En homenaje a la mujer trabajadora

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Por Sonsoles Fernández Day

Me decía una amiga hace unas semanas que algún día tendría que escribir sobre nosotras, las mujeres. Que dedicase unas palabras a las mujeres que trabajan fuera y dentro de casa, jornada de 24 horas, siete días a la semana, desarrollando su lado profesional y también ocupándose de su familia, de sus hijos y en muchos casos, de sus padres, a veces enfermos o ancianos. El próximo domingo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, designado para reivindicar el papel de la mujer y la igualdad de derechos con el hombre en la sociedad y como persona. Aunque en la teoría y con la ley en la mano seamos todos iguales, lo cierto es que, lamentablemente, existe la ‘brecha de desigualdad de género’ que aún tenemos que eliminar.

El Ayuntamiento de Guadalajara ya ha colgado en el balcón un cartel conmemorativo del 8M donde dice: Por la igualdad real entre mujeres y hombres. Me parece muy correcto, ese es el objetivo, exigir igualdad real. Sin gritos de guerra, sin exageraciones, no hace falta enseñar las tetas ni quemar figuras masculinas. Si exigimos respeto por la mujer, hay que ofrecer lo mismo. En el cartel aparecen figuras de mujeres de distintas razas y religiones. No todas estamos hoy en día en el mismo nivel de libertad. Me pregunto qué piensan hacer desde nuestro ayuntamiento por aquellas mujeres, la mayoría inmigrantes, cuyas ideas religiosas las sitúan en un lugar inferior al hombre. Es complicado pero, en cualquier caso, es bueno y necesario que lo hayan tenido en cuenta.

Seguramente deberíamos empezar por educar así a nuestros hijos, en la igualdad y el respeto.  Pero se empieza educando con el ejemplo. Todavía hay muchos hogares en España en el que el rol de la madre es muy diferente al del padre. Y no sirve eso de ‘bueno, pero mi marido me ayuda’. Esa frase me produce un repelús enorme. ¿Cómo que tu marido te ayuda? ¿La casa es tuya?¿Los hijos son tuyos solamente? ¿Acaso él no come, ni ensucia, ni vive en casa? A veces comento con mis amigas que a nuestra generación nos engañaron, que somos unas pringadas. Tenemos estudios superiores y universitarios, trabajamos la mayoría, muchas han llegado a cargos de dirección, algunas en su propia empresa, y tenemos ambición por progresar laboralmente. Pero nadie nos libra de la casa. Aunque te puedas permitir una empleada de hogar, la responsabilidad de la marcha de la casa y todo lo relacionado con los hijos, que todos sabemos que a veces es un quebradero de cabeza, es para la mujer. No quiero decir que no queramos esa responsabilidad, lo que no queremos es que sea toda para nosotras. Luego dicen los señores que somos unas máquinas de dar órdenes, ¡hombre, no! ¡Sólo faltaría! ¡Si se van a quedar de relax en el sofá con el mando de la tele, les tendrá que caer más de una charlita para que se pongan las pilas!

Afortunadamente esto va cambiando, insisto, no para todas, aún hay muchas mujeres que no pudieron continuar sus estudios, que se matan a trabajar incluso pluriempleadas, y que no se atreven a levantarle la voz a su pareja, probablemente por miedo a las consecuencias. Pero existe cada vez más, sobre todo en las parejas jóvenes, la tendencia a repartir las labores de casa más por el gusto de cada uno que por su género. Eso es un gran progreso. Para ti la cocina, para mi la plancha, tu vas hoy al cole, yo mañana a la compra. Sin diferenciar el sexo. Y los niños verán como algo normal que papá o mamá haga tal o cual cosa y así lo interiorizan.

Esta sería la lucha por la igualdad de ‘andar por casa’, nunca mejor dicho, que está en nuestras manos. Después están las diferencias en el terreno laboral. Las mujeres hoy en día están tan preparadas académicamente como los hombres, incluso les superan en número, ya que en la Universidad hay un 60% de mujeres y un 40% de hombres. Sin embargo dicen las estadísticas que en muchos casos existe desigualdad en el salario medio anual, siendo menor el de una mujer y la tasa de empleo en mujeres es del 44% mientras que la de los hombres es del 55,7%. Esto se lo tendrán que currar los que gobiernan. Es sorprendente que las mujeres hayan llegado a lo más alto en medicina, ciencia, economía y casi todos los ámbitos, y no lo consigan en política. Aún no se ha visto en España una candidata a Presidenta del Gobierno. Ahí lo dejo. Tenemos y hemos tenido Presidenta del Congreso, eso sí. Lo de mandar callar nos lo dejan a nosotras. Luego que no se quejen. 

En fin, queridas mujeres, os deseo un feliz día, que cada una lo celebre lo mejor que pueda. Lo que se debería conseguir es que se dejara de hablar de igualdad de género porque fuera un hecho, porque no hiciera falta reivindicación alguna y preocuparnos de otras cosas. Aún estamos lejos de ese logro y es complicado. Lo más importante, no conformarnos con lo que hay, siempre se puede estar mejor, y además, lo merecemos.

 

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