Cultura outlet

Por Gloria Magro.

Catorce cajas en fila funcionando a pleno rendimiento. Colas para pagar que daban la vuelta a la planta y acababan entrecruzándose entre sí. Y decenas de personas esperando a poder entrar debido al control del aforo. La inauguración del nuevo outlet de El Corte Inglés en Guadalajara el pasado 26 de marzo, -el primero en este nuevo formato que abre la enseña en España-, puede calificarse de éxito sin precedentes. El pequeño comercio local fiaba a la desaparición de su principal competidor la recuperación de las ventas pero una semana después, y pese a los festivos de la Semana Santa, el furor por la novedad parece no agotarse.

Los rumores de cierre han perseguido periódicamente a El Corte Inglés, aunque desde la empresa confirmaban últimamente su satisfacción con el aumento de las ventas debido al cierre perimetral. Así que nada hacía presagiar que después de la sorprendente e inesperada desaparición del Grupo Inditex de Guadalajara el pasado mes de enero, en el plazo de unos pocos días se anunciaría también que El Corte Inglés seguía sus pasos, convirtiendo en la práctica al Centro Comercial Ferial Plaza en un establecimiento fantasma. Con su desaparición el comercio local por fin respiraba tranquilo, después de más de una década de hacer frente con exiguas armas a una competencia feroz y percibida como desigual.

Desde entonces, con la mayor parte de su espacio comercial cerrado al público, el Ferial Plaza languidecía bajo mínimos, con una oferta menguante que ya no atraía a los vecinos de Guadalajara. En este contexto, las tiendas de la ciudad volvían a tener la oportunidad de recuperar clientela. Sin embargo, después de mucha incertidumbre, la noticia de la reconversión de El Corte Inglés en un outlet, un gran espacio de venta de mercancía procedente de stocks -productos de otras temporadas a un precio reducido-, produjo sorpresa y estupor entre los vecinos y el sector comercial de la ciudad. Las redes sociales locales se llenaron de dudas sobre su viabilidad, así como de manifestaciones de rechazo a tener como única opción de compra los artículos que no se habían vendido otras temporadas y en otros centros. Desde que se anunció el nuevo outlet también fueron abundantes los comentarios despectivos sobre El Corte Inglés y su presencia en Guadalajara. Se le acusaba de ser la causa de la ruina del pequeño comercio en esta última década, para a la postre reconducir su oferta a lo que no habían querido los consumidores de otras provincias: prendas pasadas de moda, de escasa calidad e incluso taras. Los consumidores se sentían desconcertados, mientras que los comerciantes auguraban que lo peor aún estaba por llegar. Y en cierta manera, acertaron.

Una vez este nuevo espacio abrió sus puertas se pudo comprobar en qué consistía la propuesta sobre la que El Corte Inglés apostaba su viabilidad presente y futura, un formato mucho más cuidado que los centros de oportunidades. Mientras que la planta cero continúa albergando a Hipercor, el resto del espacio se ha reorganizado para albergar una sección de perfumería y joyería renovadas, así como una amplia oferta de electrónica y electrodomésticos, al tiempo que se reubica el Club del Gourmet. De este modo, el consumidor no percibe una pérdida de oferta ni en calidad, ni en cantidad. Pero la gran novedad viene en la primera planta, ya que la segunda permanece cerrada y sin que se haya hecho público a qué se va a destinar. Se trata de una superficie diáfana y austera donde las principales marcas tradicionales de El Corte Inglés se siguen exponiendo de forma ordenada y diferenciada por secciones: Mujer, Hombre, Niño, Lencería, Hogar, etc. Unos doscientos mil artículos en su primer día, según declaraciones a SER Guadalajara del responsable de los centros outlet de El Corte Inglés, Pablo de la Torre, que a tenor de la avalancha de compradores que se observaba en esa primera jornada, no durarán mucho en los percheros. De hecho, una semana después de su apertura el frenesí de compras no parece agotarse y el Centro Comercial Ferial Plaza parece vivir en una especie de días pre Reyes Magos permanentes.

