Un descubrimiento singular

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Almonacid de Zorita alberga el Centro de Encuentro de Literatura y Arte, el CeLA, en el Casón de los Condes de Saceda, con obras del pintor jienense Rafael Zabaleta. Foto: CLM Noticias

 

Por Basilio Rodríguez Tirado (*). 

Siempre he sido una persona activa y  ahora, a mis 67 años recién cumplidos, no voy a dejar de serlo. El libro de mi vida tiene muchos capítulos y son de todo tipo, como el de la mayoría de las personas. Capítulos de alegrías, de tristezas, de reflexión, de diversión, de aprendizaje, etc. Son capítulos ya leídos y que pertenecen a ese bagaje con el que llegas a la lectura del párrafo del día de hoy y así vas viviendo esas frases que te van apareciendo en los renglones por los cuales pasan tus ojos, tu mente, tu cerebro. Esto, digamos, es lo que me he acostumbrado a hacer, disfrutar y vivir el día a día.

Es cierto que en estos momentos que estamos viviendo puede parecer difícil hacerlo. Puede que sea cierto. Hemos perdido  nuestro ritmo de vida cotidiano, nos han impuesto restricciones duras a la convivencia, nos bombardean con noticias tristes y desconcertantes, con crudas realidades y con bulos que intentan beneficiar intereses particulares. Pero es ahora cuando estamos comprobando la solidaridad de personas, instituciones, empresas, sociedades de todo tipo, que sacan lo mejor del si mismos  para ponerlo al servicio de la comunidad. Hay gente que se preguntan como están contribuyendo ellos en estos duros momentos; lo hacen de la mejor forma posible, no colaborando con  la expansión del coronavirus. Haciendo lo mejor y mas difícil que se puede hacer: quedarse en casa.

Por supuesto yo lo hago e intento mantener las actividades que antes ya tenía. Deporte, tocar el saxofón y continuar con las clases on line; retocar fotografías, mantener contacto con mis hijos y nietas, leer, escribir, ver televisión, escuchar música, etc, lo cual  me permite seguir activo. Por supuesto se echan de menos actividades que ahora son imposibles de hacer. Estoy en casa , aquí en Guadalajara y eso me recuerda  que estoy en un lugar en el que nunca pensé asentarme y en el que llevo afincado mas de treinta años.

Era muy al principio de los 70 del siglo pasado, cuando en compañía de mi amigo, el pintor, Jesús Miguel Rodríguez de la Torre -a quien se le atribuyó en un principio ser el autor de las famosas Caras de Bélmez– pasé por primera vez por Guadalajara. Íbamos camino de Cuenca a presentar a un concurso de pintura. Era Septiembre, el sol caía a plomo, las cigarras cantaban su monótona canción estival… la hora a la que llegamos no era la mas propicia para que la gente estuviera en las calles de esta ciudad. Prácticamente no vimos a nadie. Nunca olvidaré mi comentario: “ no me pillan aquí, ni harto de vino”.

La vida y el tiempo ponen a cada uno en su sitio y así, por razones de trabajo, en el año 1989  me trasladé de Zaragoza a Guadalajara  Desde entonces he vivido ininterrumpidamente en ella y ya soy un jienense afincado en Guadalajara. Mi corazón está a caballo entre ambas tierras, sin olvidar a Aragón. Durante este tiempo he conocido la provincia y la capital, lo que me ha hecho ser un embajador de ellas allá donde estuviera. He disfrutado de la arquitectura negra, del Alto Tajo, tan parecido a la sierra de mi tierra -enclavada en la sierra de Cazorla-, la Alcarria, etc y ello me ha hecho tener la inquietud de llevar a conocerlas a todo el que  he  encontrado en mi caminar por esta vida.

Pero, a pesar de tantos años, siempre se quedan cosas en el tintero y al descubrirlas te llevas agradables sorpresas. Hace ya algunos años entré a formar parte de la Agrupación Artística Antorcha, creada en los años 50 para fomentar el arte y la cultura en Guadalajara; su fin principal, el teatro. Cuando llegué, apenas quedaban miembros vivos y su actividad había decaído. Pero gracias a algunos de sus miembros como José Luis Martín, Carmen Dorado o Eugenio García, se mantuvo activa enfocándose sobre todo a la poesía. Hicimos muchos recitales a lo largo de mas de una década, hasta que se disolvió justo el día que Guadalajara le dedicó una plaza y una calle, en Las Lomas, donde vivo.

