Retrovisiones de la ciudad perdida

La calle Mayor de Guadalajara a principios de los años 80. // Foto: Manuel Única.

Por Juan Palomeque Torres.

Es en los ratos muertos que surgen durante los interminables periodos de exámenes cuando a veces descubres tesoros que no pensabas hallar. En uno de esos ratos que viví recientemente tuve la suerte de toparme por la red con la obra de Manuel Única Retrovisión, Guadalajara en los años 80. Cierto es que andaba tras la pista de nuevas fotografías antiguas de Guadalajara inéditas para mí después de chocarme con una foto de un artículo de mi compañera Gloria Magro un día que estuve navegando por El Hexágono, pero el hecho de descubrir la obra de Manuel Única (Hita, 1961) me ha hecho revivir estos últimos días mi afición por la fotografía antigua de nuestra ciudad.

Antes que nada, me veo en la obligación de advertir al lector hastiado de información local sobre nostalgia y fotografía que comparto su tedio. Le doy la razón en que la aproximación con la que se suele tratar la fotografía histórica a nivel informativo es demasiadas veces empalagosa y acaba dejando otras tantas mal sabor de boca. Tras años de inocente sobrexposición a páginas de memorabilia fotográfica salí bastante escaldado de la aventura. El barniz lacrimoso que se suele aplicar sobre la memoria cuando se mira hacia atrás en clave nostálgica a mí también me tira para atrás. Aun siendo esto así, no deja de ser menos cierto que cuando te encuentras con un documento como el de Única no puedes dejar de alabar el trabajo bien hecho. Puede ser que la publicación en 2017 de la obra de Única me pillara con el pie cambiado a causa del empacho previo de fotografía antigua que en años precedentes me cogí, pero en cualquier caso tanto el nivel técnico como la relevancia histórica que presenta Retrovisión son de una calidad incuestionables.

También puede que influya que por motivos generacionales me atraiga más la fotografía de Guadalajara del pasado reciente, y puede ser esta circunstancia la que me estuviera condicionando por decantarme por este tipo de fotografía antes que por las obras que ha producido Javier Solano por ejemplo. Admito que no cuento en este tema con un bagaje que me permita opinar a fondo sobre la cuestión, aunque sí conozco la obra recopilada por Javier Solano y sé también que el Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara (CEFIHGU) es una institución oficial que desarrolla una importante labor de difusión de la memoria histórica de la provincia a través de la fotografía. De cualquier manera, es desde mi perspectiva generacional desde la que engancho con trabajos como Retrovisión, y la verdad es que es cierto que barro un poco para casa al reivindicar solo el pasado reciente que generacionalmente me afecta.

En Retrovisión no solo hay que poner en valor el trabajo artístico y técnico bien hecho, hay también que felicitar a los responsables de la iniciativa por mirar por el interés del público menos pudiente y poner al alcance de la ciudadanía la obra de manera gratuita en internet. Parte del catálogo de fotografías que integran la obra de Única está disponible en una página web que la editorial del libro ha puesto a disposición del público. En su formato físico, Retrovisión muestra una selección de unas 300 fotografías que fueron el resultado de dos años de trabajo por parte del autor seleccionando negativos y retocando fotografías para componer la obra presentada. Por otra parte, el contenido de las fotografías seleccionadas muestra distintos emplazamientos (principalmente del casco histórico) de la ciudad de Guadalajara que fueron inmortalizados por Única entre los años 1982 y 1983 a raíz de un encargo que en aquel momento le encomendaron unos gestores y expertos en urbanismo.

He leído en parte de la prensa digital que se ocupó de cubrir la noticia de la publicación de este libro en su momento que uno de los principales valores del libro es el de ofrecer pruebas fehacientes respecto del estado de abandono en que se encontraba un patrimonio histórico que estaba en las últimas. En mi opinión, no me queda más que subrayar que es cierto que desgraciadamente la composición de lugar que muestra Retrovisión aporta pruebas documentales evidentes sobre cómo ha ido desmoronándose progresivamente la fisionomía histórica del casco antiguo de Guadalajara. Tanto para aquellos que lo han vivido de primeras como para los que no hemos podido presenciar directamente la cronología completa de este deterioro, el valor documental que presenta Retrovisión es de una trascendencia incuestionable: muestra a las claras cómo ha existido una voluntad política de dejadez en la cuestión de la protección tanto del patrimonio histórico como de la identidad del casco antiguo de Guadalajara.

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