Las distintas caras de la pandemia

keep calm

-// Original – Instagram @leoa.day

Por Sonsoles Fernández Day

El tipo de vivienda y el número y edad de los habitantes, tener que trabajar dentro o fuera de casa, estar en paro o en estado de ERTE, tener un familiar enfermo, ingresado o en la lista de fallecidos, o llevar una vida absolutamente ajena a todo, hay tantos factores que condicionan y pintan de distinto color este nuestro encierro que ya ha cumplido el mes, que es imposible hacer una valoración general, porque cada uno ve la historia según su perspectiva, la de paredes para adentro y la de balcones hacia afuera. La esperanza y la paciencia se miden en llamadas de teléfono, metros cuadrados, en la cesta de la compra y en lo que vemos desde la ventana. #Juntosloconseguiremos sí, pero a unos les está costando más que a otros.

Dependiendo de la situación de cada uno en esta guerra, así le van los tiros, y, cuanto más nos alejamos del frente, menos solidaridad hay. Así nos luce el pelo, y no me refiero a las canas. En primera línea están los sanitarios, son los que peor lo están pasando y los que realmente saben de qué va esto, luchando cada día para ganarle vidas al Covid-19. A la responsabilidad, el estrés y la carga emocional que sufren en su larga jornada laboral, sin hablar del derroche de imaginación para protegerse, se suma la tensión que tienen al llegar a su casa. Solo ellos saben el meticuloso proceso de desinfección al que se someten para poder entrar en su vivienda, algunos incluso entran en pelotas y se van derechos a la ducha, todo para proteger a los suyos. Es realmente indignante ver los carteles de algunos vecinos quejándose de que usen el ascensor o pidiéndoles que se vayan a vivir a otra casa mientras dure la pandemia. Espero que no sean los mismos que se te echan encima en el supermercado. ‘Respete la  distancia de seguridad’ les importa un pepino y un kilo de tomates.

El grueso de la población, en la retaguardia, tenemos una única orden muy clara que cumplir: aguanta el chaparrón y quédate en casa. Con lo sencillo que es y no todos han pillado el mensaje. Más de 30.000 denuncias por saltarse el estado de alarma es otra prueba de la inconsciencia y el egoísmo del ser humano. Qué mejor muestra que el paisano de Guadalajara que se fue a Madrid a comprar el pan porque ‘él compraba el pan donde le daba la gana’. A mí me gustaría pasear a mi perro por el parque de El Retiro y de paso me hago una tiradita de media hora, pero me tengo que conformar con hacer kick-boxing en casa con mis hijas, aunque, dicho sea de paso, visualizando bien la cara del personaje adecuado donde descargar puñetazos y patadas, es bastante relajante.

Hablando de personajes, los que mandan en las tropas, el Gobierno, están organizando una paulatina salida del desconfinamiento. Algunas de las actividades no esenciales, como la construcción y las fábricas, han empezado a funcionar este lunes 13 de abril. Vamos a esperar que este ensayo no lleve a error. Si tienen contacto con los que están en el frente, ahora que empiezan a estar un pelín más tranquilos (solo ligeramente, no olvidemos la cifra de más de 500 personas muriendo al día por coronavirus), les habrán dicho lo poco que les gusta esa vuelta a la normalidad escalonada, y les habrán recomendado, una vez más, que se queden en casa. Este ensayo huele a rebrote en unas semanas. Mientras no tengamos información de quienes somos inmunes, asintomáticos, contagiados o por contagiar, es imposible que hagamos vida normal, y seguimos poniendo en riesgo a los más débiles. Váyanse haciendo a la idea de que nos vamos a quedar en casa una temporadita más.

Con más de 180.000 casos, España es el segundo país con más contagiados, después de Estados Unidos. Ya estamos llegando a los 19.000 fallecidos contabilizados oficiales, que serán realmente muchos más. No podemos no tomar en serio la cuarentena, ya que es lo único que tenemos que hacer. Háganse a la idea.

Habrá que seguir viendo la primavera desde la ventana y hacer el deporte en casa. Algunos continuarán haciendo ejercicio a ritmo de reggaeton y tal vez yo aprenda a coordinar piernas y brazos para el golpe perfecto. Yoga por la mañana y puñetazos por la tarde, las dos caras de la relajación.  Nuestra vida social seguirá siendo virtual. Las reuniones con la familia y los amigos emulando aperitivos y meriendas, a través de videoconferencias y chats en grupo, se han convertido en el must del confinamiento. Ya somos unos expertos y la ventaja es que no hay que coger el coche para volver a casa.

Ya lo dice el refrán, lo cortés no quita lo valiente. Sin dejar de pensar en lo que tenemos encima, en el dolor de muchas familias y en las consecuencias sociales, vitales y económicas que continuarán a este largo paréntesis del 2020, más nos vale de vez en cuando echarnos unas risas, relajar la mente y disfrutar un rato. Mi padre, con ese humor tan especial que tiene, ha decidido llamarle a esto ‘el pandomio’ y cada vez que nos acordamos, nos reímos. Y así van pasando los días.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .