Los pájaros

Por Gloria Magro.

El pajarillo se debate, atrapado en la fina red extendida bajo un terraplén de frondoso yezgo (saúco) y zarzas impenetrables que hasta hace unos días estaban repletas de moras. Los anilladores extienden las redes cada domingo, de madrugada, y desde primera hora de la mañana recogen y clasifican con precisión ejemplares que paran aquí en su ruta migratoria desde el norte de Europa, en el largo camino a sus cuarteles de invierno, más allá del desierto del Sáhara, en la lejana África. Desde finales de agosto y hasta bien entrado el mes de octubre, como cada año desde hace más de tres décadas, los voluntarios de DALMA, llevan a cabo anillamientos científicos para SEO/Birdlife, la Sociedad Española de Ornitología, en este paraje único junto al arroyo Zaire o de Las Dueñas, en las Finca Castillejos de Guadalajara. Hoy sábado, 9 de octubre, se celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias. 

No se ve actividad en Castillejos, más allá de que la puerta de entrada está abierta. El inmenso aparcamiento está vacío, al fondo, sobre las terreras, un halcón busca su desayuno sobrevolando las copas del bosque de ribera, o lo que queda de él, después de la tala indiscriminada que se efectuó en esta zona en los años 1980. Cuesta encontrar el lugar exacto del anillamiento si no se conoce. La finca pertenece al Ayuntamiento de Guadalajara y el arroyo es lindero con la propiedad colindante y los terrenos cedidos a la comunidad terapéutica Proyecto Hombre, aunque hoy no pasean por aquí sus caballos y a lo largo de la mañana solo se verá pasar a algún senderista ocasional que no ha sido disuadido por la meteorología.

Apartadas del sendero, las redes se extienden a lo largo de un centenar de metros, imperceptibles hoy bajo el cielo plomizo. No hace exactamente frío, pero el día se presenta desapacible y poco propicio para madrugar. Las únicas que parecen no haber hecho pereza son las aves y la cosecha de pajarillos es abundante ya a ésta hora tan temprana. Es la segunda tanda del día y los ornitólogos, que llevan aquí desde la madrugada, deben de darse prisa en desenredarlos uno a uno, pacientemente, e introducirlos en los taleguillos de tela que llevan sujetos por un arnés. Es una labor minuciosa que realizan con delicadeza, pese a los picotazos y los chillidos de protesta de las pequeñas aves que poco conformes con el procedimiento, se afanan en liberarse enredándose aún más. No lo ponen fácil y dificultan la tarea de los ornitólogos: si empieza a llover y se mojan, correrían peligro así que los desprenden de forma metódica pero ágil. Manos expertas manipulan con cuidado a los carboneros (Parus mayor), currucas mosquiteras (Sylvia borin), gorriones, petirrojos e incluso algún mirlo ocasional que destaca entre ellos por su mayor tamaño.

El paraje, el lugar tradicional de anillado en esta época -junto con el de la Depuradora de Aguas en primavera, es una ubicación única, según explican los dos anilladores, José María y Fernando Gómez, ambos con décadas de experiencia en esta actividad a sus espaldas como miembros de DALMA, la asociación ecologista decana en Guadalajara. La humedad del arroyo produce gran abundancia de frutos silvestres a finales del verano, coincidiendo con la migración anual, lo que propicia que paren en Castillejos a repostar multitud de especies en su largo viaje a tierras africanas. Las anillas que aparecen cada año sistemáticamente en algunos de los ejemplares dan cuenta de su procedencia: Francia, Bélgica, Holanda… Parece imposible, dado su pequeño tamaño cuando se les ve entre los dedos de los investigadores, que estas criaturas puedan afrontar semejante viaje. Algunos, explica José María, llevan miles y miles de kilómetros a sus espaldas, un viaje anual de ida y vuelta en aves cuyo plumaje les clasifica como de tres años, sino más. «Otras, como algunas de la currucas capirotadas (Sylvia atricapilla) que vemos, -matiza- son de población local que es pequeña y solo hace migraciones parciales de más corto alcance».

Liberadas las redes, la actividad se traslada al al cubículo techado donde están a resguardo los aparatos de medición y los libros de registro. La amenaza de lluvia es inminente, así que José María y Fernando trabajan coordinados mientras charlamos. Explican pormenorizadamente cada especie, sus características físicas, su estado de salud y como deducen la información que el ave les proporciona a través de la observación de la muda en su plumaje, de su peso, del color del pico, de la grasa del abdomen… Nada escapa a su observación y todo es anotado y registrado de forma sistemática en una tabla. El estado físico de cada ejemplar, junto con los datos de su anillamiento se transmiten informatizados a SEO/Birdlife, quien a su vez los remitirá al Ministerio de Medioambiente, donde servirán para realizar estudios y estadísticas sobre aves en coordinación con otros organismos medioambientales europeos.

Llegado octubre, las zarzas sobre el arroyo Zaire apenas tienen bayas, marcando por tanto el fin de la temporada de anillamiento por este año. Calculan que la cosecha estos casi dos meses acabará rondando las setecientas aves. A estas alturas, muchas de ellas habrán cruzado ya el estrecho de Gibraltar para después atravesar el desierto del Sahara y más allá. Aquí han aparecido anillas de Ghana, lo que da idea del largo peregrinaje de los ejemplares que parten del norte de Europa. También encuentran aves que repiten migración y llevan anclada a su pata anillas que en 2019 y 2020 les fueron puestas en este mismo lugar de Guadalajara. Hay que usar una lupa de precisión para leer las anillas, que vienen desde la SEO numeradas y seriadas. Solo unos ojos muy jóvenes las leerían a simple vista. No hay relevo generacional, cuentan José María y Fernando Gómez, que este año llevan el peso de los anillamientos. Lo achacan a que tal vez DALMA como asociación arrastra la falta de ese relevo que no termina de llegar.

