Castellanomanchegos por Castilla-La Mancha

Laguna de Pétrola, Albacete

Por Sonsoles Fernández Day

Cuesta recordar desde cuándo no podemos salir de la Comunidad Autónoma. Dicho en términos actuales, desde cuándo estamos confinados perimetralmente. Parece una eternidad. Después de la suelta veraniega, hablamos del año pasado, sobrevino un aumento escandaloso de casos de coronavirus, ya saben, la segunda ola, así que a finales de octubre nos echaron el cierre. Decía García Page que para controlar el índice y para salvar la Navidad. Salvamos el turrón, las uvas y los Reyes y, a cambio, volvimos a meternos en casa y no solo por Filomena y sus cincuenta centímetros de nieve. A mediados de enero estábamos otra vez confinados, esta vez por municipios. Tercera ola. Veinte días más tarde, siempre dependiendo del índice, nos pudimos mover, pero dentro del perímetro de la región. Y así seguimos. Y seguiremos. Olvídense de su tradicional viaje de esquí o de las ganas de meter los pies en el mar, de pasear por Madrid o de aquel viaje soñado, no habrá escapada ni por san José ni por Semana Santa. Si hubiéramos nacido en Francia o en Alemania…  

Aunque en Castilla-La Mancha no va a ser festivo el viernes 19 de marzo, por serlo en Madrid y Valencia, es decir, porque nuestros vecinos tienen puente y podrían querer moverse, el delegado del Gobierno en la Comunidad, Francisco Tierraseca, ha dado instrucciones a Guardia Civil y Policía Nacional para que ‘refuercen’ la vigilancia en las carreteras. ‘Serán habituales los controles tanto en vías de alta capacidad como en vías secundarias que conecten con regiones limítrofes’. Avisados quedamos.

En unos días estaremos en Semana Santa. El tiempo vuela más que nunca, y también más que nadie. Del 26 de marzo al 9 de abril entrarán en vigor unas restricciones especiales. Prácticamente como ahora salvo alguna variación. Seguimos sin poder viajar fuera de la región y no se permiten actividades multitudinarias. El toque de queda se adelanta a las 23.00 horas, siendo esta misma hora el límite para el cierre de la hostelería. En el interior de los locales solo se permiten grupos de cuatro personas y en las terrazas, de seis. Dentro de los domicilios, las reuniones estarán limitadas a los convivientes.

La Federación de Hostelería de Castilla-La Mancha, aunque, por una parte, agradece que la Junta haya permitido que estén abiertos hasta las once de la noche, pone el grito en el cielo con la limitación de los comensales en el interior. Encuentran que esta medida es ‘precipitada’ alegando que no tiene sentido reducirlo a cuatro si actualmente pueden estar seis y las cifras de la incidencia están bajando. También se quejan de que muchos grupos de familiares o allegados no podrán reunirse en un restaurante, y acabarán en su domicilio, lugar que según dicen ‘está suficientemente acreditado es el mayor foco de contagio’. Todos sabemos que al virus le gustan los saraos, pero sean donde sean, en casa, en la calle y en el bar. Lo que se escapa un poco de la lógica es que los convivientes no puedan comer juntos en un restaurante si son más de cuatro, aunque lo hagan en casa cada día.

Los hosteleros han pedido a la Dirección General de Turismo de Castilla-La Mancha que pongan en marcha una campaña para que los ciudadanos se muevan y hagan turismo por la región pensando, obviamente, en sus malheridos negocios. Sin embargo, Francisco Tierraseca, el delegado del Gobierno en la región, el de reforzar los controles en las carreteras, recomienda a la población reducir al mínimo la movilidad interior. Blanca Fernández, portavoz de la Junta, parafraseando a García-Page, ha dejado claro que a la hora de tomar medidas para Semana Santa ‘no nos va a temblar el pulso’. ‘Lo prioritario es la salud pública y salvar vidas’, decía la portavoz y en aquellas localidades que hubiera una incidencia más elevada tomarán ‘medidas con bisturí, contundentes’.

Efectivamente, la salud es lo primero. Estamos locos por salir de la rutina y del perímetro, pero bien vale un esfuerzo más, que serán varios, para recuperar nuestra vida. Aunque al ritmo que van las vacunas, todavía nos queda bastante. Ese es otro tema. Yo había empezado a curiosear posibles excursiones en la región. No hay playa, pero es España, la oferta es infinita. Las capitales, pueblos grandes y pequeños, parques naturales, iglesias, castillos, barrancos, montañas y bodegas. Me llamó la atención ese lugar de la foto de portada. En Albacete, una laguna salada donde habitan flamencos y garzas reales.

Dicen que viajar reduce el estrés y el riesgo de padecer infarto, estimula el cerebro, aumenta la autoestima y el bienestar emocional y, en definitiva, nos hace felices. Se podría deducir que la consecuencia de no moverse sería exactamente la contraria, la falta de felicidad. Así estamos últimamente, un poco mustios.

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