En mi pueblo, visible y sin armarios

Por Gloria Magro.

DGIaaTJWsAACPHD

#enmipueblosinarmarios fue la campaña de visibilización en redes sociales dirigida al ámbito rural que la asociación madrileña Arcópoli lanzó en el verano de 2017. Foto: Contrainformaciones.

«Vivir en ciudades pequeñas o pueblos reduce a la nada el anonimato de las personas LGTB, en estos casos ni si quiera tenemos nombre, simplemente somos “la lesbiana”, “el gay”, “la trans” etc. No existes más allá de tu orientación sexual o tu condición de persona trans. Se anula así totalmente cualquier otra virtud o cualquier otra cosa en la que pudieras destacar o con la que pudieran identificarte. Cassandra Vera, historiadora. Eldiario.es

Se estima que un diez por ciento de la población española puede ser diversa en cuanto a su orientación sexual e identidad de género. Extrapolando los datos, esto significaría que en una provincia como Guadalajara, con unos doscientos mil habitantes, más de veinticinco mil personas pertenecen actualmente al colectivo LGTBI (*). De ellos, una parte considerable viviría en el ámbito rural, sometidos en muchos casos a prejuicios y estereotipos que dificultan su vida diaria, cuando no les condena a la ocultación y el silencio. Una vida en el armario que en muchos pueblos puede ser sofocante y lejos de los estándares de libertad a los que todos tenemos derecho, entre ellos, el derecho a una visibilidad normalizada.

La Diputación de Guadalajara y la asociación WADO LGTBI de Castilla-La Mancha han suscrito un convenio para dar visibilidad al colectivo gay de la provincia y contribuir a resolver problemas relacionados con la identidad de género u orientación sexual. El acuerdo, firmado el pasado jueves, tiene como objetivo último la prevención de posibles discriminaciones laborales y escolares, así como dar a conocer la realidad de las personas LGTBI que viven en el ámbito rural. La dotación del proyecto es de 25.000 euros con los que esta asociación va a poner en marcha el Programa ADIGU (Atención a la Diversidad de la Provincia de Guadalajara).

¿Se siente cómodos y seguros en su entorno las personas ajenas a la heterosexualidad predominante? ¿Viven una realidad normalizada y de plena aceptación? Las estadísticas dicen que no, que a día de hoy, en 2021, sigue existiendo discriminación social, laboral, educativa e incluso sanitaria hacia el colectivo LGTBI, que además no es homogéneo sino amplio y diverso por definición. Si a ésta ecuación le añadimos el componente rural, el tema se complica. Y mucho. Fuera de pequeños e inusuales oasis gais como Campillo de Ranas, la localidad gay friendly por excelencia que goza de reconocimiento internacional -y que es un polo de atracción de población LGTBI-, la orientación sexual no suele citarse cuando se habla de despoblación. Y sin embargo también es uno de los motivos, por menor que pueda parecer, por el que algunas personas deciden abandonar su localidad natal. Esto es especialmente gravoso en la actualidad, cuando muchos pueblos no pueden permitirse perder un solo habitante y menos por un motivo ligado al ámbito más íntimo. Se trata sin duda de un auténtico lastre histórico que a tenor de los datos que recogen distintas asociaciones y organismos públicos, llega hasta nuestros días a pesar de que la legislación actual en España sea un ejemplo de reconocimiento de derechos y libertades. Fuera del diván de un psicoanalista o de la consulta de un psicólogo no parece fácil encontrar testimonios de lo que es una infancia y juventud en un pueblo cuando se tiene una orientación sexual distinta, y de hecho para este artículo no ha sido posible contar con ninguno que quiera hablar abiertamente de su experiencia vital.

La presión social o familiar, la búsqueda de una identidad sexual o simplemente la necesidad de vivir la propia realidad hace que muchas personas que se engloban en estos colectivos opten por marcharse. El destino prioritario son núcleos urbanos o de mayor población que el de origen, en busca tanto de anonimato como del apoyo del propio grupo con el que se identifican, algo que también hizo la historiadora Cassandra Vera, tal y como contaba en su día para Eldiario.es: «Otro motivo por el que la gente LGTB suele mudarse a grandes urbes, y en mi caso es uno de los motivos para quedarme, es la gran comunidad LGTB que se forma en estos sitios. Un lugar donde solemos encajar, donde nos encontramos con gente con nuestras mismas preocupaciones y problemas, pero sobre todo un lugar donde poder ayudarnos unos a otros. En el caso de las personas los motivos son mayores, dado que la atención sanitaria es más especializada que la de las zonas rurales, los profesionales tienen más conocimiento sobre hormonación, operaciones etc

Guadalajara no es ajena como provincia a este contexto. La Diputación y WADO consideran que la realidad LGTBI «es desconocida y dicho desconocimiento lo único que conlleva es un cúmulo de prejuicios y estereotipos de índole sexual y de género, que en última instancia conlleva a una clara discriminación del mismo directa o indirectamente, siendo incluso institucional», según se puede leer en la Memoria del Proyecto ADIGU. Tanto la Institución provincial como ésta asociación creen que se trata de un desconocimiento generalizado, ya que «incluso las propias personas del colectivo de lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales, así como cualquier persona con una orientación no heteronormativa desconocen la diversidad en materia afectiva sexual y de identidad de género, discriminando dentro del mismo colectivo o LGTBIfobia interiorizada de las propias personas LGTBI».

