Apagón cultural

 

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La cultura dinamiza durante todo el año la vida social de la provincia y genera una importante actividad económica que en estos momentos se encuentra paralizada.

 

“En Guadalajara no nos rendiremos nunca, no nos pararemos, proyectaremos nuestro Maratón de Cuentos, construiremos una cabaña, nos refugiaremos en ella, encenderemos la luz y el espectáculo dará comienzo un año más en la Ciudad de los Cuentos: cultura viva de sabiduría popular, ancestral y libre”. Concha Carlavilla.

 

Por Gloria Magro.

La cultura popular ha resultado ser el último campo de batalla donde obtener réditos políticos aunque en juego haya miles de puestos de trabajo y un sector económico muy rentable que podría salir seriamente dañado, también en Guadalajara. En estos tiempos de pandemia, cualquier asunto, por importante que sea, si no está referido a la situación por la que atravesamos, es visto como algo superfluo, frívolo, secundario y falto de empatía. Y si además resulta un tema que pueda tener alguna doblez o al que se le pueda sacar algún tipo de ventaja política, bienvenido sea.

Con el mes de mayo a la vuelta del calendario y el verano prácticamente encima, las celebraciones culturales de los próximos meses se están viendo de momento aplazadas pero podrían muy bien acabar cancelándose tanto por efecto directo del COVID-19 como por falta de apoyo institucional si las distintas administraciones se vuelcan en exclusiva en combatir la pandemia y además se dejan arrastrar por las voces que empiezan a alzarse en distintos ámbitos.

Fue el actor Ricardo Darín el primero en tirar la piedra sobre su tejado con estas declaraciones en un programa de televisión: “La economía se tambalea ahora porque solo compramos lo que necesitamos. Nos pasamos la vida anhelando estupideces”. Las respuestas, airadas, quemaron al argentino en la pira de la opinión pública; la cultura y las expresiones artísticas en toda su extensión -cine, teatro, literatura- vistas como superfluas, innecesarias y accesorias a día de hoy y porqué no, en el futuro próximo tras la pandemia. Y detrás de él han ido otros, como Juan Echanove, vapuleado sin misericordia tras pedir al Gobierno apoyo público para el sector artístico y cultural, parado con toda esta situación y sin que se le vislumbre, como a otros muchos, un futuro muy halagüeño. La propuesta de Apagón cultural de contenidos durante 48 horas en las redes sociales no tuvo gran repercusión, pero si de algo valió fue para sacar de la caverna a aquellos con ganas de cobrarse a los titiriteros como pieza política en estos tiempos revueltos.

El sector cultural en España genera entre setecientos mil y un millón de puestos de trabajo. Como industria, la cultura en nuestra provincia dinamiza durante todo el año la vida social y genera una importante actividad económica que en estos momentos se encuentra paralizada. Con todas las próxima citas de la temporada estival aún puestas en el calendario pero a la espera del desarrollo de los acontecimientos, no está nada claro si podrán finalmente celebrarse los habituales actos festivos, deportivos o taurinos imprescindibles cada verano y su futuro inmediato se vislumbra incierto.

Y más incierto será de salir adelante las propuestas de partidos como VOX, que de momento ya han anunciado que llevarán al próximo pleno municipal, el viernes 24 de abril, su solicitud para que se  “ordene la suspensión de la ejecución presupuestaria de cualquier ayuda o subvención a sindicatos, organizaciones empresariales, fundaciones, asociaciones o cualquier entidad privada en que el proyecto, actividad, programa o actuación no tenga por objeto directo la ayuda a los afectados por el coronavirus o la creación de empleo; transfiriendo las partidas presupuestarias a las finalidades de lucha contra el coronavirus y sus consecuencias económicas”. Si la corporación municipal recogiera el guante habría que cancelar todos los actos culturales, festivos, taurinos, solidarios e incluso deportivos ahora aplazados, con el consiguiente descalabro económico que eso supondría.

En un  hipotético mundo inmediatamente posterior a la pandemia, este tipo de propuestas significarían el fin de las próximas Ferias de Guadalajara, el Maratón de Cuentos, la representación del Tenorio Mendocino, la Feria Taurina o incluso el programa navideño. No se puede obviar que el apoyo institucional está detrás de cuanto acto cultural y lúdico se celebra en toda la provincia. Concentrar los recursos en el COVID-19 rescindiendo las partidas que los distintos ayuntamientos y administraciones conceden significaría en la práctica un apagón cultural, deportivo y solidario insólito, además de un descalabro económico en toda regla y la pérdida del posicionamiento turístico que tanto ha costado conseguir.

