Quien tiene una pala, tiene un tesoro

Por Sonsoles Fernández Day

Sólo hacía falta una pala o cualquier artilugio similar y ganas de arrimar el hombro. Muchos vecinos, como una vuelta a las hacenderas vecinales de otros tiempos, se han puesto manos a la obra en estos días para quitar nieve de calles, salidas de garajes, accesos a farmacias, centros de salud, colegios y lo que hiciera falta. No porque lo pidieran los alcaldes, Alberto Rojo incluido, al ver que la nevada histórica nos llegaba hasta las rodillas y se había preparado una buena, sino de forma voluntaria, sabiendo que la ayuda municipal tardaría y el resultado beneficiaba a todos.

Filomena transformó nuestro habitual paisaje en un gigantesco parque temático de nieve. Los esquíes y tablas de snow salieron del trastero en busca de la cuesta perfecta. Trineos, bolazos y muñecos de nieve por todas partes. Todos a la calle a disfrutar de Guadanchú, al menos por unas horas. Pasada la euforia, después de un montón de excitación y cientos de fotos, y también, hay que decirlo, de que unos cuantos desafortunados y algunos descerebrados acabaran en urgencias, tocaba pensar en el lunes, en la vuelta al trabajo y a una limitada normalidad.

Aunque los partes meteorológicos llevaban días avisando de que la borrasca Filomena dejaría una gran cantidad de nieve en el centro del país, las previsiones, que en principio eran de unos 20 centímetros como poco, resultaron ser 60 cm como los que nos encontramos al abrir puertas y ventanas el sábado por la mañana. Y siguió nevando hasta la tarde para el asombro de todos, el disgusto de algunos y el deleite de muchos.

El siguiente aviso era de una ola de frío polar que helaría todo a su paso. Aconsejaban retirar la nieve de aleros, terrazas, balcones y árboles, por el riesgo de que se vencieran al no poder soportar ese peso. Recomendaban limpiar aceras, salidas de casas y garajes, y también los coches, porque el hielo sería mucho más difícil de retirar y más peligroso. La intensidad con la que nos atizó Filomena nos volvió más cautos y más crédulos, nadie se atrevió a dudar de las heladoras próximas noches. Y lo están siendo. Los que vivimos en urbanizaciones, en pueblos o en vías no principales de la ciudad, no esperábamos la llegada de ningún quitanieves ni excavadora para solucionar nuestro futuro inmediato. No quedaba otra que darle a la pala. A la pala, al pico, a la escoba, rastrillo, cartones y hasta con bandejas de aluminio vi que limpiaban la terraza de un bar para poder abrir. España no es Suecia, evidentemente. Pero ganas, le ponemos a todo.

Viviendo en una casa con jardín o en un pueblo, con terreno o finca, es normal que se disponga de una pala. Lo raro es tener una en la terraza o en el trastero de un edificio de pisos. O cavas zanjas en tus ratos libres o has tenido que enterrar algo en algún momento de tu vida. Mejor no preguntar. Si han comprado una pala estos días, póngale una pegatina: Comprada en la gran nevada histórica de enero 2021. Para evitar suspicacias futuras.

Los que llevan la pala en el maletero y estos días no han parado de colaborar, solidaria y desinteresadamente, son los dueños de los coches de la organización SOS 4×4. Los miembros de la delegación de Guadalajara se dedicaron viernes y sábado a rescatar coches que se habían quedado atrapados en la nieve. Igualmente se ofrecían para hacer traslados de personas al hospital o para cualquier emergencia. Olé por ellos. Parece que en Madrid han tenido problemas. Les han amenazado y agredido a sus vehículos y por eso han dejado de operar. La solidaridad no está bien vista por el mundo taxi, eso parece.

 Afortunadamente, aquí tuvieron mejor trato. Después de sacar de la montonera de nieve los coches de los clientes del hotel Tryp Guadalajara, les invitaron a descansar y comer algo allí. Bien merecido.

No se impacienten si a su calle o su zona no llegan ni los servicios municipales ni las palas de los vecinos, está previsto que hoy colabore en Guadalajara, Cabanillas del Campo y Albalate de Zorita, el Ejército de Tierra. Según las noticias de Europa Press: ‘se trata en concreto de un total de 135 efectivos y 22 vehículos de la Brigada Extremadura XI del Ejército de Tierra, con base en Badajoz’. Llegaron ayer pero no se han alojado en un hotel, sino que han dormido en el gimnasio del Brianda de Mendoza. Deben ser todos como Thor, o alguien piensa que lo son. Duermen en el suelo y limpian una ciudad en un día. He leído en Facebook que había gente dispuesta a llevarles comida porque les daba lástima. Desconozco el protocolo, y las labores que llevarán a cabo, pero que prefieren dormir en una cama, estoy segura.

Faltan muchos días para que la ciudad vuelva a estar limpia. De los pueblos no hablemos. Y los de la sierra Norte de Guadalajara, allá se apañen, los pobres. Aquí nos quedarán las aceras por donde nadie pisa repletas de nieve, y los montones en las esquinas de las calles, allí les queda todo. Ya saben, paciencia y pala. Y mucho cuidado con el hielo.

Ya que nos vamos creyendo los pronósticos, después de la gran nevada y la suprema helada, viene la tercera ola de Covid-19, y puede que sea peor que las otras dos. Mientras arreaba Filomena nos hemos metido en Fase 3. Un paso más y nos vamos otra vez al confinamiento perimetral. Dicen que es consecuencia de las fiestas navideñas. Igual si nos estamos quietos salvamos el veraneo. ¿Les suena? ¡Qué torpes somos!

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