Tenemos un problema

Por Vicente Hita Sánchez (*).

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En el medio rural buena parte del territorio se sitúa por debajo del 10% en habitantes por kilómetro cuadrado y en importantes extensiones como puede ser el Señorío de Molina y Sierra Norte de Guadalajara, la densidad de población está cerca del 2%. Foto: ABC.

Me encarga mi amiga Gloria Magro, que escriba un artículo; sin ponerme tema ni titulo de la cuestión a tratar. Pero resulta que en todas las tareas durante mi vida laboral siempre estuvieron presentes las relaciones laborales y el vivir diario de nuestros pueblos. Por lo que quiero estrenarme en El Hexágono de Guadalajara hablando con ese tema tan de actualidad como es la distorsión que se da por el muy irregular reparto de la población de nuestro país, y en particular en nuestra provincia.

Es seguro que este fenómeno no es nuevo en nuestra Historia. A todos nos han hablado de las repoblaciones llevadas a cabo desde el Medievo, e incluso en tiempos anteriores. Con estas actuaciones se repartía y situaba a la población allá donde se consideraba más conveniente. A partir de la segunda mitad del pasado siglo, y debido entre otras causas a la forma de vida poco confortable de los que habitaban el mundo rural y la mecanización del agro, muchas de las familias que lo habitaban recalaron en las grandes ciudades en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Pero la Administración central y después también autonómica, en todo lo que restaba de siglo no movió resorte alguno para conseguir que siguiese el equilibrio poblacional; o aun más grave, consintió y estuvo de acuerdo con ello.

Los que seguimos viviendo y trabajando por nuestros pueblos predicábamos y poníamos alertas a este problema, pero no conseguíamos nada. En esas décadas de los 70 y 80, los pueblos aun tenían vida. Era fácil recomponer la situación. Eran tiempos donde aún hubiera sido fácil, fácil con apoyos, influencia y capacidad decisoria de la Administración, contener la sangría. Decisiones importantes que no se tomaron en esas fechas, nos traen las consecuencias actuales.

Entre teorías, filosofías y declaraciones populistas, siguieron los últimos años del Siglo XX, y primeros del XXI. En el año 2007, se publico la Ley 44/2007, de Desarrollo Sostenible del Medio Rural. Esta ley presentada a bombo y platillo por la Excma. Sra. Ministra Elena Espinosa en el Parador Nacional de Sigüenza, creó muchas, muchísimas expectativas, pero su dotación económica empezó en escasa, pasó a escasísima y rápidamente terminó en nula. Ojo, la ley sigue en vigor, pero su incidencia y eficacia no existen.

En tanto, el medio rural ha seguido despoblándose hasta el extremo de que en buena parte del territorio se sitúa por debajo del 10% en habitantes por kilómetro cuadrado y en importantes extensiones como puede ser el Señorío de Molina y Sierra Norte de Guadalajara, la densidad de población está cerca del 2%.

En la actualidad, la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha está elaborando una ley innovadora como es el Anteproyecto de Ley de Medidas Económicas, Sociales y Tributarias frente a la Despoblación y para el Desarrollo del Medio Rural en Castilla la Mancha. Solamente su titulo invita a ser favorable a esta iniciativa que entre otras novedades incluye la modificación de la política fiscal y de cotizaciones en los territorios afectados. Saco mi pañuelo para saludar y dar la bienvenida a la nueva ley, que pronto será realidad. Aunque no contiene algo tan importante como es la delimitación territorial para su aplicación, ni la comarcalización que necesariamente debe conllevar y que fiamos a futuros desarrollos. A tener en cuenta para cuando se apruebe y en futuros ejercicios es la dotación económica suficiente para su desarrollo, porque si no, diremos eso tan castellano de “castillos mas importantes han caído”, en referencia a otras acciones pasadas, como la Ley Nacional del año 2007.

Creo en el interés de la Junta de Comunidades para tratar de resolver, aunque solo sea en parte el problema del despoblamiento de zonas muy amplias de nuestra región y por tanto de nuestra provincia. El presidente, Emiliano García-Page nos sorprendió agradablemente nombrando al inicio de la legislatura, un Comisionado para el Reto Demográfico en Castilla La Mancha, con sucursales o delegaciones en cada provincia, por lo  que parece que esto va en serio. Quiero entender que desde este nuevo organismo se ha trabajado en post de esta ley que ya vemos cercana en el tiempo, aunque la verdadera tarea empezará cuando este aprobada. Esperamos frutos prontos, porque el examen al que se someterá de continuo es muy exigente. Esto es, debe servir para corregir los distintos niveles de población y actividad económica que existen en una Guadalajara que ahora marcha a dos velocidades.  