Durará esta avalancha de clientes, continuará siendo una oferta competitiva en precios y calidad, se cansarán los consumidores locales de este formato… Difícil responder hoy a lo que pueda pasar en las próximas semanas y a la evolución de las ventas. De momento, lo único claro es que los clientes han vuelto al centro comercial, el parking vuelve a estar a rebosar y los guadalajareños pasean por sus pasillos a diario como si El Corte Inglés tradicional nunca hubiera desaparecido. Los consumidores locales parece que de momento son receptivos a este nuevo formato y a esta oferta de productos, ahora falta por ver si entienden bien el concepto outlet y sus peajes. Por otro lado, se trata de una competencia despiadada para las tiendas de la ciudad, una nueva vuelta de tuerca.

Los centros comerciales outlet se suelen situar fuera de las ciudades, en espacios amplios concebidos para visitantes de cierto poder adquisitivo. Su oferta específica atrae como un imán a los clientes independientemente de su ubicación. Las visitas a estos centros suelen ser espaciadas y las compras por cliente, de cierto volumen. Hay incluso circuitos de turismo internacional ligados a outlet del sector de lujo, como Las Rozas Villages. Un escalón más abajo, el concepto más tradicional para dar salida a los stocks acumulados es el de los centros de oportunidades. El Corte Inglés venía desde hace años desarrollando este modelo, en consonancia con el outlet americano: almacenes como Marshalls y Ross, emplazados en zonas céntricas en las principales capitales. Allí, en extensos percheros que no distinguen por marca sino por talla, se pueden encontrar restos de colección de otras temporadas, además de una amplia oferta de productos del hogar descatalogados. Se trata de tiendas al por mayor donde buscar gangas dirigidas tanto a turistas como a personas de escasos recursos, bazares donde puede aparecer cualquier cosa inesperada. La posibilidad de encontrar verdaderos tesoros a precios irrisorios -en la certeza de que al día siguiente la oferta del establecimiento habrá sido completamente renovada- resulta irresistible para muchos compradores, verdaderos fanáticos de estas tiendas.

El modelo que ha llegado a Guadalajara como avanzadilla de lo que quiere hacer El Corte Inglés en otras ciudades no es el de saldos o taras, pero tampoco es sector del lujo. Dicho de otro modo, son productos de marcas aspiracionales ofrecidos una vez más con el mayor descuento que tuvieron en rebajas en un último intento por seducir al comprador. La buena disposición de las prendas y un entorno más cuidado acercan la mercancía al cliente sin que sienta que está revolviendo en un mercadillo callejero. Según los responsables de El Corte Inglés, se trataría de diferenciar esta oferta de la del centro de Alcalá de Henares, destino tradicional de los clientes de Guadalajara. También se enmarca en su nueva estrategia para hacer frente a su situación económica: una reformulación de su modelo de negocio y también de muchas de sus tiendas hacia un formato más económico con el fin de duplicar e incluso triplicar las ventas. “El objetivo es mejorar la oferta que tenemos tras trece años instalados allí”, señalan fuentes de la empresa, quienes piensan que “es el momento propicio porque los usuarios necesitan una buena política de precios en este momento económico”, en declaraciones a El Español.

Para El Corte Inglés se trata por tanto de una apuesta de futuro en la que Guadalajara no deja de ser una víctima colateral. Tal vez una huida hacia delante debido a la cuenta de resultados a nivel nacional, pero para el comercio de la ciudad es algo mucho más importante: un último disparo en su línea de flotación. El nuevo outlet no augura nada bueno para la vida comercial de Guadalajara, no aporta nada si se tiene en cuenta la ingente cantidad de locales que se venden o alquilan. Mientras esto sucede, una de las instituciones que más viandantes atrae cada día al centro histórico, los Juzgados, van haciendo las maletas de la plaza de Beladíez hacia su nuevo emplazamiento en la calle del Geo, en las afueras, donde ningún bar o comercio podrá beneficiarse de su presencia.

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