Runners sin objetivo

Por Sonsoles Fernández Day

Hace apenas una semana el Club de Atletismo La Esperanza, como organizador, publicaba un comunicado oficial anunciando la cancelación de la edición 2020 del Medio Maratón de Guadalajara y 11 km Witzenmann previsto para el próximo 13 de diciembre, ‘debido a la pandemia del coronavirus que estamos padeciendo’. No ha sido una sorpresa. Los corredores locales lo lamentamos, pero se veía venir.

Dirán los ajenos al running que no están las cosas para carreritas, o que, con la que está cayendo, nos dejemos de lamentos absurdos. Es un año de pérdidas de muchos tipos. Sabiendo dar a cada asunto el valor que tiene, es lícito sentir esa mezcla de rabia y pena por el objetivo que se borra del calendario. No descarto que más de uno sienta también alivio, todos sabemos que ‘la media de Guada’ no es un caramelito.

En agosto se cancelaba definitivamente el EDP Rock’n’Roll Madrid Maratón & ½, que se retrasó al 15 de noviembre, confiando en que la situación fuera otra. Pero la situación no ha mejorado y se pospone hasta el 26 de septiembre de 2021. Ni siquiera proponen celebrarlo en abril, fecha habitual del maratón. Tiene pinta de que las restricciones van para largo.

La tendencia de las carreras canceladas es que se celebren de forma virtual. Más de uno se preguntará qué clase de carrera es esa. El corredor en solitario hace la distancia elegida a cualquier hora del día señalado y envía a la organización el registro de su aplicación demostrando que ha hecho el recorrido. Para empezar, es un acto de fe por parte de la organización, la distancia la ha podido hacer cualquiera, se puede pausar y retomar, incluso se puede hacer entre varios. Todo depende de la honradez de cada cual y del valor que le dé al mérito del esfuerzo. Lo normal es que un runner se ponga el objetivo y lo cumpla, lo lleva en la sangre y en las zapatillas. Pero este simulacro no tiene nada que ver con las carreras de verdad. Falta la emoción de compartir el momento con una multitud, los nervios de la salida y la alegría de la llegada a meta. Pero compartir y multitud están reñidos, mejor dicho, absolutamente prohibidos en el momento Covid que estamos viviendo. Distancia y soledad es lo que toca.

Este año no hay polémica con las pistas de atletismo de la Fuente de la Niña. La cancelación de las Ferias devuelve las pistas a los deportistas en el mes de septiembre después de años de reclamarlo. Por el momento, el ayuntamiento de Guadalajara se ha librado de la complicada decisión de la ubicación de los conciertos. Difícil, porque no parece haber un lugar a gusto de todos. En cualquier caso, tiempo tiene para ir buscando la mejor alternativa.

Las carreras populares son muy de postureo. Foto recogiendo el dorsal, foto en salida con el grupo, foto cruzando la meta y foto final con la cara colorada y la sonrisa enorme de satisfacción. Soy la primera que se confiesa culpable. ¿Por qué no? Ya que te has dejado las uñas de los pies por el camino y aunque perdiste la capacidad de razonar en el primer kilómetro, el esfuerzo bien vale ser cacareado para recibir a cambio las esperadas felicitaciones de colegas, amigos y familiares. Ahora no hay carreras populares, pero sigue habiendo redes sociales, y las fotos y el cacareo son inevitables. Una buena fotografía siempre ayuda para contar un buen entreno. De acuerdo, también me confieso culpable.

Hace unos meses veíamos que la ‘burbuja del running’ estaba a punto de estallar, entre otras razones por el exceso de oferta de carreras populares y el ansia de nuevos retos por parte del deportista, y lo que ha pasado es que la burbuja no solo ha estallado, sino que se ha evaporado por completo. Nadie podía imaginar que iba a desaparecer todo de golpe. Aunque el desconfinamiento convirtió en runners a la mitad de la población, el terraceo y el calor del verano bajó notablemente el porcentaje. Sin objetivos a la vista a corto plazo es posible que ya solamente vayan quedando los que verdaderamente disfrutan un entreno, un rodaje o una salida suave.

Para los que nos gusta correr, no necesitamos objetivos, solo razones. Cada uno tendrá las suyas, pero generalmente se trata de lo bien que se siente uno cuando acaba un rodaje. No solo por haber terminado, no es un chiste, sino por las sensaciones físicas y anímicas tan satisfactorias que produce. Cuando empecé a correr me preguntó una amiga: “- ¿De qué huyes?” Da igual, lo más probable es que, si estás huyendo de algo, se suda y se deja por el camino, y cuando ya has vuelto, nada parece tan grave. Es una buena terapia también para la que tenemos encima, se lo aseguro.

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