Avanza la red de calor

Por Gloria Magro.

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Los vecinos de la calle Sacedón de Guadalajara conviven desde hace semanas con una excavación de más de un metro de ancho y varios de profundidad. Son las obras de soterrado de las tuberías por donde discurre la nueva Red de Calor de Guadalajara, que suben desde la calle Méjico y que en estos días ya han llegado a la avenida de Castilla y avanzan lentamente hacia el norte oradando el asfalto.

La red se puso en funcionamiento en octubre pasado -después de un periodo de pruebas en verano- y ya provee de calor y agua caliente sanitaria a más de 1.200 viviendas conectadas y a un hotel a partir de tres círculos concéntricos de tuberías que según la empresa se irán ampliando en función de la demanda. Mientras, en el barrio de Los Manantiales los vecinos han mostrado su preocupación ante la columna de humo blanco procedente de la combustión de biomasa que alimenta la red y que se eleva ante sus ventanas. Las instalaciones de la empresa REBI están situadas en la calle Méjico, en el polígono de El Balconcillo, pero a escasa distancia en línea recta de estas viviendas.

Y sin embargo, una de las mayores ventajas de este tipo de centrales suministradoras de calor es que todo el proceso asegura que las emisiones de CO2 a la atmósfera son neutras ya que el generado es equivalente al absorbido inicialmente por las plantas y árboles transformados en astillas o pellets. No obstante, se trata de un proceso complejo que requiere de instalaciones sofisticadas y de alta tecnología que aseguren tanto el rendimiento calorífico del material empleado como el procesado de las cenizas resultantes de acuerdo con la legislación vigente.

Se entiende por biomasa el conjunto de materia orgánica de orgánica -vegetal o animal- y los subproductos que proceden de su transformación natural o artificial. En esta definición se incluyen los residuos procedentes de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales; así como como los subproductos e industrias agroalimentarias y de transformación maderera. El biocombustible utilizado por la Red de Calor de Guadalajara procedería de de astillas provenientes de la limpieza de los montes de la provincia: energía limpia y no proveniente de combustibles fósiles. La ventaja añadida sería el componente económico y social en el ámbito rural al dar viabilidad económica a las masas forestales. Después de décadas de abandono y desuso debido al fin de los aprovechamientos tradicionales, se trataría también de un recurso adicional muy significativo en la lucha contra los incendios. El consumo previsto es de 100.000.000 kWh anuales y 25.000 toneladas de astilla al año.Guadalajara reducirá sus emisiones de CO2 a la atmósfera en 15.000 toneladas anuales.

No obstante, la clave en este caso sería la existencia, abundancia y localización de la biomasa. Dicho de otro modo: ¿produce Guadalajara suficiente astilla de aprovechamiento para alimentar un depósito de acumulación de 6.000 metros cúbicos? Lo cierto es que en la provincia abundan los pinares de repoblación, en su mayor parte propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que ha apoyado el proyecto de la empresa REBI desde el primer momento. La comunidad autónoma cuenta con un Plan Estratégico Regional de la biomasa en Castilla-La Mancha centrado en el análisis del sector forestal como recurso energético renovable y como impulsor económico del sector primario. El proyecto de la Red de Calor llevaba asociado la construcción de un centro logístico en Garbajosa, en la zona de Alcolea del Pinar. En los últimos meses usuarios de redes sociales alertaban de la tala de plantaciones de árboles con destino a la central de biomasa, incumpliéndose así la premisa inicial de aprovechamiento forestal. Los grupos ecologistas han mostrado su preocupación por esta práctica y desde Ecologistas en Acción confirman la compra de árboles a propietarios particulares, así como la compra de bosques y de otras especies que no son pino para ser ser quemados en verde como combustible, como pueden ser quejigos y encinas.

