Concienciar a la juventud es otra cosa

Por Sonsoles Fernández Day

El Ayuntamiento de Guadalajara ha grabado un spot dirigido a los jóvenes. La presentación del vídeo el pasado lunes en los distintos medios locales se hacía con estas palabras: ‘Un anuncio concienciará a la juventud de Guadalajara sobre la importancia de respetar las medidas anti COVID’. Después, amplían la información diciendo que el objetivo es sensibilizarles sobre la importancia de cumplir las medidas de seguridad e higiene frente al coronavirus y evitar su propagación.

En el spot, un poco oscuro pero breve, apenas algo más de un minuto, una chica se pasea por distintos escenarios: la fila del cine, chicos usando gel, unos sentados en el parque y una joven metida en casa. Dicen que la intención es demostrar que los jóvenes ya cumplen con las medidas de distancia de seguridad, de higiene, con los horarios, usan la mascarilla y se preocupan por los demás. El hashtag del spot, la frase que utilizan como lema, es También Es Nuestro Rollo.

Se lo enseñé a mi hija de 18 años, la más joven de casa y contestó: ‘Está bien…’ sin darle apenas entonación, modo ‘sin más’ que dicen ellos. El único comentario de opinión que he encontrado en prensa es que está hecho de manera sencilla y con un enfoque amable, probablemente a eso se refería mi hija con su poco entusiasta contestación. Entonces, volví a preguntarle: ‘¿Tú crees que con este vídeo se conciencia a los jóvenes frente al coronavirus?’ Y ahí me contestó rotunda y clara: ‘No, le falta dramatismo’. Mi hija estudia Comunicación Audiovisual y les aseguro que de vídeos sabe un rato, igual que tantos otros jóvenes que hoy en día pasan horas navegando en una pantalla. Todos ellos, el público al que va dirigido.

En el mes de noviembre escribí sobre un vídeo difundido por el Gobierno de Canarias. Una madre llama a su hijo para decirle que la abuela se está muriendo de Covid. El chaval está con sus colegas, fumando y bebiendo, con la mascarilla bajada. La madre le cuenta que no sabe cómo lo habrá cogido y le pregunta, angustiada ‘¿No habrás ido de fiesta?’ No se puede decir que a este vídeo le falte dramatismo, te pone la carne de gallina. Ganó un concurso por ser capaz de mostrar en 60 segundos la necesidad de ser responsables en la lucha contra, dicho por ellos, la maldita Covid19. Qué buena definición.

Los dos vídeos duran un minuto, ambos van dirigidos a la juventud y apelan a su responsabilidad, pero las versiones no pueden ser más diferentes, y, me temo que el resultado también lo será. Dice Sara Simón, segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Guadalajara y responsable del vídeo, que ‘con este spot queremos acercarnos a la juventud con su mismo rollo y hacerles llegar este mensaje de concienciación, pero también queremos darles ese voto de confianza que necesitan, porque, protegernos contra el covid es cosa de todos y de todas’. Añade que quieren ‘romper con la imagen negativa que algunos dibujan sobre nuestros jóvenes, más concienciados en muchísimos casos que las personas adultas’.

Me van a decir que le tengo manía a la señora Simón. Le puedo reconocer que el vídeo, como palmadita en la espalda, me vale. Pero para concienciar, la técnica no es una palmadita, sino una bofetada. De manera figurada, claro. Un zasca en todo el morro, que dirían ellos. Tampoco me queda claro al final si quieren concienciar a los jóvenes o a los adultos, de tanto jabón que les da.

Hemos cumplido un año de lucha contra la pandemia y, lejos de haber vencido, los hospitales están otra vez hasta arriba. En plena cresta de la tercera ola, ¿es el momento de dar palmaditas? En lugar de escenas tranquilas y amables, ¿por qué no una sobrecarga de imágenes de la dura realidad? Si se trata de hacerles responsables, hágales partícipes de lo que está ocurriendo, no ciegos ni ignorantes. Los que anoche estaban haciendo botellón, que vean lo que está pasando en una UCI, que escuchen a los sanitarios agotados, que oigan a los ancianos que se sienten solos en una residencia o en sus casas, que piensen palabras de consuelo para un amigo que ha perdido a su madre o que salgan a buscar trabajo con su padre, que se ha quedado en el paro. Por poner algún ejemplo.

Otra manera de concienciar a la juventud es enseñarles todo lo que se están perdiendo, a ver si les llega la prisa por recuperarlo. En lugar de cuatro personas en fila guardando la distancia reglamentaria, enseñarles un cine lleno. Se puede cambiar la conversación en el parque por el recuerdo de una fiesta en un local hasta arriba de gente. En vez de una niña sola en casa y con mascarilla, una reunión familiar disfrutando de besos y abrazos. Y también imágenes de aulas llenas de chavales, tal y como eran antes de esta mierda de pandemia. Los jóvenes echan de menos ir a clase casi tanto como ir de fiesta, se lo he oído decir, y no me extraña.

El mensaje es muy claro: ¿Te acuerdas? ¿Te gusta? ¿Quieres recuperarlo? Pues ya sabes lo que tienes que hacer. A partir de ahí, ya se pueden poner las escenas amables de refuerzo y actitud positiva.

Como saben, soy fan de la RAE y no puedo terminar sin recordar, a quien le pueda interesar, que en el ‘Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica’ insisten en que no se dice ni ‘todos y todas‘, ni ‘tod@s’, ni ‘todes‘. Según los académicos, no hay razón para pensar que el uso genérico del masculino excluye a las mujeres.

Dicho queda. Salud para todos.

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