Además de los naturalistas autodidactas. los que se acercan a estos temas suelen ser universitarios, biólogos en su mayor parte, aunque la labor formativa del grupo está abierta a cualquier persona interesada. De hecho, para anillar a día de hoy hay que tener una formación específica y formalizada que poco tiene que ver con los inicios de la actividad allá por los años 1980, cuando la finca pertenecía a su anterior propietario, el archivero madrileño Emilio Meneses, que les abrió las puertas de forma generosa en vida y dejó escrito en su testamento al donarla al Ayuntamiento de Guadalajara su voluntad póstuma de que este tipo de actividades se siguieran desarrollando en la finca.

En aquellos inicios, cuentan José María y Fernando, mientras clasifican, miden y pesan a los pajarillos que sacan de los talegos, los ecologistas competían en este mismo paraje con los cazadores de aves furtivos procedentes de Madrid. Muchas veces tuvieron que recurrir a la Guardia Civil para ahuyentarlos. Ahora es el gavilán el que ha hecho del arroyo su coto de caza y por el mismo motivo que los anilladores: la abundancia de aves que llegan atraídas por las moras en su parada migratoria. Para el naturalista Juan José Calvo, este reducto de la finca municipal debería de estar protegido, ya que «estos pequeños lugares, son fundamentales para las aves durante sus viajes migratorios. En ellos pueden descansar o completar sus reservas alimenticias que les permitirán llegar a sus destinos. Su conservación es imprescindible y debería ser más fácil cuando como este lugar, es propiedad del Ayuntamiento de Guadalajara. Por lo que debería de estar incluido en el ZEC Riberas del Henares«.

Los pasados 2 y 3 de octubre, con motivo del Día de la Aves 2021, el otro grupo de anillamiento existente en Guadalajara, con sede en Brihuega, Aeghitalos, organizó una serie de actividades de visibilización que también incluyeron el anillamiento científico. Sus observaciones coinciden con las que se recogen aquí en Castillejos. «Se repite la casuística, recuperamos anillas de ejemplares que bajan y también cuando vuelven a reproducirse las especies estivales y las que vuelan de paso porque se reproducen más al norte. Con el anillamiento se confirma quienes pasan, a donde pasan, que especies primero, cuales después. Gracias al trabajo de muchos años se ha respondido a estas preguntas», explica el ornitólogo Miguel Angel Letón. El grupo de anillamiento de Aeghitalos incide en que trabajan con especies protegidas que requieren un cuidadoso procesamiento de los datos. También son muy conscientes de la importancia de la labor que realizan, de ahí la formación y la precisión del trabajo de campo. «El origen del anillamiento es dar respuesta al maravilloso proceso de la migración de las aves que aún seguimos estudiando, ese es el objetivo de todos los anilladores».

Su procedencia como asociación ecologista es académica, su origen está en la Universidad de Alcalá de Henares hace ya varias décadas. Reconocen que la ornitología tiene hoy poco tirón y en los últimos años se han orientado además hacia temas como la educación ambiental, la custodia del territorio, «materias que parecen de ciencia ficción en Guadalajara», cuentan. Y reconocen que «somos unos desconocidos, por eso estamos centrados también en lo que hoy se conoce como ciencia ciudadana: llevamos a cabo proyectos puntuales, a pequeña escala tanto en Guadalajara como en otras provincias y comunidades y colaboramos con la Junta de Castilla-La Mancha llevando a cabo tareas de divulgación en los parques naturales».

Según datos de SEO/Birdlife, en España hay más de mil voluntarios que contribuyen con su trabajo desinteresado a consolidar información «inédita hasta el momento sobre las poblaciones de aves comunes en primavera y la conclusión es que en España, el 37% de las especies de aves comunes se encuentra en situación desfavorable«, según se puede leer en la web de la asociación. Su ‘Programa Sacre’ de seguimiento de aves comunes en primavera en España, ha conmemorado sus 25 años y según los datos recogidos, «especies tan ligadas al día a día del ser humano como las perdices, las golondrinas o los vencejos –Ave del Año de 2021–, muestran tendencias poblacionales negativas en nuestro país«.

Las conclusiones son demoledoras. De acuerdo con los análisis de SEO/Birdlife, junto al resto de organizaciones que componen la federación BirdLife International, esta situación «es un indicador claro sobre el impacto y la amplitud de la crisis ecológica que atravesamos, en el que confluyen los impactos del cambio climático y la aceleración de la pérdida de biodiversidad -la sexta extinción- a la que se enfrenta al planeta», sostiene la organización. ¿Hay solución? «Mucha gente nos pregunta ¿Qué puedo hacer por las aves? Y nuestra respuesta es unánime, únete al Día de las Aves y colabora con SEO/BirdLife”, aconseja Federico García, coordinador del Área Social “Este año destacamos que la conservación de las aves es posible gracias al trabajo de miles de personas voluntarias que dedican tiempo y esfuerzos a salir al campo y contarnos lo que allí ven. Ellos en muchas ocasiones son nuestros ojos en la naturaleza y su colaboración es fundamental para la conservación de las aves”. En Guadalajara, desde hace décadas, los grupos ecologistas enarbolan esta bandera pero les hace falta ayuda y voluntarios.

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1 comentario en “Los pájaros

  1. Es muy bonito todo esto , pero no sé puede dar un paseo por allí y menos entrar con coche , ya que yo no puedo caminar y me gustaría ir con coche y con mis nietos a enseñárselo ya que lo conozco desde hace más de 45 años y podías bajar a la orilla del río . Ahora lo tienen encadenado y con cables eléctricos por todos los lados del los caminos así que todo muy bien , pero para unos pocos

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