El día de Todos los Halloween

Por Sonsoles Fernández Day

Con un par, sí señoras lectoras y señores lectores, con un par de narices anuncia esta semana el Ayuntamiento de Guadalajara en su página oficial que ‘Halloween llega este año con un gran campo de calabazas en La Concordia, cuentos terroríficos, teatro y baile en el casco histórico. El Ayuntamiento ha programado numerosas actividades, gratuitas y para todos los públicos, durante los días 30 y 31 para celebrar esta festividad’. De repente Halloween se ha convertido en una festividad, como San José, el Viernes Santo o el día de Navidad. ¡Toma castaña! Que las castañas sí que son nuestras y también de esta época del año.

Según el diccionario de la lengua española, festividad es: 1.- Día festivo en que la Iglesia celebra algún misterio o a un santo, y 2.- Fiesta o solemnidad con que se celebra algo. Pues va a ser que ni de la Iglesia, ni misterio, ni santo, ni solemne. Halloween no tiene nada de eso. Una cosa es que estén los supermercados vendiendo chucherías de calabazas y fantasmas desde hace semanas y que los bazares chinos se llenen de pelucas rojas, dientes de Drácula y disfraces de bruja o enfermeras asesinas, que ya es en sí una versión hispano-china del verdadero Halloween, y otra muy distinta que el Ayuntamiento nos presente Halloween como fiesta oficial y se organicen dos días de actos para celebrarlo.

Anuncian desde el cabildo que ‘la recreación del tradicional campo de calabazas de Estados Unidos, el denominado ‘Pumpkin Land’ es, este año, uno de los principales atractivos de la programación infantil que ha preparado el Ayuntamiento de Guadalajara para celebrar la festividad de Halloween’. Como si en Ohio se ponen a celebrar las Fallas. Los ‘Pumpkin Land’ son granjas con huertos de calabaza que ofrecen paseos en tractor, laberintos en maizales, vueltas en pony y en carreta y otras actividades relacionadas con la época otoñal de la cosecha de la calabaza. Pero esto es yanqui, no castellano-manchego. En el parque de La Concordia habrá teatro de brujas y de Drácula, cuentos de miedo y decoración ‘al más puro estilo Halloween’, dicen. Gratis todo, dicen también. Gratis no es, eso cuesta un dinero.

Después viene otro capítulo al que llaman ‘Family Monster’, que explica las actividades programadas en el casco histórico. Habrá pasacalles, cuentos, un flashmob y un concierto. Ni la televisiva familia ni la versión callejera hispano-alcarreña tienen mucho que ver con el verdadero Halloween. Como si en Connecticut celebrasen la Feria de abril. Acabarían comiendo hamburguesas vestidos de toreros y nos parecería una catetada. Exactamente igual que la versión contraria.

Lo que no recuerda el Ayuntamiento es que en el casco histórico, que así llaman ahora al centro de la ciudad, aunque le falta mucho para lucirse como tal y de eso sí deberían ocuparse, se celebra de nuevo el Tenorio Mendocino, la representación de la obra Don Juan Tenorio por los miembros de la Asociación Gentes de Guadalajara, que el año pasado tuvo que hacerse en el Auditorio Buero Vallejo por la pandemia. Se representará las noches del 29, 30 y 31 de octubre en el Liceo Caracense y en el Palacio del Infantado, en la calle, en los patios y en los jardines. Es Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2011 y un orgullo para nuestra ciudad. En lugar de teatros de demonios bien podrían hacer una versión diurna para los niños y en vez de brujas, recrear la Guadalajara del siglo XVI, puertas abiertas para los palacios de los Mendoza y, de paso, aprovechar para enseñar la historia local a toda la familia, sin monsters, y sin pretender emular a granjeros norteamericanos que nada tienen que ver con nuestras tradiciones.

A propósito de tradiciones, ayer estuve en el cementerio. Eso es lo que históricamente hacemos en España en la festividad de Todos los Santos o en los días previos. Había bastante gente, muchos limpiando las sepulturas, otros llevando flores y algunos, de visita. Sabemos que la persona añorada no está ahí, está en nuestro corazón y en nuestros recuerdos, pero queremos tener bonito ese lugar donde está escrito su nombre.

El Ayuntamiento de Guadalajara, a través de la concejala de Cementerio, Lucía de Luz, anunciaba en julio de este año que destinaría 100.000 euros a mejoras en el recinto. Como novedad, descubrí esa pequeña zona verde que saqué en la foto y he de reconocer que está bonito, pero queda mucho más por tapar y los pasillos que mejorar. No sé si les va a llegar con ese presupuesto. La concejala hablaba de ‘circuitos de visita señalética, paneles informativos, folletos y material divulgativo’. ¿No será mejor que esté limpio, accesible, agradable y sin riesgo de tropezarse en los caminos? Y, a ser posible, que eliminen la bocina esa espantosa que suena antes del cierre. Tres veces. No sabe uno si está en un bombardeo o subido en un buque de carga. No es manera de sacarte de un lugar de paz.

Feliz puente de Todos los Santos, para todos, calabazas incluidas.

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