Los 100 años de la Hispano-Suiza en Guadalajara

Por Sonia Jodra

En 1920 Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia visitaban la Hispano-Guadalajara, un proyecto transformador de la vida de la ciudad que nacía en 1917 y llegaba a dar trabajo a 800 personas de una exigua población de 20.000. Si bien es cierto que 2020 no era el mejor año para celebraciones y actos conmemorativos, la realidad de este magnífico elemento de nuestra historia reciente poco tiene que ver con el desarrollo y el cambio que su puesta en marcha trajo a Guadalajara. Y el centenario de su inauguración oficial ha pasado sin el brillo que Guadalajara lleva negándole décadas a la vieja fábrica de automóviles.

Programa emitido en los últimos días en La Sexta.

En 2017 por acuerdo de todos los grupos políticos se aprobó solicitar a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la declaración de este conjunto arquitectónico como BIC (Bien de Interés Cultural). Y actualmente se desconoce nada al respecto de la mencionada declaración, destinada a proteger los edificios a los que se otorga. En 2019, el conjunto fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio, iniciativa de la Asociación Hispania Nostra, que pretende alertar sobre el peligro que corren determinados edificios del Patrimonio Histórico nacional. Su diagnóstico es claro: estado de abandono, sin protección específica y con gran riesgo de desaparecer si no se actúa pronto.

Hace unos días la situación de este conjunto arquitectónico volvía a saltar a los medios nacionales. Un reportaje de La Sexta se hacía eco de las voces de alarma que desde hace tiempo se escuchan en Guadalajara. El concejal de Unidas Podemos, José Morales, vuelve a insistir en la necesidad de proteger este vestigio de lo que considera “la edad de oro del conocimiento” en Guadalajara.

La Hispano-Guadalajara, como se denominó en un principio, llegaba a la ciudad de la mano del Conde de Romanones, quien peleó por este regalo para la provincia que tan generosamente le mantenía en el poder durante 30 años en los tiempos del caciquismo imperante.

“Todo el conjunto se puede considerar arqueología industrial de principios del siglo XX”, señala el guía oficial de Turismo Manuel Granado, uno de los grandes defensores del patrimonio provincial, quien no duda en divulgar la riqueza que la historia dejó en nuestro territorio. Recuerda que el diseño arquitectónico pertenece a la Casa Gaudí y que del recinto de 35.000 metros cuadrados de construcciones, hoy apenas se conservan 3.800.

Dos pétreos leones sujetaban el escudo que preside la entrada al recinto. Ya sólo uno se mantiene a la espera de que por fin llegue la protección que algunos en Guadalajara anhelan desde hace años para esta vieja fábrica de automóviles en la que se construyeron modelos emblemáticos al más puro estilo Rolls Royce, armamento o aviones.

Francisco J. Andrés elaboró en 2019 un documental en el que el incluye el testimonio de familias que descienden de los trabajadores de la fábrica. Su memoria emotiva se mezcla con las aportaciones de quienes llevan años incluyendo en sus estudios la Hispano-Suiza como un elemento importante en la historia de Guadalajara; Álvaro González Cascón, Emilio Polo, Juan Pablo Calero, Enrique Gavilán y José Antonio Herce.

La historia de la Hispano-Suiza de Guadalajara se vio truncada por la guerra, como tantos otros proyectos empresariales, sociales o vitales en nuestro país. Sus instalaciones nunca recuperaron el esplendor perdido y donde se construyeron automóviles de lujo o aviones para surcar los cielos, apenas se encontró utilidad para almacenar material ferroviario.

No es que la declaración BIC suponga garantía de supervivencia en sí misma para la edificación si no va acompañada de alguna intervención. La propiedad está en manos privadas y la Administración poco puede hacer cuando los dueños dejan que estos edificios se derrumben sin sentir compromiso alguno con la historia. Casos similares estamos viendo con el poblado de Villaflores o algunos castillos de la provincia. Pero aún así, reconocer administrativamente que este conjunto arquitectónico goza del interés que obliga a protegerlo sería una gran ayuda y, por qué no, un cierto consuelo para los nostálgicos que en Guadalajara siguen suspirando por una ciudad que conozca su historia, se sienta orgullosa de ella y quiera proteger todos los vestigios que divulgan su riqueza.

Aún estamos a tiempo de salvar otro pedazo de la historia de Guadalajara. Salvemos la Hispano-Guadalajara.

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