La historia de Thea, un cuento inclusivo

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Por Ana Rojo Villa y Nina Hudson (*).

Como se acerca el Día del Libro, El Hexágono nos ofreció la oportunidad de presentar nuestra pequeña gran obra al mundo, y no pudimos rechazar esta magnífica oferta. Así pasamos a contaros la historia de cómo nació “La tortuga Thea”, un cuento bilingüe sobre la inclusión.

Mi nombre es Ana y todo empezó a principios de 2018. Estaba pensando en hacer un curso de escritura de cuentos porque me apetecía mucho escribir. Se lo comenté a mi amiga Nina y me dijo ¿lo escribimos juntas?. Me encanta la gente como ella, decidida y dispuesta a hacer cualquier cosa siempre.

Dicho y hecho. Nos pusimos a la tarea, fue un proceso muy bonito. Cuando ya lo teníamos escrito, que parecía la parte más difícil, llegó la hora de buscar ilustrador. Hablamos y buscamos diferentes opciones pero no había ninguna que dijéramos “así queremos que sea nuestro cuento”, hasta que un día se nos ocurrió la idea de contar con los mejores ilustradores del mundo; los niños. Al fin y al cabo el cuento iba dirigido a ellos, ¿quién mejor para plasmar la idea de nuestra historia?

Ahora era momento de pensar cómo íbamos a organizar el proceso de ilustración. Teníamos que buscar un sitio para quedar con los niños, buscar material y organizar las ilustraciones. Hablamos con el dueño de la papelería Paper Tree  (**) y nos prestó su sala para quedar con los niños.

Recuerdo esa mañana con mucho cariño. Llegamos allí, preparamos todo y esperamos impacientes a que vinieran los niños. Cuando llegaron lo primero que hicimos fue contarles nuestra historia, para qué estaban allí y que nos encantaría que nos ayudaran. Todos entusiasmados, estaban encantados con la idea y estaban deseando de empezar la tarea para la que habían venido.

¡Y sin más comenzamos! Les contamos el cuento, lo mejor de todo era ver sus caras al escucharlo. Es algo que siempre admiro; la atención que ponen los niños al escuchar una historia. Era la prueba de fuego, íbamos a comprobar el valor de nuestra historia, al final, es una historia escrita para ellos. Y pasamos la prueba, la historia les encantó.

Empezamos la tarea de aquella mañana, repartimos las pinturas y los lápices y las escenas que cada uno debía dibujar. Estaban todos concentrados igual que si fueran profesionales, era un placer verlo. No podría describir todas las emociones que sentimos esa mañana. Estábamos muy orgullosas, nuestro sueño empezaba a ver la luz y tenía una luz muy bonita y la música de fondo eran risas, risas de niños; sonaban a la mejor canción del mundo.

La mañana terminó con un montón de obras de arte, a cada cual mejor, el resultado había sido estupendo. El mismo proceso lo repetimos en Jadraque, porque la tierra tira, y yo, con permiso de mi amiga, quería que los pequeños artistas de allí tuvieran su oportunidad también. El resultado fue maravilloso.

Tanto en Guadalajara como en Jadraque no estuvimos solas, contamos con la ayuda de algunas amigas que se prestaron y quisieron participar en este gran proceso. Muchas gracias, ellas saben quienes son.

La tarea de ahora era la más difícil, entre tantas obras de arte teníamos que elegir quince. Podemos aseguraros que fue sin duda la tarea más difícil y mas larga de realizar. Hicimos varias rondas de elección y finalmente obtuvimos el resultado deseado.

Parecía que estaba todo hecho, pero no… quedaba mucha tarea por delante. Una vez elegidas las imágenes hablamos con la editorial y ahí comenzaban los plazos. Queríamos tener el cuento para diciembre, así que había que trabajar duro para poder llegar a nuestro objetivo. Había que montar las imágenes, editarlas para enviar el material cuanto antes a la editorial, que nos devolvieran de nuevo la maqueta, darle el visto bueno o corregir lo que no nos gustara y volverlo a mandar. Así sucedieron las siguientes semanas, idas y venidas de e-mails, llamadas de teléfono y horas de duro trabajo en el ordenador.

Mereció la pena todo el trabajo que habíamos realizado. Por fin llegó el e-mail de Pepe, nuestro editor; el cuento estaba listo y las máquinas se iban a poner a funcionar para que nuestra pequeña gran obra, “La tortuga Thea “ viera la luz. Pepe hizo todo lo posible para que nuestro cuento llegara antes del puente de la Constitución y poder hacer la presentación en Jadraque, ¡cómo no!

El día que llegaron los cuentos fue todo emoción. Teníamos en nuestras manos nuestra obra. Era una maravilla, era preciosa, había quedado espectacular.

Y llegó el día de la presentación, la realizamos como ya os hemos dicho en Jadraque, en el bar de mis padres, el Bar Alto Rey. Quedamos a las seis de tarde, los nervios comenzaban a moverse en el estómago, era una sensación… no sabría cómo describirlo.

Comenzamos el gran evento contando nuestro cuento y después habíamos preparado una manualidad para hacer con los niños; unas tortugas que hacían honor a la protagonista de nuestra historia. La sala se llenó, se llenó de gente que nos quiere y nos aprecia, podíamos sentir el cariño en cada firma, en cada mirada de todos y cada uno de los que asistieron. Y como no, ese día no nos podíamos olvidar de los grandes protagonistas, los niños, esos que nos habían ayudado a llegar hasta allí.

No podemos terminar este artículo sin dar las gracias a toda la gente que ha participado en nuestra historia de una manera u otra. Si esto ha sido posible, ha sido gracias ellos.

Podéis adquirir nuestro cuento contactando con nosotras, te lo dedicaremos con mucho gusto y además en Amazon,Google Play, La casa del libro y El Corte Inglés.

https://www.facebook.com/ana.rojo.96

https://www.facebook.com/ninahudson.90

 

 

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(*) Ana Rojo Villa (Guadalajara, 1985) ama a su pueblo, Jadraque, sobre todas las cosas. Es licenciada en Magisterio de Educación Infantil y de Lengua Extranjera y ha tenido la suerte de poder dedicarse a ello como profesora. Su pasión son los niños y unida a ella, los cuentos le parecen una de las mejores formas de enseñar y transmitir conocimientos.

Nina Hudson, (Londres, 1990) estudió Filología Hispánica y Arabe en la Universidad de Cambridge.  Como parte de su carrera vivió un año en Madrid como auxiliar de conversación y fue entonces cuando realmente se le despertaron las ganas de enseñar idiomas. Tras finalizar sus estudios en Inglaterra, volvió a España y desde entonces ha seguido formándose en el mundo de la enseñanza de Inglés. Actualmente sigue trabajando como auxiliar de conversación y profesora de Inglés.

(**) La librería Paper Tree se encuentra en la Avda. de Francia, 8. Guadalajara.

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