El ciclo de los kilos no deseados

El desaparecido gimnasio Zest de Guadalajara

Por Sonsoles Fernández Day

Ya están aquí otra vez, como las rebajas, como las ediciones por fascículos y como los catarros y la tos consecuencia de las salidas nocturnas y las bajas temperaturas. En los primeros días de enero nos pesan los kilos que hemos cogido después de las celebraciones navideñas. Empezamos diciembre calentando motores con las comidas y las cenas de empresa. Después resultan imprescindibles las celebraciones con cada grupo de amigos, los de la panda, los del gym, los del club, los del cole… Asistimos a los vermuts interminables y cerramos el círculo con todos los eventos familiares alrededor de la mesa. Hay días en los que se junta la comida con la merienda y aunque no ibas a cenar, acabas picando algo. Durante todo el mes de diciembre y principio de enero, se come y se bebe demasiado. Y como colofón definitivo, acabamos las fiestas merendando roscón con chocolate, algo ligerito para volver a la rutina de colegios y trabajo al día siguiente.

Para colmo, en estas fechas de copiosas comidas y eternas sobremesas, el sedentarismo se apodera de nosotros. La falta de ejercicio contribuye a la sensación de pesadez y a las malas digestiones, y el exceso de azúcar, porque a lo tonto nos ponemos morados de dulce, puede provocar problemas para conciliar el sueño y se puede complicar aún más en los que padecen diabetes o tensión alta. Pero ya está hecho. Y una vez acabada esta etapa pasamos a la siguiente, a redimir nuestros pecados con los propósitos de nuevos hábitos de vida más saludables, ejercicio y dieta. Propósitos que habrá que llevar a cabo para obtener resultados, siempre con mucha paciencia y algo de disciplina.

Por desgracia, Guadalajara tiene pocos gimnasios. Si durante el resto del año están llenos en las horas punta, en enero y febrero, cuando llegan las avalanchas de inscritos con la lista de objetivos bajo el brazo, las salas están abarrotadas y puede resultar incómodo para todos. Normalmente se pasa, son pocos los que mantienen el hábito de ir al gimnasio si no se ha hecho antes. Sin embargo, yo les animo a que encuentren el ejercicio que les guste y no lo dejen, si puede ser al aire libre, mejor. Empiecen con calma, mejor disfrutar que machacarse, encuentren una motivación y pónganse un objetivo realista y alcanzable. Es tan fácil como dejar el coche aparcado y hacer los recados andando, o hacer unos kilómetros caminando, en bici o corriendo, que lo que sí tenemos son avenidas largas, parques y caminos. También cuestas, lo sé, pero eso les acabará motivando, se lo aseguro. Son muchos los beneficios físicos y psicológicos de hacer ejercicio de forma regular. Yo diría que incluso nos hace mejor persona. Se convive mejor con los demás cuando has sudado y quemado las preocupaciones y el mal café.

Muchos dirán que no tienen tiempo. No es problema. La tecnología tiene la solución para la vida acelerada y exigente que llevamos. Existe una app que plantea un entrenamiento diario de tan solo siete minutos. Aunque en realidad son siete minutos, siete días a la semana, durante siete meses. Si no son rigurosos y no lo acompañan de dieta y vida sana, no esperen milagros. Hay aplicaciones para móviles, el apéndice del hombre del siglo XXI, para todos los objetivos que se les ocurra. Una app nos puede hacer un plan de dieta adecuado a nuestro horario y nuestro estilo de vida, calcular las calorías de los productos que comemos leyendo su código de barras y llevar un registro de las que ingerimos. Está de moda escanear los códigos de barras de los productos que van a comprar, y su móvil les dirá si es comida real o son alimentos procesados o ultraprocesados. Pueden encontrar la planificación de sus comidas semanales y de paso, la lista de la compra. Si quieren controlar sus gastos e ingresos, dejar de fumar con un sencillo juego, meditar cinco minutos al día para alcanzar la paz interior o encontrar al amor de su vida, todo pueden lograrlo desde una aplicación en el móvil. Y en el caso de que ni siquiera sepa qué objetivos ponerse para el año nuevo, hay una app que le sugiere rutinas y recordatorios para crear buenos hábitos.

Seguramente, el próximo mes de noviembre, cuando estemos llegando de nuevo al comienzo de esta locura cíclica, habrá una aplicación para no caer en el error. Kilostop o Nomáskilos o algo parecido. Avisará de lo que se debe y no se debe hacer y así evitar coger esos kilos de más. Personalmente, prefiero seguir haciendo deporte y ejercicio para poder comer un poco más de vez en cuando.

Tengo una sugerencia para el Ayuntamiento de Guadalajara y su planificación para la próxima Navidad. Esas casetas de madera tan monas que pusieron en el parque de la Concordia y en la plaza de Santo Domingo, en lugar de ofrecer artículos de bazares asiáticos o artesanía africana, que están bien, pero no tienen nada que ver con nosotros o con un mercadillo navideño, que vendan productos y artesanía de nuestra provincia. Migas, torreznos de Tendilla, embutidos de Atienza, miel de la Alcarria, dulces de Horche y de otros muchos pueblos, vinos de Mondéjar o Cogolludo, aceite, jabones, productos naturales y artesanía guadalajareña. Serviría para dar a conocer lo que se hace en la provincia y ayudaría al negocio local. Si lo que más gusta en estas fechas es comer y beber, tienen el éxito asegurado.

 

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