Guadalajara baja a segunda

Por Sonsoles Fernández Day

Hace años, cuando una capital de provincias contaba con El Corte Inglés entre sus ofertas comerciales e incluso, para algunos, turísticas, se consideraba como una capital importante, una capital de primera. Las ciudades que no tenían esa suerte se quedaban en capital de provincias sin más, como las señoritas de las novelas, eternas solteras esperando a que un galán de fuera las sacara de su tediosa y rutinaria vida.

Más adelante, otras generaciones valorarían mucho más tener una tienda de Zara en la ciudad. Y quien dice Zara dice Pull&Bear, Bershka o Stradivarius. La generación de la ropa económica de temporada, la que quiere estrenar cada fin de semana, la que vacía los armarios cada año porque ‘esto ya no se lleva’, frente a los clásicos que prefieren la ropa de marca o de calidad, aunque sea más cara, porque ‘es fondo de armario’ y porque ‘esto me va a durar hasta que me muera’.

Todas las variantes de consumo vieron sus sueños cumplidos cuando en el 2007 abría el Centro Comercial Ferial Plaza con su Corte Inglés, su Zara y muchas más, a las afueras, eso sí, de Guadalajara. La modernidad nos llegó con el boom de los centros comerciales y a la vez que nos ascendía a capital de primera, se iba apagando el centro de la ciudad.  En las calles más concurridas de Guadalajara desaparecían las tiendas de ropa para dar paso a distintos tipos de bazares asiáticos, una casa de juego y una gran variedad de centros depilatorios y clínicas odontológicas.

Trece años después, tenían que ser trece, se produce el declive del Centro Comercial. Inditex comunicaba el pasado diciembre que cierra Zara, Oysho, Massimo Dutti y Pull&Bear. Se justifican diciendo que la tendencia creciente de las compras online, especialmente en tiempos de pandemia en los que salimos menos, poco o nada de casa, les obliga a hacer una reestructuración de sus tiendas. Más bien se diría que nos ha tocado la china. La china, el chino y todo lo que viene de por allí, menudo palo nos está dando.

Y ahora, en enero, El Corte Inglés anuncia que la tienda de Guadalajara se transformará en un outlet. Hace tiempo que se rumoreaba que nos les iba bien pero afortunadamente no cierran, sino que ‘se remodelan para mejorar la oferta’. Es otra bajada de categoría para la ciudad. Bajamos a segunda, penalti y expulsión.

Aunque es cierto que la tendencia general son las compras online, tener la posibilidad en tu propia ciudad de recoger el pedido o devolverlo si no da la talla, y dar una vuelta de vez en cuando a ver si hay algo interesante, nos gustaba a todos. Eso se ha acabado, tocará irse hasta Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes o Madrid, cuando se pueda, claro. De momento, los desplazamientos fuera del municipio están prohibidos y cruzar a otra Comunidad Autónoma hace tiempo que es un sueño. Las celebraciones navideñas han salido más caras que nunca.

Cuando la pandemia pase, ¡por San Roque bendito que pase algún día!, veremos en lo que queda el comercio en Guadalajara. A falta de las grandes marcas comerciales, sería ideal que la ciudad se llenara de pequeñas tiendas, negocios locales con cosas bonitas y diferentes. Pero hay que ser realistas, seguiremos teniendo Madrid a treinta minutos, y eso, que tanto nos beneficia, también nos perjudica. Abrir un negocio en Guadalajara es un riesgo demasiado grande y los propios vecinos, tan traicioneros y desleales, no somos de gran ayuda.

Una vez, un tipo de Madrid me preguntó ‘- ¿Dónde vives?’ y yo le contesté ‘-En Guadalajara. Bueno, en realidad vivo en Cabanillas del Campo, que está a 6 kilómetros.’’. Siempre he hablado más de la cuenta, he de reconocerlo. Aquel tipo puso cara de concursante de Ahora caigo, porque para Pasapalabra no servía y dijo: ‘- Ah, sí, eso está al lado de Sepúlveda, ¿no?’. Le miré fijamente unos segundos y mi mitad británica me hizo contestar: ‘- Perdona…’ y en los puntos suspensivos, mi mitad castellana me giró y me fui de allí para no volver a dirigirle la palabra.

Guadalajara está en el mapa, pero no todo el mundo sabe dónde. Hasta en los informativos de televisión se confunden cada dos por tres. Hemos entrado en el año 2 de la guerra mundial contra la Covid-19 y, además de las muchas pérdidas personales, se van viendo las consecuencias en el comercio y la economía. Avisan desde Moncloa que ‘los próximos seis meses serán muy duros‘.  Para echarse a temblar. Quién sabe, tal vez acabemos siendo un barrio de las afueras de Madrid, el ultraextrarradio de la gran urbe. O tal vez un pueblo con outlets. Un poco más grande que Sepúlveda, eso sí.

2 pensamientos en “Guadalajara baja a segunda

  1. ése CC estaba destinado a Morir y las tiendas a volver a su sitio Virgen del Amparo.
    Pero como en éste país sólo queremos aparentar y mangonear pues ahí tenéis el ataúd de cemento como en muchos otros sitios donde los hay.
    Torrejon de Ardoz con su CC el círculo que también si no ha cerrado ya está por cerrar, el corredor que cerrará por competencia de su nuevo CC.
    Nos quieren meter Alovera Beach como un parque aquático familiar cuando dejaron morir el de San fernando teniendo mucho público, terreno y cosas aprovechables.
    Y por no hablar con el sinfin de almacenes ABANDONADOS que hay entre azuqueca y torija, guada, marchamalo y fontanar. Y aún así se siguen haciendo almacenes.

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