El preparar y hacer recitales me ha permitido culturizarme en una rama que nunca había explorado y que me ha dado grandísimas satisfacciones. Después de la disolución de Antorcha he seguido declamando en distintos foros en Madrid y Castilla-La Mancha.

Uno de los poetas que he leído y que me ha sorprendido ha sido León Felipe. Curiosamente este poeta estuvo de boticario en 1919, en un pueblo de la provincia, Almonacid de Zorita. Ello me hizo ir a un homenaje que se le hacía allí, junto con la presentación de un libro sobre él. El acto tuvo lugar en el edificio que alberga el Centro de Encuentro de Literatura y Arte, el CeLA.  Que curioso es que el acrónimo coincida con el apellido del premio Nobel y además esté en un pueblo de la Alcarria, sobre la que Camilo José Cela escribió una de sus famosas obras. Inmediatamente surge la pregunta, ¿Qué es CeLA? Según dice su propaganda, “ es un centro que pretende recuperar la memoria y dar respuesta intelectual y material a la estrecha vinculación de Camilo J. Cela con el mundo del arte en general y de las artes plásticas en particular, así como con algunos de los artistas, principalmente españoles, mas importantes del s.XX”. Este centro ha sido impulsado por la Fundación Charo y Camilo José Cela, el Ayuntamiento de Almonacid de Zorita y la Diputación Provincial de Guadalajara, la cual comparte los fondos del escritor, en el edificio del antiguo colegio San José y que actualmente están en proceso de catalogación.

CeLA hace su primera exposición, que era la que estaba entonces y aún permanece, en la primavera de 2019. Entre otros cosas, hay una mesa original de trabajo junto con objetos personales del escritor. Cartas manuscritas de este y varios ejemplares de la revista Papeles de Son Armadans, la revista mensual fundada por Camilo José Cela dedicada a la literatura  y posteriormente también, a las artes plásticas. Comenzó a publicarse en abril de 1956 y su último ejemplar salió en marzo de 1979. Además de lo anterior, se exponen cuadros de pintores como Miró, Picasso, el Crupo el Paso, Viola y Rafael Zabaleta, entre otros.

Mi sorpresa fue mayúscula al ver a mi paisano y amigo de mi familia, en la exposición. Rafael Zabaleta fue un pintor de Quesada (Jaén), que nació en 1907 y murió en 1960. Pintor  consagrado y que tenía una gran amistad con Cela. En mi pueblo existe un museo dedicado a dicho pintor que contiene gran cantidad de óleos, dibujos y acuarelas. Mi padre fue durante bastantes años director de dicho museo, lo que me permitió criarme entre sus obras. Eugenio D´Ors fue su gran valedor y mi tío Cesáreo Rodríguez Aguilera el máximo conocedor de su pintura y la persona que ha hecho que Zabaleta sea conocido en el mundo entero. Además de su obra, desde hace poco tiempo también una planta dedicada al poeta Miguel Hernández. ¿Porqué Miguel Hernández en Quesada?. Existen un par de razones principales; el legado del poeta se ha trasladado a Jaén (Universidad e Instituto de Estudios Jienenses) y Josefina Manresa, su esposa, era natural de allí. El museo es muy recomendable de visitar.

Pero volvamos al CeLA y Rafael Zabaleta. Colgados en las paredes de este museo alcarreño, hay tres obras del pintor quesadeño. Dos oleos, de los cuales uno representa a la Basílica del Sacre Coeur de Montmartre en Paris y el otro es una obra clásica de su primera época dedicada al escultor Manuel  Hugué. La tercera obra es una acuarela en la que se puede apreciar perfectamente el procedimiento seguido por Zabaleta para realizarla. Primero hace la estructura a lápiz y posteriormente  rellena los huecos, dicha obra fue regalada, por el pintor, a Camilo José Cela. Actualmente estas tres obras son propiedad del Ayuntamiento de Almonacid de Zorita.

