Los gritos del silencio

Por Gloria Magro.

Foto: Adela Burgos para Plataforma Feminista Guadalajara.

¿Alguna vez se han preguntado cuánto se tarda en leer 42 nombres? La tarde del jueves 25 de noviembre en el cruce de la calle Toledo con la avenida de Castilla se tardó más de quince minutos en leer los nombres, edad y lugar de procedencia de cada una de las mujeres asesinadas en crímenes machistas en lo que va de 2021.

Uno a uno, con emoción y en medio de un silencio sepulcral: 42 mujeres muertas, entre ellas niñas, adolescentes con toda una vida por delante… mujeres de toda clase y condición. Familias rotas, destrozadas… vidas truncadas para siempre. La estadística no miente pero aún hay quien sigue negando la existencia de violencia de género de componente machista.

Sobre las cabezas de las asistentes, rodeando el cruce emblemático que acoge los actos que la Plataforma Feminista de Guadalajara convoca cada año, la esquela de cada una de las más de mil cien mujeres asesinadas por sus parejas desde que se empezaron a registrar sistemáticamente estos crímenes en 2003: 1118 mujeres. Han muerto muchas más mujeres en España en su entorno familiar desde entonces que víctimas causó la violencia terrorista en sus cuarenta años de historia. Y el marcador sigue contando.

Cientos de guadalajareñas se dieron cita para gritar en silencio, armadas tan solo con dos piedras, como se pedía. Dos cantos y ropa negra en señal de luto, de reflexión y de duelo por las que ya no están. La convocatoria, informal, a través de las redes sociales y el boca a boca, tuvo una vez más una respuesta masiva pese al contexto de la pandemia, el día y la hora elegida.

El grito de protesta y de hartazgo ante tanta violencia se visibilizó a través del sonido sordo y potente de las piedras chocando. Después fueron depositadas sobre el suelo, en el cruce, haciendo el símbolo feminista a modo de obra efímera. La intención anunciada por la Plataforma es que en un futuro próximo esas piedras vuelvan a ser colocadas por las mujeres de Guadalajara en un monumento permanente aún por determinar. La performance terminó con la lectura de unos versos de la poetisa Alfonsina Storni, en la certeza de que llegará el próximo año y seguiremos añadiendo nombres a esta lista infame.

Unas horas antes, el Espacio Tyce acogía el acto institucional con el Ayuntamiento de Guadalajara como anfitrión. Todas las administraciones de la provincia conmemorando unidas y de forma solemne el Día Internacional de la Violencia Contra la Mujer. El acto contó con la presencia de las autoridades -policía nacional y guardia civil, con la responsable de la comandancia provincial al frente, la teniente coronel Cristina Moreno-;la subdelegada del Gobierno, Mercedes Gómez y la delegada de Igualdad del Gobierno de Castilla-La Mancha, Elena Cañeque, por citar a mujeres que han escalado hasta lo más alto de la sociedad civil y militar. También acudió al acto el vicario general de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, Agustín Bugueda, lo que lleva a pensar que no habrá paz para los malvados ni en este ni en otros mundos..

También infunde ánimo y esperanza ver un frente institucional unido frente al maltrato, la violencia y el abuso de género, en la certeza de que todas las administraciones que representan a la sociedad respaldan un mismo discurso. Al menos en Guadalajara. En palabras del alcalde, Alberto Rojo: «Hemos llegado a un punto en el que ya no caben medias tintas. Si quienes hoy aquí nos concentramos para reivindicar este 25 de noviembre queremos de verdad acabar con las violencias hacia la mujer, debemos aislar y señalar conductas machistas para desterrarlas”. Para el primer edil, “no es tolerable que se cuestione a las víctimas de la violencia machista y que incluso se niegue la existencia de las mismas. Porque eso es machismo; ni más ni menos, y el machismo discrimina, el machismo destruye psicológicamente; el machismo mata”. Guadalajara, señaló el alcalde, “está dando pasos muy importantes en materia de igualdad; la implementación de políticas públicas en este sentido es fundamental”.

Sin embargo, en el Congreso de los Diputados, donde reside la máxima expresión de la voluntad popular, tuvo que ser la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, la que hiciera mención de las víctimas ante la oposición frontal de Vox a una declaración institucional. Un año más, como lleva ocurriendo desde que tienen representación parlamentaria, han vetado la declaración política en el Parlamento de apoyo a las víctimas y condena a la violencia de género que ellos niegan. La formación ultraderechista tampoco se sumó al aplauso a las palabras de de la presidenta ni acudió al acto institucional celebrado en la Puerta del Sol. Tampoco acudieron al acto en Guadalajara.

¿Qué ocurrirá en un futuro si del apoyo de esta formación ultra dependiera el color político de la alcaldía? Por no ir más allá del ámbito local y pensar en el Gobierno regional o nacional. De ocurrir algo así, no habría más declaraciones institucionales, ni actos como el del jueves, ni programas de ayuda, ni visibilización de esta lacra que pende sobre las mujeres como una espada de Damocles. Es tan fácil perder lo ganado… Volveríamos oficialmente al ayer tenebroso de los crímenes pasionales que todo lo tapaban, al sufrimiento en silencio y al «váyase con él a su casa, señora, que si no será peor» con el que las mujeres eran recibidas en las comisarías cuando iban a refugiarse de la violencia porque no había ley que las amparase.

¿Permitiría este retroceso la sociedad española? ¿Lo permitirían las mujeres? Tal vez cabría mejor preguntarse si quienes optan por dar su voto a formaciones que niegan la existencia de este problema son conscientes de lo que hacen. Nos jugamos mucho, demasiado, también en muchos otros avances logrados a través de la legislación y que creíamos inamovibles. Faltan aún dos años para las elecciones pero ese tufillo trasnochado se siente en el ambiente y viene de frente, sin engaños ni falsas promesas: son lo que aparentan y harán lo que dicen si les dejamos. Si les votamos.

1 comentario en “Los gritos del silencio

  1. La insensibilidad de algunas formaciones políticas(siempre de derechas curiosamente) da mucho miedo.
    Ante todo somos mujeres y debemos ser y hacer conscientes a todas las mujeres de nuestra dramática situación en el mundo.
    Ser feminista es una obligación no una opción.

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