Recuperar senderos, estrechar lazos

Por Rafael Cerrada Morales (*).

El sábado 23 de octubre, en Prádena de Atienza se desarrolló una actividad aparentemente novedosa, pero que en realidad es una tradición ancestral en nuestros pueblos. La primera Jornada de Recuperación de Senderos consistió en lo que antiguamente se llamaban “hacenderas” o “cenderas”. Las hacenderas eran una convocatoria a los vecinos para realizar un trabajo o labor en beneficio común del pueblo. Cuentan nuestros mayores que la participación era obligatoria y que la ausencia injustificada era multada económicamente.

El trabajo propuesto suponía la reapertura de la senda de herradura denominada Carrera de Bustares que une Prádena de Atienza con Bustares, dos pequeñas localidades de la Sierra Norte de Guadalajara. Cómo vivimos en otros tiempos, en esta ocasión la participación fue voluntaria y  la convocamos por redes sociales en lugar de hacerlo el alguacil, cornetilla en mano y a viva voz con ese inolvidable: “Se hace saber…”. Otra diferencia la encontramos en el promotor, esta vez lo hicimos desde la Asociación Sierra de Oportunidades y dirigimos el llamamiento principalmente al mundo senderista.

Este sendero entró en desuso a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando gracias también a unas hacenderas, se abrió un nuevo camino hasta el pueblo de Gascueña para permitir el acceso con coches. Desde entonces, y más aún tras el éxodo a las ciudades en los años 1960, éste y otros caminos quedaron casi abandonados. Solamente era transitado por pradenses en su peregrinación al Alto Rey y por algún que otro amante de la naturaleza y de esta comarca que acudía a recorrer nuestros caminos. Gracias a unos y otros, este sendero sobrevivió al paso de los años hasta el incendio que asoló la sierra del Alto Rey en julio de 2014. Tras él, la regeneración de la vegetación supuso la invasión del antiguo camino y por tanto casi su total desaparición.

En la plaza, Demetrio Somolinos, de 81 años, nos contó que de niño vio llegar al cura, que vivía en Bustares, un 21 de enero a lomos de una mula sobre una nevada de más de medio metro para oficiar la boda entre Eulogio y Carmen. También recuerda cuando acompañó a su padre, por este mismo camino, para realizar el trueque de un macho cabrío por un carnero. Y es que la relación entre Prádena y Bustrares siempre estuvo muy ligada a la ganadería. Era habitual la compra de cabras para posteriormente “ir al rastro”: venderlas para carne los jueves en Hiendelaencina o los sábados en Atienza.

Desde la semana anterior comenzaron los preparativos del evento. Se marcó la ruta original del antiguo trazado y el acondicionamiento de El Refugio, un pequeño edificio municipal de piedra y tejado de pizarra perfectamente integrado en la arquitectura tradicional de la zona y que estaba semi abandonado. Lo había arrendado un vecino y miembro de la asociación, que lo puso a disposición de Sierra de Oportunidades para acoger una comida popular y la fiesta posterior.

Y así llegó el día, que empezó lleno de incertidumbre sobre la asistencia final. Porque, si bien la acogida inicial fue excelente, cubriéndose en cuatro días el cupo de reservas, quedaba la duda sobre si los convocados elegirían alguna otra de las actividades senderistas que se organizaban el mismo día.

Cuando los participantes fueron llegando al punto de recepción para recoger el kit para la actividad, nuestro gesto tenso se relajó. Y así, finalmente, salió el sol: prácticamente la totalidad de los inscritos hicieron acto de presencia, demostrando así su compromiso con el mundo rural y la conservación de esas vías que habitualmente transitan cada fin de semana.

Pasadas las diez de la mañana, y tras unas breves indicaciones junto al puente que da acceso a la localidad, una larga fila de caminantes empezaron el ascenso hasta la zona de trabajo donde se les facilitó herramienta manual. Allí les esperaba a una dotación de Protección Civil que permaneció todo el día junto a los participantes por si fuera necesaria su intervención.

Enseguida comenzaron a apreciarse resultados, descubriendo la vía que las estepas estaban ocultando y pudimos ver cómo un tramo de un kilometro aproximadamente fue quedando de nuevo bien marcado y transitable hasta llegar al collado. El ambiente alegre y de colaboración fue palpable durante el desarrollo de los trabajos. Las bromas y saludos al dron que grababa la actividad fueron tan frecuentes como constante fue el afán de relevarse en el uso de las herramientas.

De este modo y hasta el medio día, en torno a cien senderistas movidos por la curiosidad y las ganas de participar reabrieron una de las vías más pintorescas y atractivas para ascender hasta el Alto Rey, desde donde se puede disfrutar de una de las vistas más excepcionales de la serranía.

Tras el trabajo un bien hecho, los participantes pudieron dispersarse para departir y disfrutar de un vermut en el bar del pueblo o en alguno de los dos puntos habilitados por la organización hasta la hora de la paella en El Refugio. Una vez dada buena cuenta de la comida y con la Peña del Mediodía como testigo pudimos agradecer a todos los presentes su colaboración desinteresada. Prádena está agradecida y, al igual que se les dijo ese día, reiteramos la petición de que sientan esta tierra como propia.

Finalizada la actividad comenzó la fiesta cuya amenización corrío por cuenta de la Asociación de Amigos de Prádena de Atienza. Este fue el colofón perfecto para un día soleado y espléndido en que se revivieron los viejos tiempos en que las relaciones interpersonales «hacían pueblo”.

Esta jornada nos demostró que se puede pasar un día divertido socializando con gente que comparte las mismas aficiones y, simultáneamente, colaborar con esos municipios que, debido a la despoblación, carecen de recursos propios para llevar a cabo este tipo de iniciativas.

Recuperar patrimonio material e inmaterial, generar actividad en nuestros pueblos, dar a conocer nuestras riquezas, llenar de vida esta comarca… éstos son algunos de objetivos que pretendemos lograr desde Sierra de Oportunidades con actividades como ésta. Próximamente vendrán otras, en las esperamos seguir contando con vuestra presencia y apoyo.

Sierra de Oportunidades (www.sierradeoportunidades.org)  es una asociación que nace de la ilusión de gente convencida de que la Sierra Norte de Guadalajara tiene mucho que mostrar y compartir. Tiene sus antecedentes en proyectos como Revitando y la organización en Galve de Sorbe y Prádena de Atienza en 2019 de jornadas orientadas al análisis de las oportunidades y repoblación de habitantes en esta zona. Como asociación, tiene como objetivo canalizar la energía y vitalidad de serranos y amantes de esta comarca en favor de la conservación de su enorme patrimonio natural, cultural, arquitectónico y gastronómico; promoviendo y organizando todo tipo de actividades y jornadas orientadas a la divulgación y conservación de la riqueza que atesora esta tierra.

(*) Rafael Cerrada Morales es presidente y cofundador de la Asociación Sierra de Oportunidades. Nacido en Prádena de Atienza, emigró con su familia a los 4 años. Tras media vida en la capital, decidió volver a sus raíces y en la actualidad trabaja en prevención y extinción de incendios forestales en la Sierra Norte de Guadalajara.

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