El guirigay

Por Sonsoles Fernández Day

Miércoles, 22 de diciembre de 2021. Dos días para Nochebuena.  Tres días para Navidad. La curva de los casos Covid subiendo vertiginosamente en vertical. Miles de españoles confinados en casa porque han dado positivo o por contacto estrecho con contagiado. Los test de antígenos agotados en las farmacias.  Aburridas esperas en los centros de salud para ser atendido porque no cogen el teléfono. Largas colas para hacerse una PCR y mucha paciencia para saber el resultado. Los días previos a las fiestas navideñas siempre han sido de locos, ocupadísimos en comprar regalos, preparar el menú, y aperitivos, comidas y cenas con amigos y compañeros de trabajo. Incluir en la ecuación la sexta ola de la Sars-Cov-2, a su prima, la imparable Ómicron, y a la madre que las parió, ha generado un pedazo de caos importante no solo a nivel sanitario sino también en las empresas y en las familias. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocaba una reunión de emergencia con los presidentes autonómicos para, eso esperábamos, poner solución a esta crisis. El resultado ha sido el mismo que el de la Lotería por la mañana, todos pendientes de la tele y al final, nos ha dejado igual. Igual de mal.

Pedro Sánchez anunciaba como medida salvadora que la mascarilla será obligatoria en exteriores con las excepciones de estar haciendo deporte, en el campo o en la playa. No sé ustedes, pero yo lo que estaba viendo es que casi todo el mundo ya la llevaba puesta por la calle cuando había mucha gente, aunque no fuera obligatorio. Sin embargo, prácticamente nadie se la pone en interiores de bares y restaurantes. ¿Cuántos la llevan puesta y se la retiran únicamente para comer o beber? Los camareros y cuatro más. Me incluyo entre los que no la llevan, porque no hay nada más extraño que comer y beber con tapabocas. Y en los garitos y discotecas, en los que la ventilación a la calle es nula ¿alguno se acuerda de la mascarilla? Nadie. De ahí es de donde están saliendo los brotes masivos. Lo sé por contacto estrecho y hasta ahí puedo leer.

Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, expresaba hace unos días que en esta reunión plantearía generalizar el uso de la mascarilla y abordar la situación de los actos multitudinarios. Nada ha trascendido de lo segundo. García-Page decía en un acto en Manzanares, Ciudad Real, que ‘la raíz del problema del virus es la movilidad. La única manera certera de acabar con la transmisión del virus es no movernos’. Estas declaraciones llevaron a que se extendiera un bulo por whatsapp que está siendo investigado por la Policía Nacional. No nos cierran ni encierran, no se lo crean. De momento. Ni lo difundan si les llega. Aunque no se nos olvida a los castellano-manchegos lo que le gusta a Emiliano un confinamiento perimetral.

Aunque la situación en la región es mejor que la de la media nacional, no llegamos al riesgo muy alto con una incidencia de 375 casos frente a los 784 por cada 100.000 habitantes de toda España, García-Page se mostraba dispuesto a ‘hacer medidas de consenso’, y reclamaba ‘unidad de mensaje’ para los ciudadanos, que salieran de la reunión tres o cuatro ideas claras y sencillas, para no fomentar ‘un guirigay’.

Adoro a Emiliano cuando me da titulares. Según el diccionario de Google, similares a guirigay son: desbarajuste, jaleo y desorden. Y la versión malsonante, cachondeo. A partir de hoy y hasta que acaben las fiestas o toda España se haya contagiado de la Ómicron, lo veremos. 17 Comunidades Autónomas, 17 presidentes y 17 reacciones. Guirigay, desbarajuste o cachondeo, llámenlo como quieran. Pero pueden estar tranquilos porque el ejército volverá a rastrear a los contagiados y podrán volver a trabajar los sanitarios jubilados. Si es que quieren, claro. Eso ha dicho Sánchez.

Respecto a los eventos multitudinarios, Guadalajara tiene programados los vermús de Nochebuena y Nochevieja de los que avisan que no se hacen responsables. La concejala de festejos, Sara Simón, declaraba que la decisión no corresponde al Ayuntamiento y harán lo que decida la autoridad competente. ‘Si las restricciones cambian, nos adaptaremos, y si hay que suspender algo, se suspenderá’, decía Simón. Lo tenemos encima. Es probable que ya se sepa cuando estén leyendo estas líneas. Si no se suspenden, según Sara Simón, ‘existe la libertad de ir o no’. Muy cierto, la responsabilidad es de cada uno, pero no están las cosas como para darle más alas al bicho.

Después vienen las macrofiestas de Nochevieja y la cabalgata de Reyes. Imagino que las restricciones, si las hay, se sabrán en su momento. Los vaivenes del virus nos han acostumbrado a la improvisación. Porque así estamos todos, improvisando. La mitad de las familias decidiendo cuántos serán a cenar en Nochebuena y a comer el día de Navidad. Buscando test, aunque tampoco son del todo fiables, y esperando resultados del SESCAM que nunca llegan.

Dice Sánchez que ‘las abuelas y los abuelos estarán con sus nietos y nietas esta Navidad’. Da la impresión de que este señor no sabe cómo está el patio. En nombre de las familias separadas por el Covid de España, permítanme la chulería, pero diez días de confinamiento me avalan, le pido al señor Sánchez un poco de respeto al ciudadano. Deje de decir sandeces.

En cualquier caso y sean los que sean a la mesa, feliz Navidad improvisada.

2 comentarios en “El guirigay

  1. Qué sucedería si una presa estuviera en riesgo de rotura, que la situación de la misma perteneciese a dos Comunidades Autónomas, que la energía hidroeléctrica que genera alimentase a otras dos Comunidades, y que su agua embalsada dotase a otras tantas. Tendríamos un hexágono de afectados. Ante esta situación y atendiendo a la actualidad y realidad de este “diecisietevecesestadonacional”; se reunirían 6 Presidentes, para dar solución al problema de la presa ??. No, para nada, cada uno hablaría de su libro. Ante dicha realidad lo lógico (al menos para el escribiente), es que un comité de expertos ( experto: aquel que posee formación y experiencia) dictase lo que sin duda sería lo más conveniente para atajar el problema, parece obvio confiar en un comité de ingenieros experimentados, parece obvio confiar en un neurocirujano experimentado cuando se dispone a abrir el cráneo de, incluso un ser querido. Le suena a algo todo esto al que pasaba por aquí ??. Suena que cuando juega la selección 17vecesnacional de jurgol, todos somos experimentados entrenadores….. Aunque hay algo aún peor, en este problema que nos envuelve, ninguna Comunidad ha exigido ser dirigido por el mejor equipo de EXPERTOS, …. Anda coño es que viven del presupuesto del que manda, anda coño que una opinión distinta a “los otros” da votos… Y mientras tanto la presa en riesgo de colapso, pero qué más da ¡¡¡. Saludos al que pasaba por aquí…

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