Nueva normalidad o fase final

Por Gustavo García

Algunos pueblos de Guadalajara anuncian fiestas multitudinarias en estos días.

Como si de un GPS se tratase, habría que ver por dónde vamos ahora mismo. No sé si es por lo que cada día más se parece a un reino Taifas en España y, según donde vivas, tienes unas normas u otras; no sé si es porque nuestra “diligente” clase dirigente quiere guardarse las espaldas por si hubiese problemas; no sé si es porque las noticias del volcán de La Palma nos apartan del resto; o no sé si es porque mis entendederas no llegan a tanto. El caso es que no hay quién sepa en qué fase de desescalada de la pandemia o de nueva normalidad –como también lo llaman ahora– nos encontramos en estos momentos.

Resulta que, en la mayoría de los sitios, se eliminan casi todas las restricciones, principalmente en los aforos a lugares públicos o en las diferentes aglomeraciones que tenían lugar hasta hace año y medio. Aunque, no todas, claro. Hay que recordar que portar mascarilla y guardar la distancia de seguridad es obligatorio en todas partes. Luego, cada cual marca las normas que mejor le parecen. Pero, para no perdernos, esto es lo general. Seguimos también con el debate de la necesidad o no de aplicar la tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus, cuando en continentes como el africano es habitual que sus habitantes no hayan recibido ni tan siquiera una y las mutaciones del virus allí podrían afectar a todo el mundo y hacerse más resistentes.

En lo próximo a nosotros, los más recientes buenos datos del descenso de contagios, ingresados en las UVI de los hospitales o de muertes están llevando a una relajación casi total de las medidas aplicadas desde los diferentes gobiernos hasta ahora. A lo más significativo de la apertura de los locales de ocio nocturno, se añade la proliferación de fiestas, comidas populares, bailes, eventos o competiciones deportivas multitudinarias. La actitud de la gente no se parece en nada a la de hace tan sólo un par de meses o tres. Las ganas de volver a lo de antes nos hacen olvidarnos de que esto continúa sin haberse terminado. Hay noticias diarias de la evolución de los contagios por la Covid-19, pero ni ruedas de prensa expresas ni informaciones constantes como las que teníamos. Sí, claro, esto ha cambiado. La actualidad es otra. Vamos tan bien que la Incidencia Acumulada para los últimos 14 días  por cada 100.000 habitantes en el país se sitúa ya en niveles en torno a los 55 casos de media –y bajando–, mientras en Guadalajara se quedaba en los últimos días alrededor de 35, lo que no ocurría, en general, desde hace más de 13 meses.

Interrogantes variados

Entonces, si pensamos con lógica surgen varias dudas. ¿Estamos en el final de la pandemia? ¿La vacunación con la pauta completa, que se acerca al 80%, nos ha llevado ya a la anunciada inmunidad de grupo o no? En Castilla-La Mancha, con el actual ritmo de vacunación, para eso quedan algo menos de 100 días –40 en la media nacional– ¿Estamos ya en la fase de convivencia con el virus? Los niños, al no estar vacunados, ¿infectan o no? Y, el porcentaje de precisión de las inoculaciones, ¿sigue siendo entre el 5 y el 10% ó eso también ha variado ahora? Si continúa ese margen de error, ¿qué pasa con las personas en las que se produce el fallo? Las fiestas y las concentraciones que se prohibían anteriormente, por prevención y por evitar desmadres, con alcohol u otros estimulantes de por medio, ¿qué ocurre en este momento con ellas? En una comida multitudinaria, en las verbenas, en los estadios de fútbol, etc., ¿se van a mantener las medidas sanitarias todavía vigentes? En esos casos, ¿qué estamos haciendo y hacia dónde vamos? ¿Alguien lo entiende? ¿O es sí, o estamos a medias tintas o qué paripés nos obligan a realizar?

Si los datos han evolucionado favorablemente desde que comenzó la vacunación, ¿el incremento de contagios que se produjo coincidiendo con la finalización del curso académico en los distintos niveles no tendría algo que ver con que los jóvenes no estaban inmunizados y salieron de fiesta como si no hubiera un mañana, porque se les permitió, con todas las consecuencias que indicábamos anteriormente? El porcentaje de los grupos de edades entre los alumnos de Secundaria y universitarios hospitalizados durante esas primeras semanas de vorágine está bastante relacionado con todo esto. Digo yo, ¿no? Entonces, ¿qué motos nos vendían los que exculpaban a los jóvenes del aumento de casos en esas fechas? Y, ahora, con casi todos ya vacunados y la vuelta a la ‘otra normalidad’ del final del verano para toda la población –que también se las trajo, evidentemente–, baja cada día la incidencia de casos. ¿Son causa-efecto o no?

Y, una incongruencia añadida, de la que en ciudades como Guadalajara, sabemos mucho. Resulta que es un escándalo en que para Madrid o Barcelona las fuerzas de seguridad no sean capaces de hacerse con los organizadores de macro botellones y demás actos, lo que conlleva normalmente incidentes desagradables y actos vandálicos, donde los cobardes se vuelven a refugiar en la masa. Mientras, en los sitios más pequeños, donde no proliferan estas concentraciones, los jóvenes se reúnen en un parque público con un reducido número de amigos, y ahí sí; en esos casos llega la Policía Local y les disuelve. Claro, luego no nos extrañaremos si –como ocurre en otros ámbitos, por desgracia, como es en el aspecto del comercio–, desde estas localidades menores y no alejadas de las grandes urbes, la juventud se traslade a donde encuentran vía libre, pese a que sea más peligroso para los contagios, para el tráfico y demás.

La verdad es que, cuanto más abrimos el abanico de situaciones al respecto en torno a la actualidad del virus, menos se entiende.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.