La necesidad a día de hoy, en 2021, de quemar leña como fuente de energía genera controversia. La biomasa es un recurso ligado aún hoy a países del centro y norte de Europa. España, por su parte, cuenta con la mayor y más eficiente fuente energética que existe, el sol. La energía fotovoltaica es la de menor impacto ambiental  y en nuestro país se disfruta de ella de forma ilimitada durante todo el año. Los expertos afirman que la biomasa para fines térmicos resulta un complemento perfecto junto con la energía solar fotovoltaica en sustitución de las energías no renovables e importadas, como el petróleo y el gas natural. La solución ideal y complementaria para uso domiciliario e incluso industrial sería una caldera de biomasa para producir calefacción y unas placas fotovoltaicas de autoconsumo para el suministro eléctrico. Para la producción de agua caliente sanitaria y calefacción la biomasa es más eficiente que la fotovoltaica y para producir la electricidad, al contrario, por lo que ambas se complementan. También se considera que no son fuentes de energía sustitutivas de las existentes en la actualidad, pero sí que pueden ayudar a cubrir el déficit energético y contribuir a depender menos de los combustibles fósiles.

A los vecinos más próximos a la central térmica que alimenta la red, en el barrio de Los Manantiales, les preocupan los gases que se ven a simple vista, algo a lo que parecen ajenos el resto de vecinos de la ciudad. El Ayuntamiento de Guadalajara encargó en 2018, cuando se aprobó el proyecto, un Estudio de Dispersión Atmosférica de los gases  de combustión de la central, a partir de los datos proporcionados por REBI. Según sus conclusiones, la instalación no vulnerará los valores límite de emisiones y calidad del aire según establece la legislación vigente y para ello se preveían controles trimestrales de las emisiones. La empresa aseguró en su día que los filtros utilizados son de última generación y que van más allá de la actual legislación europea, como así lo avala la licencia concedida y el estudio de impacto ambiental aprobado. Sin embargo, ese informe si recogía datos preocupantes, como detallan desde Ecologistas en Acción. “En la memoria ambiental que presentó REBI en 2018 hay un anexo con un estudio sobre las partículas contaminantes y su dispersión donde se hablaba de las cantidades de monóxido de carbono, de dióxido de carbono, nitrógeno y partículas en suspensión que serían cenizas a emitir -explica Alberto Mayor-. En ese mapa de dispersión se hablaba hasta adonde llegarían las cenizas, que sería hasta al barrio de Los Manantiales y al de Escritores. Los otros contaminantes, óxidos de azufre resultantes de la combustión, llegarían hasta El Clavín en función del viento y del día la dispersión y afectarían a toda Guadalajara“. No obstante, las cifras manejadas por la empresa quedarían muy por debajo de los límites fijados por la legislación europea al respecto, como también admiten desde este grupo ecologista, aunque contribuirían a empeorar la calidad del aire en la ciudad.

También a la oposición en el Ayuntamiento le preocupó en su momento la puesta en marcha de esta planta. “En su día vimos el proyecto con Ecologistas en Acción cuándo se aprobó en la Junta de gobierno local -explica José Morales, hoy concejal de Unidas PodemosY ya que había esa inversión para constituir la empresa y financiarla de fondos europeos, y para hacer toda la obra que se requiere, se podía haber optado por otra forma de generación de calor. Aunque la biomasa es renovable a escala humana, podía haberse generado sin emisión de CO2. Por mucho que el sistema de filtrado sea el que marca la normativa y que probablemente de manera centralizada emita menos de lo que emiten las calderas de gasoil de cada comunidad a las que en realidad sustituye“.

A día de hoy el agua caliente ya circula a 90ºC por los tubos pre aislados enterrados bajo las calles de Guadalajara que comunican la central térmica con las salas de calderas comunitarias de cada una de las instalaciones. En estos momentos REBI prosigue el trabajo comercial y la obra civil avanza hacia la avenida de Castilla para continuar conectando comunidades de vecinos que estén interesados en contratar este servicio. Y también avanzan “los trámites para conectar los edificios públicos de la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento y la Diputación”, según afirman sus responsables. La planta para el almacenamiento de astillas -biomasa- se ubica en Garbajosa, una pedanía de Alcolea del Pinar. La adjudicataria, REBI, es una empresa soriana de servicios energéticos que cuenta con experiencia acreditada en el diseño, gestión y explotación de instalaciones térmicas para uso residencial, terciario e industrial en la comunidad vecina de Castilla y León. Entre sus proyectos, la red de calor de Soria, la de Ólvega y la de la Universidad de Valladolid. El mantenimiento y suministro de la infraestructura de Guadalajara ha supuesto la creación de más de 60 empleos directos e indirectos y una inversión de entre 18 y 20 millones de euros.

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