Pablo Pardos: “Si no te gusta el fútbol es muy difícil que seas un buen árbitro”

Por Mario del Amo

Pablo Pardos amonestando a un jugador / Fuente: Pardos P.

El alcarreño, tras más de una década arbitrando, es uno de los colegiados referencia en Guadalajara y es imprescindible en la Tercera División manchega.

Los quince años de Pablo Pardos Matamoros (Guadalajajara, 1992) como árbitro de fútbol abalan un amplio currículum futbolístico. Tras dar el salto a la ESO dejó de jugar en el equipo de su colegio, pero tras hacer pruebas en varios equipos el gusanillo del arbitraje llegó a su vida gracias a un vecino, también colegiado, que vivía en su mismo bloque.

A los catorce años arbitró su primer partido de fútbol sala y, con el paso de los años, se asentó en Tercera División con veinte, desde categorías provinciales y regionales hasta el fútbol semiprofesional. Como asistente de Segunda División B ha recorrido gran parte del territorio nacional, desde Vigo, País Vasco, Valencia, Sevilla, Córdoba, Murcia o Huelva.

El alcarreño como colegiado principal / Fuente: Pedran Lozano

“A nivel personal y laboral, porque también lo considero un trabajo, es muy gratificante, me aporta una serie de valores como el esfuerzo y una condición física que me ha ayudado en todos los aspectos de mi vida”, indica Pardos. “Lo único que puedo es agradecer”, comenta, “me siento muy valorado por la gente cuando he hecho partidos importantes, y la gente te lo reconoce”.

El alcarreño suele arbitrar cada fin de semana, lo compagina con su trabajo como policía y, para informar de su disponibilidad los fines de semana, envía un cuadrante a la Federación. Para él, la “humildad, respeto, honestidad y capacidad de sacrificio” son las cuatro cualidades que debe tener un buen árbitro.

Con el renombramiento de las ligas, actualmente arbitra en Tercera y Segunda RFEF, categorías de fútbol semiprofesionales, por lo que, según menciona, “no podemos vivir de ello pero sí lo compaginamos con otros trabajos, es un sobresueldo que está bien”.

Pardos, de nuevo, como árbitro principal. / Fuente: Pardos P.

En el fútbol hay gente de todo tipo, como en la vida en general”

A pesar de que en categorías regionales como Primera Autonómica sean tres, colegiado principal y dos asistentes, los encargados de dirigir el encuentro, a los partidos de Segunda Autonómica solo acude un árbitro, que, por lo general, suele tener menos edad que la de los propios jugadores. “Yo lo que intento decirles es que estén tranquilos”, indica el alcarreño, que, además, forma parte en los cursos de arbitraje.

A pesar de lo que se muestra, en muchas ocasiones, en los medios de comunicación, sobre el protagonismo del colegiado y de los ‘rifirrafes’ con jugadores y entrenadores, Pardos afirma que el trato con ellos es muy natural y, en muchas ocasiones, con mucho respeto. “Yo tengo claro que los protagonistas son los jugadores”, indica.

Y, en relación a las protestas, Pardos se pronuncia y menciona algo que, a usted, querido lector, seguramente le sorprenda y entienda por qué, en muchas ocasiones, los ‘jugones’ son los que menos reclaman. “Cuando un futbolista cobra dinero por jugar, a lo único que quiere dedicarse es a jugar al fútbol, se está ‘jugando las castañas’ y juega en un campo grande, se olvida del árbitro. En el último partido estuve arbitrando un Villarobledo (líderes de Tercera) – Almansa, en un campo gigante con jugadores que cobran un dinero por jugar y pasé muy desapercibido. Allí, cuando pitas una falta no te protestan, quieren que se ponga el balón el juego lo antes posible”, comenta.

Pablo Pardos como asistente en un Barca B – Villarreal B / Fuente: Pardos P.

Si no te gusta el fútbol es muy difícil que seas un buen árbitro”

Apasionado del fútbol, cuyo referente es Carlos del Cerro Grande, ve multitud de partidos y jugadas, lo que considera fundamental para arbitrar posteriormente. “Me atrevería a decir que la Tercera División en Castilla -La Mancha es más fuerte que en Madrid”, comenta.

Para poder ascender de categoría, el árbitro, según comenta Pardos, debe presentarse a unas pruebas físicas y a un examen que organiza el Comité Técnico de Árbitros cada año. Las pruebas físicas constan de un course navette adaptado a árbitros y seis series de velocidad de 60 metros.

40 preguntas sobre las reglas del juego y sobre los estatutos de la Federación, redacción de actas, examen de inglés, jugadas de vídeo y psicotécnicos son las pruebas que forman el examen teórico. A la nota obtenida se suma la media de los partidos, a los que asiste un informador del Comité Técnico de Árbitros, y el que mejor puntuación obtiene es el que asciende. O, también, en el caso contrario, se pueden producir descensos.

En el recuerdo de Pablo Pardos quedará siempre los partidos de play off de ascenso entre Recreativo de Huelva – El Ejido y Real Madrid Castilla – Cartagena, en Valdebebas. “Había mucha expectación, fue un fin de semana que voy a recordar toda mi vida”, concluye.

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