Viernes 13

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El presidente Pedro Sánchez, ayer por la tarde. // Foto: mediterraneodigital.com/

Por Álvaro Nuño.

Confieso que este no era mi tema para hoy y, aún después de escuchar primero al presidente del Gobierno en una alocución emitida en directo por todos los medios de comunicación a primera hora de la tarde, y después al presidente de Castilla-La Mancha aplicando las normas estatales al ámbito autonómico, aun así estaba dispuesto a escribir sobre el polémico vertedero que ha hecho levantarse a una gran parte de municipios del Corredor del Henares contra él, los del PP haciendo bandera de la protesta popular y los del PSOE diciendo que no lo querían tampoco pero dándolo ya como una cosa fuera de su alcance y sólo en manos de los técnicos de medio ambiente de la Junta.

Pues bien, también esa tarde, el consejero de Desarrollo Sostenible, el azudense José Luis Escudero, nos tranquilizaba a todos diciendo que esta montaña de basura no se podrá instalar en el antiguo término municipal de Usanos -desde 1973 anexionado a Guadalajara a todos los efectos- porque por allí revolotean nada menos que ejemplares de águila imperial, un ave hiperprotegida de la fauna ibérica y que, por tanto, el estudio de impacto ambiental sea negativo. Los criterios, según Escudero son “claros y rotundos” y ya se le han comunicado a la empresa que pretendía levantarlo, la antigua concesionaria de la recogida de basura de la capital, Cespa, que tendrá que buscarse otro sitio donde llevarse sus desechos.

Incluso se había formado ya una plataforma ciudadana contra ese macro vertedero que venía a decir más o menos lo que han confirmado los técnicos de medio ambiente, que ese macro vertedero pondría en peligro especies de flora y fauna en peligro de extinción en la península, además de estar muy cerca de varios núcleos de población densamente poblados, con las molestias que eso acarrearía. La petición superaba ayer las 10.700 firmas en contra e, independientemente de la guerra política que ya se había entablado por la cuestión entre PSOE y PP, la presión ciudadana, sin duda habrá tenido algo que ver con la decisión final de la Junta de Comunidades. Porque ese es un viejo proyecto de 2008 que, aparentemente seguía  su tramitación administrativa hasta que alguien dio la voz de alarma y se montó el zipitoste, que esperemos que termine con las águilas imperiales anidando y sobrevolando tranquilamente nuestra Campiña. Parece que problema resuelto para la zona pero no para mí, que pretendía huir del dichoso tema omnipresente en nuestras vidas desde hace ya muchas semanas, pero la alternativa parece agotada.

Mientras usted lee esto, puede que sus hijos estén revoloteando alrededor suyo, como los aguiluchos protegidos de La Campiña guadalajareña. Todo parecía indicar que los colegios castellano-manchegos no iban a cerrar e, incluso, ayer mismo por la mañana, el propio Emiliano García Page así lo creía y nos lo trasladaba a los ciudadanos con una sin duda poco acertada comparación, afirmando que “tanto riesgo hay en que los niños jueguen en un parque a que jueguen en el recreo”. Y si una frase no fue afortunada, con la siguiente sí que dio en la diana y más después de que el Gobierno central pidiera a las comunidades autónomas el cierre de los colegios: “Hay que hablar claro a la gente. Sobre todo a la gente que pretende tener quince días de vacaciones”. Aquí sí que tiene razón el barón socialista: no podemos tomarnos esta situación tan crítica a pitorreo y aprovechar que no hay clase para hacer turismo por la provincia, llevar a los niños a ver a los abuelos -que son la población de más riesgo-, a la playa o a los centros comerciales de la vecina Madrid, aprovechando que han menos atascos y menos gente, como es normal. Por contra, lo que hay que hacer es intentar moverse lo menos posible, salir para trabajar, para hacer la compra y poco más, y si tenemos la oportunidad de hacer ambas cosas online, mejor que mejor.

Pocas horas, después, el propio Page reculaba tras la comparecencia de Pedro Sánchez apelando a la responsabilidad de todos los ciudadanos y al cierre de instalaciones que supongan actividades grupales, como evidentemente son los colegios e institutos por parte de las autoridades regionales y locales. “Me he enterado por la televisión, pero respeto y acato por completo la decisión del Gobierno de España y del Ministerio de Sanidad” dijo, criticando implícitamente en sus palabras un cierto problema de comunicación con el gobierno central, si es que se produjo así. También había criticado antes la suspensión de las clases por parte de la Universidad de Castilla-La Mancha en una decisión autónoma con la que tampoco estaba de acuerdo antes de oír a su superior en la escala institucional y política.

La verdad es que aunque quisiéramos salir, pocos sitios hay a donde ir estas dos semanas. Al igual que en los principales municipio del Corredor, el Ayuntamiento de Guadalajara ha decidido cerrar prácticamente todas sus instalaciones deportivas y socioculturales, teatros, escuelas municipales, polideportivos, piscinas, y. por tanto, a pocos sitios hay donde ir porque se han cancelado o pospuesto prácticamente todos los actos y convocatorias, en alguna ocasión por la responsabilidad de los propios organizadores, y por otra, obligados por los acontecimientos y el cierre de instalaciones donde se iban a celebrar. Quedan suspendido también todo el calendario deportivo, desde la liga Asobal de balonmano hasta el deporte escolar, por no hablar de la Liga de Fútbol, la Champions o la NBA en Estados Unidos. ¡Ni tele vamos a tener!

Por tanto, como hay que seguir adelante, hay que poner al mal tiempo -no atmosférico, porque ese es anormalmente magnífico para estas fechas todavía de invierno-, buena cara y reunidos en casa, disfrutar de esas pequeñas cosas de la vida, con la que nos hemos entretenido siempre, como son las cartas y juegos de mesa clásicos, empezando por el parchís, las damas y el ajedrez. En estos quince días o más vamos a tener para un campeonato de los de varias vueltas. También la cercanía dentro de casa es una buena oportunidad para hablar, para cultivar las relaciones intrafamiliares, para saber qué tal le va a los padres en el trabajo -incluso viéndolo en directo si la empresa apuesta por el teletrabajo- o a los hijos en clase o con sus amigos.

También los libros son una buena salida de escape para tanta crisis y tanto coronavirus, del que podemos aislarnos dosificando el consumo de medios de comunicación e incluso de internet -porque por ahí también entran unos virus peores o más que el COVID-19-. No queremos ni pensar qué podría pasar estos días si se cae la red telefónica o los datos y si nos quedamos aislados sin redes sociales.

En fin, sin que eso deba ocurrir, intentemos seguir viviendo la vida con los nuestros aprovechando esos momentos inusuales que el paso del coronavirus nos brinda con el mejor ánimo posible.

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