Para cambiar esta realidad y además contribuir a la formación de la propia comunidad afectada, el convenio, a iniciativa de WADO consiste en acciones correctoras divididas en tres ámbitos: por un lado formación y divulgación por la diversidad LGTBI -con charlas en colegios e institutos, ponencias, charlas, coloquios y mesas redondas-; y por otro lado, la divulgación mediante campañas de sensibilización y visibilización -entre las que se incluyen la elaboración de encuestas y estudios estadísticos, actos y eventos por la Diversidad, mesas informativas y actos públicos en los días de conmemoración del colectivo LGTBI-. La tercera acción consiste en la apertura de un punto de atención integral de información LGTBI, que ofrecerá información y asesoramiento, servicio de Intervención Social y servicio de atención psico-emocional a las personas LGTBI.

Los datos de 2020 recogidos por el Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha junto con la asociación Amparo LGTBI muestran que más del 70 por ciento del colectivo ha sufrido acoso, bullying escolar o alguna agresión que nunca han denunciado. Tal vez por este motivo, más del 50 por ciento de gais, lesbianas, transexuales o personas transgénero no viven en su localidad de nacimiento. Un 15 por ciento de ellas manifiestan que tuvieron que abandonarlo «por la necesidad de vivir sin presión y discriminación hacia su orientación afectivo-sexual e identidad o expresión de género».

La situación de desigualdad del colectivo gay en el medio rural ha sido objeto de estudio por parte de las distintas comunidades autónomas. El Instituto Navarro por la Igualdad tiene un amplio informe acerca de la situación del colectivo en esa comunidad cuyos datos y testimonios son fácilmente entendibles en el contexto de otras autonomías. También el hecho de que todos ellos son anónimos. Así, según los datos allí recabados, se determina que la familia entendida como grupo de pertenencia de gran relevancia psicológica y social, en núcleos urbanos de baja población puede convertirse en un espacio de presión y control social, algo que se puede extrapolar a Guadalajara sin cambiarle una coma. Y también la conclusión de que el entorno hostil no solo ejerce presión sobre la propia persona gay o lesbiana, sino que ejerce la presión sobre el grupo de pertenencia, la familia. En este mismo sentido, el informe del Gobierno navarro apunta al control social que se vive en las pequeñas poblaciones en las que casi todas las personas se conocen, «que sumado a una tendencia conservadora y a la falta de espacios de socialización LGTBI+ y de referentes positivos, dificulta la vida y el desarrollo de las personas no heterosexuales». Todo ello, pone de manifiesto que ante un contexto hostil hacia la diversidad, el anonimato se convierte en un elemento imprescindible para el desarrollo de la identidad, un elemento liberador y que posibilita las relaciones, es por ello que se busca través de la migración a las ciudades.

En el verano de 2017 la asociación madrileña de voluntariado Arcópoli, ligada al ámbito universitario, lanzó una campaña a través del hastag #EnMiPuebloSinArmarios, donde pedía compartir fotografías que visibilizaran la realidad de los colectivos LGTB en el mundo rural. Estaba dirigida a personas que vivieran en municipios de menos de 20.000 habitantes y se buscaba que mediante la difusión de estas imágenes pudieran «poner luz a su vida  para luchar contra los prejuicios de intolerancia en los pueblos, dar una imagen de la diversidad y transmitir el mensaje de que la visibilidad es un derecho de cualquier persona asociado a su dignidad». A su iniciativa se sumaron asociaciones de toda España. Según manifestaba en aquel momento Eduardo García, vocal de municipios de Arcópoli, tenía como objetivo «llegar a todos los pueblos de nuestra región (Madrid) y poder realizar políticas LGTB para crear municipios inclusivos con nuestra realidad. Uno de nuestros retos fundamentales es luchar contra la emigración LGTB y que nadie sienta que debe marcharse de su municipio por no sentirse integrado en su realidad. Para ello, el primer paso es la visibilidad».

En Guadalajara, el acuerdo suscrito por la Diputación y WADO es pionero en nuestra provincia y sus acciones se espera abran el camino de la concienciación dentro del ámbito rural ante la diversidad. Está orientado a jóvenes y adolescentes, Ampas y personal docente, así como a trabajadores sociales y personal de la Administración, además del colectivo LGTBI y se suscribe con vocación de continuidad a largo plazo «para que no tenga miedo a visibilizarse y pueda tener una vida cotidiana gracias a la sensibilización de la ciudadanía no LGTBI de su entorno». Una vida fuera del armario, a la luz del día, también en el medio rural.

(*) Estudio sobre Diversidad Sexual en adolescentes y jóvenes de Castilla La Mancha: Discriminación por diversidad de orientación sexual e identidad y expresión de género. Realizado por la Asociación Multiángulo con la colaboración del Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha. 2018.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.