Kilos de solidaridad

Por Sonsoles Fernández Day

El 2020 tiene ya su lugar en la historia, de eso no tenemos ninguna duda. Todo aquello que nos parecía normal ha dejado de serlo. Ha cambiado nuestra imagen, hemos tenido que reinventar las rutinas diarias y extremar la higiene por salud. Van pasando los meses y algunos eventos que se organizaban todos los años, o se han cancelado por impensables o han tenido que ser muy diferentes. Algo así ha ocurrido con la Campaña Navideña de solidaridad organizada tradicionalmente por el Colegio Salesiano de Guadalajara junto con Cáritas de la Parroquia María Auxiliadora y el Centro Juvenil Don Bosco. Tenía que hacerse y le han dado una vuelta, para cumplir con todas las medidas necesarias. Este fin de semana, del 17 al 19 de diciembre, un amplio grupo de jóvenes estarán, a pie de calle, recogiendo alimentos para las familias necesitadas. Por desgracia este año, son muchas más.

Desde el mes de marzo, cuando empezó la crisis sanitaria y como consecuencia la crisis económica, el número de familias que se han acercado a Cáritas de la Parroquia María Auxiliadora a pedir alimentos se ha multiplicado por tres. Son muchas las familias que comen durante el año gracias a la solidaridad de la gente del barrio. Si este año se ha triplicado el número de necesitados, las ayudas deberían aumentar en la misma medida, pero no es fácil de conseguir.

La campaña de Cáritas del 2020 lleva el lema ‘Esta Navidad, más cerca que nunca’. Ya que la Covid-19 nos ha distanciado en metros, proponen recuperar la cercanía en gestos con quienes más lo necesitan. Los centros de acogida de Cáritas reciben y ayudan a familias sin recursos, personas mayores que viven solas, aquellos que no tienen o han perdido su empleo, y a los que viven en la calle. Este año la solidaridad también va dirigida a las personas que no pueden soportar alguna ausencia en Navidad, pensando en los que han perdido por el coronavirus. No hay que olvidar el estacazo emocional que nos está pegando la pandemia.

La Operación Kilo, así es como se conoce en el barrio y en el colegio esta campaña, era casi una fiesta. Todos los chavales del Centro Juvenil Don Bosco recorrían las calles del barrio durante el fin de semana llamando a las puertas y recibiendo de los vecinos los alimentos que quisieran darles. El año pasado se recogieron unos 4.000 kilos de comida. En la acera de la calle Toledo, delante de la Iglesia, otro grupo de voluntarios recogían en cajas lo que la gente iba trayendo y pesaban y celebraban según iba aumentando la cifra.

Este año es aguafiestas, ya lo saben. Para cumplir con las medidas sanitarias no pueden participar todos los chavales, sólo estarán los animadores, que son unos cuarenta. Tampoco está mal como número de jóvenes voluntarios y solidarios de una parroquia de provincias. Durante la semana han estado informando con carteles cómo se va a hacer esta vez. Piden a los vecinos que dejen los alimentos en la puerta de sus pisos el sábado 19 de diciembre. Les han asignado una franja horaria a cada zona. Ellos subirán a recogerlos unos minutos después.

Igualmente se recogerán alimentos delante del supermercado Hiper Usera de la calle Toledo. Allí habrá voluntarios de Cáritas y del Centro Juvenil y unos contenedores para que se puedan depositar las donaciones.

El ‘toque salesiano’, dicho con todo el cariño y si los conocen bien como yo sabrán por qué lo digo, está en que algunos voluntarios del Centro recorrerán el barrio en sus coches, decorados con símbolos de Cáritas y del Centro Juvenil Don Bosco, con música de villancicos con ‘el objetivo de alegrar las calles y, principalmente, de recordar la recogida a los vecinos el mismo 19 de diciembre’. En otros tiempos no se iba en coche. Todo se hacía a golpe de calcetín y pandereta, pero eran otros tiempos.

El 5 de diciembre se celebra el Día Internacional de los Voluntarios. Este año Naciones Unidas reconocía su valiosísima labor cuando la pandemia por Covid-19 arrasaba por todo el mundo. Los voluntarios han estado y están en primera línea, en el campo sanitario, comunitario y social. Naciones Unidas les daba las gracias reconociendo el impacto del voluntariado durante esta crisis con el lema ‘Con voluntariado, unidos somos más fuertes’.

Estoy segura de que hay más campañas de alimentos en otras parroquias y otros colegios. Es esperanzador y debemos sentirnos orgullosos de los jóvenes que regalan su tiempo para ayudar a otros más desfavorecidos. También saben cómo y cuándo divertirse, pero son conscientes de dónde hay que echar una mano o las dos, si hace falta, y no dudan en hacerlo.

En la foto de la Operación Kilo de este año no estarán todos los que ven en esa del año pasado, y tampoco estarán tan juntos, pero lo que si les puedo asegurar es que, aunque no les veamos la cara porque llevarán mascarilla, estarán sonriendo igual. Es la alegría y la felicidad de la buena gente.

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