En el mismo sentido de ayudas a favor del equilibrio territorial, hay que hablar también sobre la existencia de 10.000 millones de euros de Fondos Europeos de Recuperación que el Gobierno, a través de 136 medidas, al menos eso dicen sus portavoces, va a destinar al mundo rural para evitar su despoblación. 

Dirán ustedes que esto es una carta a los Reyes Magos, y no están exentos de razón. Esto de la despoblación de las zonas rurales esta mas en candelero que nunca. Pero bueno la lotería dicen que a veces toca, y que los Reyes Magos, en ocasiones cumplen con lo que se les pide. A la espera quedamos de que la lotería de leyes y millones se distribuyan donde más falta haga, y que los Magos por una vez cumplan con su cometido, porque si no, habríamos perdido una de las últimas oportunidades para resolver el problema.  

En las zonas que se vienen despoblando, algunas infraestructuras han mejorado, Los servicios han aumentado, las carreteras se repararon y siguen reparando, el internet y banda ancha esta cerca de universalizarse en el territorio. Tarea ingente de la administración es reponer los servicios que antes no tuvo la sensibilidad de mantener. En los consultorios médicos que los ayuntamientos se afanan en acondicionar y mejorar deben seguir pasándose las consultas con la periodicidad que se merecen las familias: las componen personas con la misma necesidad que las de la urbe. Y los colegios deben seguir abiertos (me consta que la administración regional sigue cumpliendo esta parte de su obligación en lo que a la enseñanza respecta). Y el transporte público debe reconstruirse, aunque sea deficitario: ¿en la ciudad se abona por los usuarios lo que verdaderamente cuesta el billete de transporte? Seguro que no.

Aparte de lo mencionado, hay un largo etc., de acciones que las administraciones competentes deben completar e implantar porque no pueden mantener situaciones de ciudadanos con las mismas obligaciones y diferentes derechos.  En cuanto a las empresas privadas, en algunos casos las entidades bancarias, también debe exigírseles por parte de quien esté autorizado a ello, y todos sabemos cual debe ser el poder que debe exigírselo. La Administración que en su día decidió muy millonarias ayudas económicas a algunas entidades bancarias, hora es de exigirles a cambio su ayuda a los vecinos de las zonas menos habitadas, para trámites menores pero si imprescindibles, aunque no sean todo lo rentables que ellos buscan.

Tenemos una experiencia que de forma imprevista hemos experimentado: la distorsión que la pandemia ha llevado a la forma de vivir en este año de confinamientos y perímetros en el trabajo, el llamado teletrabajo. Algunas personas se han instalado en los pueblos y desarrollan en él la vida laboral. En casi todos los casos se instaló también la familia para vivir en la tranquilidad y entre naturaleza. En cada localidad por pequeña que esta sea, ha recalado alguno de estos trabajadores y también la familia al competo. Está por comprobar si este colectivo continúa en el mundo rural, una vez establecida la normalidad o cuasi normalidad, una vez frenada la pandemia.  

Pero… es necesario que además de esto las persona trabajemos y VIVAMOS, en los territorios, y si esta segunda parte no la conseguimos, habremos hecho “panes como h…..s”. Por ello todas la medidas que se tomen deben necesariamente llevar ese plus, para que el objetivo sea cumplido: repoblar las zonas más deshabitadas.  

Hace algunas décadas había que evitar el que las familias abandonasen el medio donde siempre habían vivido. Ahora, además que esto, se pretende un trasvase de familias, proporcionando trabajo y actividad económica, a ese otro mundo que en unos caso ya conocen y en otros deben descubrir y aclimatarse a él.

Difícil pero apasionante tarea nos espera en los próximos años. Sabemos la situación de la que partimos, sabemos quienes por competencias y por ley deben remover las leyes y normas actuales para resolver el problema. Así pues, en su tejado está la pelota; hay que forzar para que ésta caiga al lado de la equidad, la igualdad y el equilibrio, en este caso del equilibrio poblacional. Tenemos un problema: se empiezan a realizar acciones para resolverlo.

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 (*) Vicente Hita Sánchez es presidente de la Asociación para el Desarrollo de La Alcarria y La Campiña (ADAC) y de la Asociación Cultural La Martina. Ha sido alcalde de Atanzón y es un articulista perspicaz así como escritor de relatos cortos.

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