Papi, llévame en tu bicicleta

Por Sonsoles Fernández Day

Se nos han ido julio y agosto y seguimos igual. O parecido. Algunos peor, no lo duden. El verano suele ser un paréntesis ‘cargapilas’, relajamos los horarios, nos vamos de vacaciones y normalmente, hacemos mucha más vida social. Este verano enmascarado no solo ha calentado el aire, sino también el ambiente. ¿Qué les voy a contar que no hayan vivido ustedes mismos? O, mejor dicho, que tal vez se hayan perdido. ¿No han notado que hay una tensión generalizada? Las constantes frases agoreras de ‘Nos viene lo peor’ y ‘A ver cómo acaba esto’ son el final de cualquier conversación. Da un poco la sensación de estar en modo espera. Esperando a ver qué pasa.  Pues ya está aquí septiembre y, si querían acción, la vuelta al cole. A ver qué pasa ahora.

Esperando y a la vez desesperados estaban los profesores en los centros educativos, deseosos de tener instrucciones para su vuelta. Hasta esta semana no se ha pronunciado el Ministerio de Educación y las instrucciones son muy generales. Las clases serán presenciales, los niños deberán estar separados al menos por 1,5 metros y siempre con la mascarilla puesta los mayores de 6 años, y que, en la medida de lo posible, se priorice la realización de las actividades en espacios al aire libre. Lo del metro y medio de distancia entre alumnos le ha debido dar a más de uno un buen rato de risa floja. De esa risa que acaba en frasecita escatológica.

Mientras tanto, desde el Gobierno de Castilla-La Mancha llega la noticia de que van a adjudicar esta misma semana 900 plazas de profesores para poder reducir el número de alumnos en las aulas desde 3º de Primaria a 2º de Secundaria en las que no se pueda garantizar la distancia mínima de 1,5 metros.

Ojalá me equivoque, pero esto no da risa floja. Da un ataque de risa con hipo y todo. ¿Quién se va a creer que 900 profesores aparecerán de repente de una semana para otra? Venga va, un poco de confianza. Pueden estar tranquilos en cuanto a las ratios. El próximo día 9, cuando comiencen las clases, el cupo de alumnos estará perfectamente repartido en cada aula gracias a la generosa contratación por parte del gobierno regional del número necesario de nuevos profesores para garantizar la distancia de seguridad obligatoria. (Y ahora si se ríe alguien, es del tipo de risa malvada, la retorcida, el jijijiji de los mensajes.)

También prometen ayudas para la limpieza y desinfección de los colegios, miles de mascarillas y litros de gel hidroalcohólico a repartir para todos. Serán bienvenidos, como euros caídos del cielo.

Es de lógica y económicamente necesario que la vida continúe y empiecen las clases. La mayoría de los colegios tienen ya un plan por su parte y esperan que no sea contrario a lo que les vaya llegando del ministerio o del gobierno regional. Los profesores son los primeros interesados en hacerlo bien y que no les cierren a los cuatro días de empezar. Realmente lo menos complicado son las aulas. Yo pienso en el patio, el recreo, el comedor y la merienda y lo único que se me ocurre es salir a cada una de esas horas al balcón a aplaudir a todo el colectivo de enseñanza. Y después pienso en las salidas de clase con los padres y madres esperando en la puerta todos a la vez y se me cae la estrategia de golpe. Ese grupo de madres que vienen de tomarse juntas el cafetito… ¿Cómo se controla eso? Con mucha responsabilidad por parte de todos, que falta hace.

Dicen desde la Junta que habrá un ‘Responsable Covid en cada centro. Menudo papelón. No concretan si será un nuevo contrato o se lo tienen que rifar entre el profesorado. Menos mal que le han llamado ‘Responsable’ y no ‘Experto’, que esos ya sabemos que no existen.

Hablando de expertos, un acuerdo entre el Ministerio de Sanidad y el de Educación propone, como medida para evitar contagios, el transporte activo para ir al colegio, ya sea andando o en bicicleta. Estimados ministros, España no es Holanda, y Guadalajara-en-un-llano está en Jalisco, porque la de Castilla tiene unas buenas cuestas algo chungas para bikers poco entrenados y familias sobre dos ruedas. Tampoco tenemos en ninguna población carril bici en todas las calles. Y no están las economías familiares como para comprarse una bici de esas en las que viaja toda la familia. Las hay ideales, no hay más que mirar en internet, pero valen una pasta. Y están hechas para circular en llano, que aquí no hay y por carriles, que aquí no existen, insisto. Venga, otra sugerencia.

Por cierto, si se han fijado en la fotografía que ilustra estas palabras y les ha llamado la atención además de los calcetines rojos del papá, que ninguno lleva mascarilla, ¡felicidades!, están bien concienciados. A mí ya se me hace raro hasta ver películas y que la gente se salude con besos y abrazos. Esta normalidad nos está volviendo unos siesos. ¡Qué ganas de volver a la verdadera!

En fin, seguiremos en modo espera y el tiempo y las estadísticas nos dirán qué pasa. A mí lo que me preocuparía saber es que vuelve a haber piojos, o, como dicen en las circulares del cole para no herir sensibilidades, parásitos, y luego ponen (piojos) entre paréntesis para que quede claro. Es posible que algún laboratorio haya conseguido una mutación que salte metro y medio y además sean inmunes a los champús que ya existen. Yo ya me lo creo casi todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .