Después de la tormenta (II)

Por Gloria Magro.

Lo poco gusta y lo mucho cansa y vivir sumidos en una estación de esquí las veinticuatro horas del día ha podido con toda la querencia por la nieve que pudiéramos tener en Guadalajara. Afortunadamente, después de Filomena llegó Gaetan al rescate. Una pequeña ayuda meteorológica para librarnos de una vez por todas de la nieve y del hielo. Ahora queda examinar los daños, que a priori podrían ser cuantiosos y rezar para que esta batería de tormentas sucesivas con nombre no nos traiga aún más problemas.

Un simple paseo bajo la lluvia basta para ver los destrozos que ha dejado el temporal en Guadalajara capital una vez despejada la nieve. La pérdida de gran parte de la masa arbórea de la ciudad es uno de los efectos más evidentes y también de más difícil reparación. Al menos a corto plazo. Dentro de unos meses, cuando llegue el calor y apriete el sol añoraremos esas sombras perdidas y que acorraladas por el hormigón en los últimos años, eran tan apreciadas en los parques y plazas que aún conservaban ejemplares centenarios. Según ha explicado el alcalde de Guadalajara, Alberto Rojo, el temporal ha sido “devastador” en espacios verdes como la Finca de Castillejos, el Zoo Municipal o los parques y zonas ajardinadas de la ciudad. Y ha dado cifras. Según el edil, ya han caído o habrá que retirar inmediatamente por riesgo de caída, 280 ejemplares y serían 2650 árboles más los que han sufrido daños considerables.

El Ayuntamiento de Guadalajara ya ha remitido al Gobierno de España una valoración técnica de los daños y el coste de Filomena en la capital, después de que este martes se declarase la zona afectada gravemente por la Emergencia de Protección Civil, lo que antiguamente se conocía como zona catastrófica. El alcalde ha explicado que el informe elaborado por los técnicos municipales cifra en 2 millones de euros los daños y costes ocasionados por el temporal, de los cuales “aproximadamente medio millón corresponde al coste del operativo y el millón casi y medio restante a los efectos del temporal propiamente dichos”, ha explicado Alberto Rojo.

Y aún queda por ver que ocurrirá con Gaetan. De momento, el Ayuntamiento ha activado un Plan de Inundaciones orientado a “detectar aquellos puntos que son susceptibles de sufrir este fenómeno con el objetivo de priorizar los trabajos de retirada de hielo y nieve en estas zonas”, según el primer teniente alcalde, Rafael Pérez Borda Pérez Borda, quien ha señalado a la Chopera, el barrio de Manantiales, la Plaza de Boixareu Rivera, Calle Molina de Aragón, Calle Zaragoza, Plaza de Santa María o Plaza Bejanque como lugares a tener en cuenta ante las posibles lluvias y el deshielo. El Ayuntamiento estima en más de 280.000 m3 de nieve caída en la capital. Basta con asomarse a los puentes sobre el río Henares a su paso por la ciudad para ver los efectos del deshielo. De momento no hay mayores medidas de contención por un posible desbordamiento de su cauce que pudiera afectar a las viviendas de la zona. El embalse de Beleña hace días que abrió las espitas y está desaguando en previsión de este deshielo. Aunque su capacidad de almacenamiento no es muy grande, a día de hoy está por debajo de la que tenía el año pasado en estas mismas fechas.

Más allá de los efectos en la capital de Filomena, en la provincia son ya más de una veintena las localidades que han solicitado formalmente la declaración de zona catastrófica y es de esperar que una vez se retire la nieve y se pueda hacer una valoración exhaustiva de los daños sufridos se les unan algunos más. Los Ayuntamientos de Corduente, Armuña, Escopete, Villanueva de la Torre, Escariche, Mondéjar, Alovera y Torrejón del Rey, entre otros, ya han solicitado información de los trámites a seguir a partir de ahora, después de que el Gobierno de Castilla-La Mancha solicitara formalmente la declaración de zona catastrófica al Gobierno central.

En Alarilla, por poner solo un ejemplo, cuatrocientos mil kilos de patatas ecológicas almacenadas para su venta se han perdido debido a las bajas temperaturas. En otros casos ha sido el cereal almacenado el que se ha perdido. Según la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Guadalajara, la zona más afectada sería la de la campiña, debido al tipo de cultivos. Así, la producción hortofrutícola deberá ahora valorar sus pérdidas, explican desde este sindicato agrario, al igual que otro tipo de daños en instalaciones agrarias y maquinaria causados por toda la provincia. Y es posible, señalan, que en los próximos días los mercados de proximidad sufran problemas de abastecimiento de algunos productos. “También se han hundido invernaderos y al no poder refrescarse la tierra por la nevada, no se van a poder levantar invernaderos nuevos”, señala la responsable de UPA en Guadalajara, María José Ramiro. Esta asociación ha pedido a los agricultores y ganaderos que contacten con ellos para recibir asesoramiento sobre seguros agrícolas y el acceso a indemnizaciones públicas.

De igual manera, la Diputación Provincial de Guadalajara está recabando información acerca de los gastos extraordinarios en los que hayan incurrido los Ayuntamientos debido al paso de Filomena. “Se trata de hacer una fotografía que recoja todas las incidencias y los daños sufridos en el conjunto de la provincia para apoyar las peticiones de zona catastrófica”, según ha explicado su presidente, José Luis Vega. Para ello han remitido una ficha a todos los municipios a cumplimentar hasta el próximo día 5 de febrero. Ahí se desglosarían tanto los daños en bienes y enseres públicos como en explotaciones privadas agrícolas, ganaderas e industriales, así como los gastos en material y personal para solventar los efectos de la tormenta. La Diputación Provincial también ha ofrecido el asesoramiento de sus servicios técnicos a los municipios.

Al margen de los daños sufridos por esta tormenta excepcional, tras encadenarse una una serie de inviernos especialmente templados, el regreso de temperaturas que tradicionalmente eran las propias de esta época es bien valorado por los agricultores. Especialmente por los que se dedican al cereal de secano y a las aromáticas. La nieve provee de agua de filtrado lento, coincide con la época de descanso en las labores del campo y si las lluvias no se prolongan mucho más a partir de ahora, no habrá que temer daños y si una buena previsión de cosecha el próximo verano. Al menos esa es la teoría en un sector que tradicionalmente siempre depende del cielo y sus imprevistos.

Hacía años que no se veía por la alcarria y la campiña semejante nevada -explica Juan José de Lope, agricultor y reconocido empresario del sector de la lavanda-. En la sierra norte y el señorío de Molina están más acostumbrados pero Filomena a grandes rasgos nos ha dejado una nevada de época, de esas que recordaremos durante décadas”. Respecto a sus efectos, de Lope, hace una valoración prudente: “Los daños desde el punto de vista agrícola son menores si los ponemos en una balanzas y los comparamos con los beneficios que nos ha dejado esta gran nevada -afirma-. Los daños más importantes se han producido en el sector de hortícolas y viveros principalmente, donde las instalaciones no han aguantado el peso y se han derrumbado ocasionando grandes pérdidas a estos agricultores de la zona de Guadalajara, de la campiña principalmente. En el resto de la provincia, alguna que otra nave agrícola que no ha soportado el peso de la nieve”.

En cuanto al resto de cultivos, el director comercial de Alcarria Flora y agricultor en Cogollor, opina que “son más los beneficios que aporta Filomena que los perjuicios. Si a eso le sumamos que los acuíferos y pantanos subirán sus niveles, desde el punto de vista agrícola esta gran nevada ha sido beneficiosa. Y en cuanto a su sector, el de la lavanda, Juan José de Lope explica que se trata de: “un cultivo leñoso que en invierno está en reposo vegetativo, aguanta temperaturas por debajo de cero -15/-20 grados y la nevada nos va aportar humedad suficiente en el terreno para tener un buen tempero para la implicación de nuevos cultivos; así como la cantidad suficiente de recursos hídricos y de humedad a la planta para que cuando llegue la primavera pueda brotar vigorosamente”. Aun así es cauto: “ahora necesitamos una primavera suave y lluviosa para poder tener una cosecha buena de lavanda en los meses de julio y agosto”, afirma.

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Al otro lado de la provincia, en la sierra norte, el temporal les ha remitido a otros tiempos y otras épocas, cuando la nieve era una constante y no la excepción. En Cantalojas (146 habitantes), su alcalde no ve motivos para tanto alboroto, su pueblo ha vivido inviernos peores y no considera que el actual sea en ningún caso extraordinario. “Estamos acostumbrados. -explica Sergio Arranz, regidor de este pequeño municipio- Lo habrán notado en las ciudades pero aquí, no. Además, estábamos preparados, como cada invierno.” Y prosigue, “yo diría que está siendo un mes de enero normal, la verdad, de hielo, nieve y frío. Estamos en invierno, en la sierra norte y es lo que toca”. Y explica que lo normal es que cada año se queden algunos días aislados, sin darle mayor importancia. “En Cantalojas tenemos una maquina pequeña con pala y antes de que pare de nevar ya estoy quitando la nieve de las calles y abriendo los accesos importantes, al centro medico, la vivienda tutelada, la tienda, el Ayuntamiento…”. Su mayor preocupación en esta época, son sus vecinos. “Cuando nos quedamos aislados como alcalde del municipio me preocupa que pase algo y haya que salir de urgencia porque ahí nos veíamos mal”. En un pueblo ganadero y con intereses madereros de ato valor, es fundamental cuidar de que las reses estén bien provistas de forraje en estos meses ante la circunstancia más que probable de que no se pueda acceder a ellas. Los pinares, por su parte, agradecen estas bajas temperaturas, según el alcalde. “Se puede tronchar algún pino por la nieve -explica Sergio Arranzpero por lo general estas nevadas vienen bien para el campo, para los pinares y para el Hayedo (de Tejera Negra), porque ayuda a conservar las hayas”.

Nieve, frío, deshielo… enero enseña sus colores, pese a que estos últimos años los teníamos olvidados. Algunas especies siguen el ciclo de la naturaleza por primera vez en muchos inviernos. Las abejas, a las que las bajas temperaturas recluyen en sus colmenas, descansan y nos dan la pauta de lo que hacer también nosotros: quedarnos en casa, no en vano el invierno es tiempo de reposo e introspección. En los tiempos del Covid, respetar por una vez los ciclos de la naturaleza sería de agradecer.

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