Un curso muy diferente

Graduación fiesta

Bachilleres en la ceremonia de graduación.

Por Sonsoles Fernández Day

Existen fases y momentos de nuestra vida que se conservan en la memoria de manera más especial porque suponen el fin de una etapa conocida y el comienzo de otra nueva muy distinta, que nos va a hacer mayores, aunque aún seamos unos críos, porque al fin y al cabo la vida no es otra cosa que cumplir sueños, alcanzar metas y evolucionar, mientras digieres, a veces con retortijones, esa mezcla de ilusión y miedo al cambio que te prepara para enfrentarte al nuevo y desconocido reto.

Es probable que no haya un curso escolar que se viva con mayor vértigo, emoción y nervios que el actualmente llamado 2º de Bachillerato. Los padres de los bachilleres de hoy en día hicimos un año de COU y nos examinamos de Selectividad, pero unas cuantas leyes de enseñanza después, pasaron a estudiar dos años de Bachillerato y primero hicieron la PAU (Pruebas de Aptitud para el Acceso a la Universidad) y ahora hacen la EvAU (Evaluación de acceso a la Universidad), también llamada EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad). La razón por la que tiene dos nombres uno con ‘b’ y otro con ‘v’ es el reflejo del afán de marear al personal y de la falta de acuerdos entre Comunidades Autónomas. Lo de siempre. No se piensen que queda ahí la cosa, en Galicia es ABAU, en Cataluña es PAU, en el País Vasco, EAU, y en Andalucía, PEvAU, que también quisieron diferenciarse. La era de las siglas y las CCAA.

En cualquier caso, encontrarse en el último curso del Instituto o ser los más mayores del Colegio, donde algunos han estudiado toda su vida, confiere ese aire de superioridad y soltura característica del que se sabe admirado. Son los héroes que se enfrentarán a la prueba final, los que tienen un pie en el mundo exterior. Los nervios y las preocupaciones por el examen forman parte de su grandeza y esa ansiedad será lo que mueva su mundo y lo que gire alrededor de ellos durante todo el año.

Estoy segura de que si ustedes han pasado por ahí recordarán, igual que yo, todas las sensaciones. Porque con 17 y 18 años todo se vive con mucha intensidad. ¿Quién no se acuerda de detalles del examen de Selectividad que no sabría contar de ningún otro? Tenemos en la cabeza las charlas de los profesores durante el curso y cómo nos organizamos el temario y las horas de estudio las semanas previas a la prueba. Todos nos acordamos de lo que nos ‘cayó’ en Selectividad y de la nota que nos ‘sacamos’. Porque no te hacen preguntas, te caen encima, como te cae una tormenta o un rayo. Y la nota no te la ponen, te la sacas tú solito, que para eso eres mayor. Al menos así lo hemos dicho siempre en Guadalajara. Porque estas expresiones, como los nombres de las cosas, también dependen de las comunidades y las provincias.

Desde hace algunos años, 2º de Bachillerato acaba con una fiesta de Graduación, como tantas costumbres norteamericanas que vamos adoptando a golpe de cine y series de televisión. A la vez que preparan temas y evaluaciones, los bachilleres y el centro organizan el acto oficial. Los chicos se compran un traje y las chicas pasan meses buscando online el modelo perfecto y, sobre todo, exclusivo. No soportarían encontrar a otra compañera llevando el mismo vestido. Para después del acto social, reservan una sala de fiestas y se pasan la noche bebiendo y bailando sin parar. Sin alcohol los que aún no han cumplido los dieciocho, por supuesto. Eso dicen. Como si nosotros, los padres, no hubiéramos pasado por ahí. A las ocho de la mañana del día siguiente, por ahí si que ya no pasaríamos, acuden del tirón a la puerta del colegio a aplaudir a los que todavía tienen que ir a clase.  Y de ahí a casa, a descansar del fiestón y a ponerse a estudiar para la EvAU.

Nada de esto ocurrirá a los estudiantes de 2º de Bachillerato de este año. Desde mediados de marzo, cuando empezó el estado de alarma y se suspendieron las clases, su futuro inmediato, perfectamente organizado en fechas, se fundía en negro y se convertía en una incógnita. A los nervios del curso se unía la incertidumbre de la situación. Son responsables y capaces de entender la gravedad de lo que está ocurriendo con la crisis del Covid-19 pero también existe ese punto egoísta de la juventud que les hace pensar que para ellos es todo muy injusto. Hay que ponerse en su lugar, volver a los 17 años y que te cambien los tres meses más esperados de tu vida escolar por un encierro en tu casa con tu padre, tu madre y tus hermanos. Claro que en nuestra época sí que habría sido aburrido. Ahora tienen internet, Netflix, videoconferencias y Tiktok. Siguen en contacto con sus amigos y son expertos en divertirse con vídeos e imágenes.

Todos los alumnos están aprobados salvo casos excepcionales o, como dicen los textos oficiales, ‘la promoción de curso será la norma general en todas las etapas’. La Universidad de Castilla-La Mancha ha retrasado las pruebas de acceso a los días 6, 7 y 8 de julio, siempre, si la situación sanitaria lo permite. Quedan dos meses para la EvAU y están aprobados en Bachillerato. Sólo los que necesiten una nota muy alta para entrar en la Universidad elegida estarán ya concentrados en el estudio. El resto, me atrevería a decir que aún están bastante relajados y pensando en la siguiente fase que les permitirá reunirse, porque ‘han dicho en la tele que a partir del lunes se pueden juntar hasta diez personas’.

Es probable que tengan que hacer la EvAU con mascarillas y guardando la distancia social, esa nueva normalidad que tanto asusta, porque será nueva, pero de normal no tiene nada. Y ese es el recuerdo que les va a quedar. Se quejan porque se han quedado sin fiesta de Graduación, sin Feria chica, sin fiestas de los pueblos, sin Festivales de música, sin viaje a Mallorca o a Gandía. Un fin de curso atípico y repentino. Esta generación no tiene un pie en el mundo exterior, se han llevado un empujón y se han dado de bruces con la realidad. Ni todo es fiesta ni nada es fácil. Menos ahora.

El aprobado general es para los estudiantes. Para los profesores, un sobresaliente y el agradecimiento de los padres por el esfuerzo que hacen y la poca ayuda que tienen. Hay unos cuantos personajes que no pasan del Necesita mejorar, un suspenso como una casa. Pero, como decían Tip y Coll, la próxima semana, hablaremos del Gobierno.

 

 

 

 

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