Bienvenidos al caos

cacerola definitiva

Por Sonsoles Fernández Day

Alarma social, confinamiento y ahora, desescalada, todo ello bañado por una buena dosis de resiliencia para pasar el trago. Andamos últimamente renovando rutinas y vocabulario. Si alguno de ustedes se encontraba en esa fase de su existencia en la que toca plantearse cambiar de hábitos, el Covid se lo ha puesto en bandeja. Aún no está claro si salió de un murciélago o de un laboratorio, pero lo que sí sabemos es que este microscópico y mortal intruso nos está dando una buena paliza y nos va a dejar tocados. Estamos viviendo la etapa de transición entre la vida previa y la posterior a la pandemia.  Por el momento, para cuando salgamos, díganle adiós a concentraciones y eventos multitudinarios de cualquier tipo. Y en los lugares públicos el aforo queda reducido a un 30% de lo que era, una reducción más que penosa. Que la economía soporte el varapalo y el cuerpo aguante el disgusto.

El cuerpo aguanta lo que puede. Ya se va haciendo largo el confinamiento y muy cansino el ‘Resistiré’. Es todo muy cansino. Estamos más que hartos de ver en televisión a una persona perfectamente equipada con todos los elementos de protección metiéndole a alguien un palito en la nariz hasta el mismísimo cerebro. ¡Con el asco que da! Es una de las imágenes más repetidas. Le hacen la prueba a un señor metido en un coche, a una señora por la calle, a un hombre en un hospital, a otro en un pasillo. Todo un mundo ideal del perfecto país en lucha contra la pandemia. Eso se llama propaganda, principalmente porque no es cierto. A partir de esta semana han dicho que van a llamar aleatoriamente a las casas desde nuestro centro de salud para que nos hagan la prueba, en casa o en el centro de Atención Primaria. Lo llaman tests masivos, pero no es otra cosa que una rifa. ¡Palito para el afortunado! También salió el ministro Ábalos diciendo que los tests no se hacen porque no sirven para nada. Se debía referir a los que compraron y eran defectuosos. A ver si se aclaran.

En la séptima semana de cuarentena ya debería haber tests para todos, especialmente para el personal sanitario, que lo está reclamando desde el principio. Además de los equipos de protección que nunca llegaron, los sanitarios están pidiendo desesperados que les hagan tests porque necesitan saber si pueden seguir atendiendo a sus pacientes o si están sanos para volver a sus casas. Nada hay más duro para ellos que ver cómo se contagia su propia familia por su causa. Desde hace unos días circulan por las redes muchos vídeos grabados por ellos pidiendo ayuda. ‘No somos héroes, ni tampoco mártires’, es su lema. Merecen mucho más que un aplauso a las ocho de la tarde, y algunos de ellos, aunque reconocen que les anima, prefieren que nos unamos a sus quejas haciendo algo más de ruido. Ahí es donde empieza el lío porque en casa, unos son más de seguir aplaudiendo, otros se han cansado, unos quieren mantener la verbena y algunos prefieren darle a la cacerola. No hay consenso en los horarios ni nos ponemos de acuerdo en los motivos, así que cada uno empieza a hacer lo que le da la gana. Otra consecuencia del hastío.

El Ayuntamiento de Guadalajara ha convocado para el próximo domingo día 3 una ‘cita virtual, a las 12.00 horas, con la carrera solidaria #Guadacorreencasa.’ El dorsal virtual tiene un precio de 3 euros y se participa andando por la casa, corriendo en cinta o pedaleando en la bici estática durante 30 minutos. El dinero recaudado es para el Banco de Alimentos. Se trata de colaborar, y la idea es buena porque otro problema que empieza a ser dramático es la cantidad de familias necesitadas que acuden a Cruz Roja o al Banco de Alimentos cada día. La campaña solidaria se llama #NingúnHogarSinAlimentos de la Obra Social ‘La Caixa’. Sin embargo, hay algo que no entiendo. ¿No han dicho que podemos salir a hacer una hora de ejercicio a partir del día 2? Es lógico que la carrera sea virtual, no podemos reunirnos en un arco de salida, pero, ¿por qué nos castigan a hacer los kilómetros en el pasillo de casa un día después de dejarnos salir? Esto no lo ha organizado un runner. Si en lugar de citarnos a la misma hora, la media hora de ejercicio se pudiera hacer a lo largo del día, en casa el que quiera, pero también en la calle o por algún camino, que hay de sobra, se evitan las aglomeraciones y se hace feliz al corredor, que tenemos las zapatillas ya preparadas en la entrada de casa desde hace días. Eso, si se puede salir a partir del día 2 de mayo, porque todavía no nos lo creemos.

La desescalada que propone este Gobierno en prácticas necesita horas de estudio y asimilación. Teniendo en cuenta que improvisan un día y rectifican al siguiente, es mejor esperar y ver qué dicen para pasar a la siguiente Fase, como si de un concurso televisivo se tratara. Por lo que he leído por encima, hasta junio no nos dejan cambiar de provincia, pero el 4 de mayo podemos ir a la peluquería, al fisioterapeuta o a la óptica. Como los españoles, y también las españolas, aquí no se libra nadie, somos más de buscar la trampa que de cumplir la norma, y porque estamos hasta el gorro, más de uno desde Guadalajara, acudirá a la peluquería en Madrid o tendrá el fisio en Soria. Lo de ir a la óptica en Alicante ya es menos creíble. Se avecina caos. En dos semanas estamos otra vez hablando del pico de la curva. Ojalá me equivoque.

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