultural que se esconde en la astronomía. A pocos sorprenderá comprobar que las zonas con cielos nocturnos más limpios coinciden con las de mejor conservación de la biodiversidad: la Sierra Norte-Alto Henares y el Señorío de Molina-Alto Tajo. Porque la luz artificial, especialmente la blanca o cualquiera que contenga radiaciones de longitud de onda inferior a 500 nm –las que controlan los ritmos circadianos de los seres vivos y nuestro sueño– provoca la desnaturalización del espacio y la alteración del equilibrio poblacional de muchas especies (relación depredador-presa y función de los insectos nocturnos) con la consiguiente reducción de biodiversidad. No se trata de iluminar menos sino de iluminar mejor –hacia abajo y con un color cálido– consiguiendo, de paso, un importante ahorro energético.

Un equipo formado por profesores universitarios de varias disciplinas (astronomía, biología, geología), profesionales de la Agencia Espacial Europea, el Observatorio Astronómico Nacional, el Parque Científico y Tecnológico, aficionados de la recién creada Agrupación AstroGuada y empresarios locales proponemos la certificación de estas zonas como reserva de cielo oscuro. Su eventual unión con la ya existente en la Serranía de Cuenca daría lugar a una macro-Reserva Starlight, la mayor de Europa. La Fundación Starlight (http://fundacionstarlight.org) es una entidad creada bajo los auspicios de la UNESCO, la Unión Astronómica Internacional y la Organización Mundial del Turismo y que aúna, por tanto, valores universales en educación, ciencia y desarrollo económico. Basándose en el derecho a un cielo no contaminado que permita disfrutar del firmamento, reconocido por la UNESCO en la Declaración de La Palma (2007) como “inalienable y equiparable al resto de los derechos ambientales, sociales y culturales de la Humanidad”, tiene como objetivos: proteger el cielo estrellado, difundir la astronomía y propiciar desarrollo económico en territorios eminentemente rurales mediante el astroturismo, contribuyendo así a la lucha contra la despoblación.

Estamos en una zona rural deprimida que empieza a descubrir otros modelos de desarrollo basados en una nueva concepción de patrimonio que no sólo valora los bienes tangibles (Convenio Europeo del Paisaje, 2007). La certificación propuesta serviría, primero, como compromiso de conservación, para futuras generaciones, de todo el patrimonio aquí expuesto, blindándolo contra tentaciones cortoplacistas de futuros administradores; y, segundo, para seguir disponiendo de los beneficios tecnológicos, económicos y culturales que ese patrimonio nos proporciona. El plan de acción en proyecto incluye cursos de formación y capacitación de monitores astronómicos impulsores del respeto y la protección de la naturaleza, que podrán dar servicio a una demanda creciente de servicios. En la comarca seguntina, todavía en estado embrionario, ya los ofrecen empresas como el Parador de Turismo, Molino de Alcuneza, Centro de Ecoturismo y Albergue Rural Barbatona, Segontiae Hispanic Studies o Finca Cutamilla. También incluye una campaña de sensibilización de la población a través de los municipios y grupos de desarrollo rural, así como un Plan Astroturístico coordinado con los empresarios y uno de Educación, Ciencia y Transferencia Tecnológica.

Epílogo. 

Frente al riesgo de extinción de la mitad de los municipios del que nos alerta la FEMP, proponemos apostar por nuestra riqueza natural invirtiendo en su conservación, rentabilizándola de forma sostenible, capacitando a jóvenes, generando nuevos negocios relacionados con un turismo respetuoso, compatible con el turismo diurno (red de ciudades catedralicias, medievales, etc.; rutas del Cid, el Quijote, Santiago, Serranía Celtibérica, Geoparque) y con múltiples sinergias (gastronomía, agricultura ecológica, aventura). Como nieto de labradores seguntinos y de una increíble combinación de marchamalera jovial y pobano erudito, este proyecto me toca el corazón.

Si el deber de los gestores es adelantarse a los tiempos, aquí tienen una oportunidad. Mejor dicho, dos. El 12 de agosto de 2026 nos visita un eclipse total de sol que sólo será visible en una estrecha franja de terreno que irá de Oviedo a las Baleares, barriendo nuestra provincia. Vendrán decenas de miles de personas a verlo, ¿habremos hecho los deberes? Parece que los astros, nunca mejor dicho, se han alineado a nuestro favor.

 

velada05.jpg(*)Javier Bussons Gordo es profesor titular de Astronomía y Astrofísica en la Universidad de Murcia. Licenciado en Físicas (Universidad Complutense de Madrid) y doctor en Física Experimental (National University of Ireland), ha trabajado en experimentos (Whipple, MILAGRO, CELESTE, HESS-CTA, XMM-Newton, EURECA-ATHENA) para el estudio de los fenómenos más violentos del universo en agujeros negros, púlsares o restos de supernova con diversas técnicas de detección de rayos gamma y rayos X desde tierra y desde satélite. Convencido defensor de la educación como herramienta para la igualdad, fundó en 2012 el colectivo Sigüenza Universitaria ((http://desiguenza.net/universidad ). Divulgador apasionado, defiende el valor del cielo como patrimonio a través de numerosos artículos divulgativos, cursos online, veladas astronómicas, iniciativas como el mirador celeste del Polvorín de Sigüenza o la lucha contra la contaminación lumínica.

https://webs.um.es/bussons

https://miriadax.net/web/desentranar-el-firmamento-introduccion-a-la-astronomia-4-edicion-/

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