La relación de Zabaleta y C.J. Cela fue muy fluida y consistente. En el número CLXXX de Papeles de Son Armadans, Recuerdo a Zabaleta, el escritor hace alusiones a sus primeros encuentros. En su amistad tuvo gran importancia Cesáreo Rodríguez Aguilera, Presidente de la Audiencia Territorial de Palma de Mallorca, escritor, critico de arte, paisano y amigo del pintor y que tenía gran amistad con Cela. Ambos sacaron diversos artículos, sobre Zabaleta, en Papeles de Son Armadans, pero la mas importante publicación sobre el pintor se hizo en el número XLVIII en enero de 1968 cuando este se dedicó a celebrar los 25 años de la publicación del libro La Familia de Pascual Duarte y que incluía los dieciocho dibujos de Zabaleta para una edición en gallego en 1962.

Existen en la exposición del CeLA varios libros de los distintos pintores que cuelgan sus obras allí, hechos en colaboración con el escritor. Entre otros está “Gavilla de fábulas sin amor” de Picasso y Cela y “El Solitario” de Zabaleta y Cela.

Zabaleta realizó una serie de treinta y cinco dibujos surrealistas, en aguatinta a pincel, titulados  por Eugenio D´Ors  “Los Sueños de Quesada”. Cela eligió veinticinco para la publicación de El Solitario. En él escribió sus cantos a los tres enemigos del alma: el mundo, el demonio y la carne. Los veinticinco primeros ejemplares llevaban incorporado uno de los dibujos seleccionados por el escritor.  Posteriormente se han realizado tiradas mas económicas, una de las cuales está en mi poder y con la suerte de que está dedicado por el premio Nobel a mi padre. No comentaré mas sobre lo que contiene dicha exposición ya que quisiera que os acercarais por allí y descubrir los tesoros que esconde.  Como dice el título de que encabeza este escrito, para mi ha sido un descubrimiento singular y que me ha llenado de satisfacción y orgullo como quesadeño y alcarreño.

Menos mal que dije que no me pillarían en esta tierra ni harto de vino. Como me arrepiento de no haberme estado callado en aquel momento pues aquí vivo y aquí me han acogido entrañablemente estas gentes castellanas, tan diferentes a las de mi tierra andaluza y a las que ahora siento como paisanas. Además no solo soy el único quesadeño por aquí, pues como he descrito anteriormente, Zabaleta tiene presencia, a través de sus obras, en esta mi segunda tierra.

No dejéis de visitar Almonacid de Zorita. Además de disfrutar de su paisaje, sus calles, su botica que se mantiene como cuando el poeta León Felipe estuvo allí, podréis contemplar una pequeña muestra de arte contemporáneo junto con objetos del premio Nobel, Camilo José Cela. Y si leyendo habéis llegado hasta aquí , acabáis de conocer que existe un pueblo en la provincia de Jaén llamado Quesada, que no solo es cuna de pintores y poetas sino que también es la cuna del río que nace entre sus montañas, el Guadalquivir.

Guadalajara, Wad-al- Hidjara, rio que corre entre piedras

Guadalquivir, Al-Wadi al- Kabïr, rio grande.

 

thumbnail(*) Basilio Rodríguez Tirado (Quesada, Jaén, 1953) es Comandante de Iberia retirado, además de piloto militar por la Academia General de Aire de Santiago de la Ribera, Murcia e Inspector Delegado de Aviación Civil. Fue miembro de la Agrupación Artística Antorcha y ha dado recitales poéticos en distintas localizaciones dentro y fuera de Guadalajara. Como articulista ha colaborado en distintas publicaciones de su localidad natal, Quesada, donde fue pregonero en 2011. También pertenece a la Asociación de Amigos de Zabaleta y ha sido conferenciante sobe la obra del pintor. Actualmente asiste a clases de saxofón en el Aula de Música Abierta de Guadalajara y junto con su mujer colabora con cuanta causa solidaria necesite de su apoyo. Ambos continúan viajando con asiduidad.

 

 

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