La situación preocupa a las asociaciones culturales de Guadalajara. Según Juan Garrido, presidente de la Fundación Siglo Futuro, cuya programación de calidad trae mensualmente a la ciudad a personalidades de primer nivel de todos los ámbitos del conocimiento y la ciencia, “la cultura desarrolla una papel esencial en el día a día de la Sociedad. Pero con motivo de los tiempos muy difíciles que estamos viviendo, se enfrenta a una crisis de incertidumbre y precariedad, que le va a afectar ostensiblemente. Si en situaciones normales, cuando existe algún tipo de crisis económica, lo primero que se ven disminuidos los presupuestos es en cultura, pues en esta alarmante situación, no digamos”-No obstante, el responsable de esta entidad entiende que la situación actual es excepcional: “en estos momentos, comprendo y lo apoyo, que la cultura no debe anteponerse a otra necesidad más urgente en ningún otro sector, eso es indiscutible, pero pido que se tenga en cuenta y no se degrade una actividad humana esencial para los ciudadanos”. Y cree que el COVID-19 afectará en un futuro inmediato tanto a Siglo Futuro como al resto de asociaciones  “porque en estos momentos todo es incertidumbre e incógnita, ya que, ni tan siquiera, se sabe si se podrán programar actos culturales o de que forman se harán”.

Y sin embargo, a río revuelto, ganancia de pescadores. Las asociaciones antitaurinas ven en esta situación anómala el medio de conseguir sus fines. Según la valoración que hace Albino Hernández, de la Coordinadora Antitaurina de Guadalajara, “tras una década de notable decrecimiento, la tauromaquia se enfrenta a su posible desaparición. Las Ferias de Primavera canceladas en toda España han suprimido un sostén fundamental del calendario taurino anual. Estas Ferias son las que permiten recaudar parte del coste del resto de actos taurinos”. El hecho diferencial sería a su juicio que el coronavirus acabase con las subvenciones. “Recordemos que el consistorio de Guadalajara destina una partida de más de doscientos mil euros anuales para fines taurinos, de los que se beneficia el ganadero de turno y el torero de turno, dando empleo a cuadrillas ínfimas en contratos temporales. Esta suma es sin contar las subvenciones de cada ayuntamiento de nuestra provincia donde aún se ‘festeja’ maltratando toros. Son también considerables la financiación y promoción de la Junta de Castilla-La Mancha, el Gobierno central, o las ya suprimidas subvenciones ganaderas por parte de la UE.” Desde la Coordinadora Antitaurina de Guadalajara recuerdan que esta situación de incertidumbre podría ser la oportunidad de reconducir el sector “hacia vías económicas más éticas, como pudiera ser el ecoturismo rural.

Subvenciones aparte, es evidente que la paralización económica de estos meses ha supuesto un verdadero varapalo para toda actividad artística. Para el periodista y escritor Pedro Aguilar, en un futuro próximo se hará necesario “crear una estrategia de recuperación que pasa por empujar con iniciativa y dinero públicos, igual que se hará en otros sectores, la creación cultural. El problema es que la experiencia nos dice que en cultura es en lo que más y antes se recorta, es el patito feo de los presupuestos de las administraciones y me temo que este virus, que no ataca al mundo animal, si lo hará, y mucho, al colectivo de las ánades poco agraciadas.” Y aporta algunos datos: “Alguien debería recordar que la aportación al PIB de la cultura fue en 2019 del 3,2%, unos 40.000 millones de euros; que da trabajo a más de 700.000 personas, un 3,6% del empleo del país, y además aporta valor añadido a la industria turística y a la llamada Marca España. Esto aplicado a nivel regional y provincial supone una aportación importante que espero sea tenida en cuenta a la hora de aprobar o retocar los presupuestos locales y regionales después de tsunami”.

La responsable del Maratón de Cuentos, Concha Carlavilla, tiene un mensaje de cordura y esperanza en medio de tanta desazón e incertidumbre: “Mientras el mundo se tambalea, la gente sigue cultivando en el huerto del arte, que es inmortal e infinito. No existe amenaza alguna que impida el nacimiento de sus frutos.  Se cosecha poesía, música, danza, teatro, novela clásica y moderna, filosofía, ciencia y educación a distancia. Los frutos se reparten sin frontera alguna y todos nos lanzamos a consumir cultura porque es un bien de primera necesidad, no podemos vivir sin ella, a pesar de la indiferencia de un sistema caducado que camina a tientas porque ha perdido la brújula del humanismo”.

 

 

 

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