Soluciones de futuro para el Alcázar

Fachada noreste del Alcázar de Guadalajara. // Foto: castillosdeguadalajara.es

Por Juan Palomeque Torres.

A principios de este mes de diciembre conocimos la noticia de que el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara había realizado todos los trámites necesarios para que a principios del próximo año comiencen unas ambiciosas obras de rehabilitación del Alcázar de Guadalajara. Fue esta sin duda una grata noticia para todos los ciudadanos de Guadalajara que seguimos con interés toda la actualidad que se genera en nuestra provincia relacionada con temas de conservación y recuperación de nuestro maltratado patrimonio histórico. Por ello mismo, no está de más utilizar este artículo para ofrecer a la opinión pública alcarreña unas cuantas reflexiones sobre este proyecto con la intención siempre de poner a disposición de la ciudadanía un espacio de reflexión sobre el futuro del Alcázar.

Sobre el proyecto en sí y su continuidad, se puede aportar en primer lugar la siguiente reflexión. La actuación que se contempla ahora realizar en 2021 fue calificada el 10 de diciembre pasado por el alcalde Alberto Rojo como una primera fase que se prevé acompañar de más actuaciones que, se entiende, vendrían a proponer un proyecto ambicioso para el Alcázar. En la comparecencia ante los medios del citado día en el Alcázar, Rojo también anunció que en la próxima convocatoria del 1,5% cultural se va a proponer acometer una segunda fase para el proyecto de rehabilitación del Alcázar. Conviene aclarar que el 1,5% cultural es una iniciativa impulsada desde la Administración General del Estado con el objetivo de promocionar la conservación del Patrimonio Histórico de nuestro país. Es gracias a iniciativas como esta que edificios y monumentos históricos de España pueden contar con una inversión pública relativamente sustanciosa que impulse la recuperación de estos espacios sin tener que depender de unas cada vez más modestas arcas públicas municipales. Respecto al anuncio del alcalde de solicitar en la próxima convocatoria del 1,5% cultural una segunda fase de recuperación del Alcázar imagino que se estaría refiriendo a la del 2021, ya que la del 2020 finalizó en enero de este año y los fondos de la actual subvención estatal que darán inicio a las obras en 2021 fueron transferidos al Ayuntamiento a finales del actual 2020. Sea como fuere, del anuncio del alcalde de seguir apostando por este proyecto creo que se entiende que, en cuanto haya ocasión, se volverá a reclamar el 1,5% cultural.

En cualquier caso, confiando en que este proyecto de actuación sobre el Alcázar tenga la intención de realizar una apuesta seria por este histórico conjunto patrimonial, es conveniente pararse a analizar las actuaciones que se van a realizar en el Alcázar en 2021. Consultando el proyecto de ejecución de estas obras destaca sobre todo que aproximadamente el 90% del dinero que se presupuesta gastar en dicho proyecto vaya a parar a la construcción de unas rampas que van a conectar el parque fluvial del Alamín con la Calle Madrid. Esta decisión, teniendo en cuenta que actualmente ya hay una comunicación peatonal entre la Calle Madrid y el parque fluvial justo al comienzo de esta calle (las rampas y las escaleras del túnel de Aguas Vivas) parece que no es la más acertada. No es la más acertada fundamentalmente porque dada la cuantía del dinero recibido, quizá hubiera sido mejor realizar las primeras inversiones del proyecto en otras cuestiones que es necesario resolver para poder adoptar una solución de conjunto en el Alcázar. La idea de construir unas rampas con la idea de integrar no solo con el casco histórico, sino con la zona del Alamín y Aguas Vivas el Alcázar es una magnífica iniciativa, pero lo que aquí se está discutiendo es si dicha iniciativa es conveniente hacerla ahora habida cuenta de que hay que dar salida a dos aspectos que condicionan la elaboración de una propuesta viable y global de recuperación del Alcázar.

En primer lugar, hasta que no se proyecte una solución arqueológica para el Alcázar no se podrá pensar en dar una solución de conjunto a este espacio. Dado que dicha actuación arqueológica está paralizada, no es posible actualmente construir nada que pueda poner en peligro los restos arqueológicos que pudieran hallarse en el Alcázar. Por otro lado, está el tema de las caballerizas. Este espacio es el que está mejor conservado de todo el conjunto del Alcázar y es la única parte del conjunto que a pesar de estar en mal estado parece guardar cierta fidelidad con lo que pudo ser antes de la destrucción del Cuartel de San Carlos en 1936. Es este seguramente el único espacio del conjunto sobre el que se podrán llevar a cabo obras que no sean prácticamente de nueva planta. Teniendo en cuenta los dos aspectos tratados, parece más prudente en primer lugar atender a los aspectos más sensibles que comprometen cualquier iniciativa de conjunto que se le quiera dar al Alcázar. Respecto a la estabilización de la fachada del Alcázar que da al barranco del Alamín y que también es un punto sensible que afecta a la conservación del Alcázar, en este caso se puede añadir que en este sentido el Alcázar no tiene tanto problema, debido a que el talud natural sobre el que está asentado el mismo ha mantenido estable durante siglos el Alcázar. A esta circunstancia hay que añadir el hecho de que en el proyecto que se va a llevar a cabo en 2021 se destinan casi 38.000 euros a realizar recalces que van a aportar estabilidad a esta fachada del edificio.

El Alcázar es un conjunto patrimonial que tiene un gran potencial que solo encuentra en su estado de abandono actual la principal traba que impide que pueda desarrollar su capacidad de transformación. Su futura revitalización puede ser encarada desde diversas perspectivas que dan cuenta del rico patrimonio que contiene y de la relevancia histórica que tuvo para la ciudad hasta la guerra civil. Su recuperación puede ser enfocada tanto desde un plano arqueológico como también desde uno arquitectónico ya que las caballerizas del recinto son plenamente restaurables, por no hablar por otro lado, de que las enormes dimensiones del espacio propician que el mismo bien pudiera acoger cualquier tipo de gran recinto como un teatro o una biblioteca…En fin, son tantos los posibles proyectos ilusionantes que en el Alcázar se podrían desarrollar que asombra un poco que durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI haya estado tan abandonado. En cualquier caso, el equipo de gobierno municipal actual de Alberto Rojo se ha comprometido a preocuparse del tema y desarrollar una estrategia de recuperación de largo recorrido para el Alcázar. Por mi parte, solo me resta añadir que creo que es momento de dejarse de suspicacias y confiar en que efectivamente este equipo de gobierno va a demostrar con hechos que tiene la voluntad y la audacia política necesarias para apadrinar el arriesgado reto de recuperar el Alcázar para la ciudadanía de Guadalajara.

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