Con la música a otra parte

Por Sonsoles Fernández Day

Guadalajara celebra los días de Nochebuena y Nochevieja con los llamados ‘macro vermús’, que no es otra cosa que gente bebiendo y de fiesta en las calles, plazas y parques de la ciudad desde el mediodía hasta que se hace de noche. Podrían llamarse también botellones autorizados, porque el resultado de basura cuando se terminan es el mismo que en los ilegales. Las barras callejeras van acompañadas de verbenas con música en vivo, un DJ o charangas amenizadoras, dependiendo de la zona y el público asistente. El pasado día 24, que amanecía lluvioso y empezó muy tranquilo, acabó casi como cualquier otro año, esos en los que no había Covid, ni mascarillas ni distancia reglamentaria. Como consecuencia, el Ayuntamiento de Guadalajara se ha visto obligado a tomar medidas para el vermú del 31. Se va a celebrar, pero sin música.

En una convocatoria de prensa urgente el día 29 de diciembre, una solitaria y cariacontecida Sara Simón, concejala de Festejos, explicaba que se vigilará más el cumplimiento de las normas sanitarias. ‘no queremos que se vuelvan a ver imágenes como las de Nochebuena con personas apiñadas sin mascarilla y sin guardar el metro y medio de distancia’. Para ello prohíben las verbenas, las charangas y los equipos de música en las calles ‘y haremos saber a los negocios de hostelería que las medidas deben cumplirse’, decía Simón.

La noticia se extendió a toda velocidad. Twitter se llenó de quejas de los jóvenes, quejas de los músicos y sorpresa de los ciudadanos en general. ‘Ahora resulta que la música transmite el virus’, decía alguien. La medida no deja de ser sorprendente, las restricciones son para un evento al aire libre, y nada se dijo de las macro fiestas organizadas para la noche en distintos locales cerrados. La explicación de la concejala era que ‘no podemos impedir que la gente vaya a los bares, contra eso no podemos hacer nada. Creemos que la calle es una mejor opción, aunque hay que hacerlo de forma ordenada. Los bares están abiertos al 100% y no podemos impedir que la gente salga a la calle y vayan a cualquier lugar, por eso creemos que es mejor que estén en la calle a que estén en espacios cerrados’. Una explicación tipo Mariano Rajoy, en su famosa intervención de ‘los alcaldes y el vecino’. Entendemos que el Ayuntamiento no tiene poder para controlar interiores y lo único que se les ocurre es dejar sin música el exterior. Habrán pensado que igual así se aburre el público y se van antes a casa. Pero todos sabemos que si los jóvenes no tienen música en la calle acabarán metiéndose en bares y pubs, allí donde no hay limitación de aforo y la mascarilla se lleva en el codo y en la barbilla.

Igualmente justificaba este vermú sin música diciendo que ‘no podemos lastrar la actividad económica cuando sólo el 1% de positivos están hospitalizados, cuando la mayoría de la población está vacunada y cuando no hay marco competencial para restringir actividades económicas o derechos fundamentales’. Esa es la explicación a la que nos tiene acostumbrados el Gobierno. No existe una Ley general de pandemias que organice todo este jaleo, la vacunación ha sido el único objetivo y, además, independientemente del caos que pueda haber en los centros de atención primaria en este momento, habiendo pocos hospitalizados, la vida sigue.

Es mi último artículo del año y prefiero acabar en paz y armonía con la señora Simón. No opinaré nada más al respecto. En cualquier caso, no soy experta en pandemias, como tampoco lo es ella. Ni siquiera lo son en el Consejo Interterritorial de Sanidad, formado por políticos, que ayer decidían que el aislamiento de los positivos en Covid-19 asintomáticos se reduce de diez a siete días, mientras que Emiliano García-Page esperaba que se redujeran a cinco. Según les va la película, así nos manejan.

Voy a pensar qué les digo a mis hijos. Que no pueden ir a los vermús. Que pueden ir pero que no se quiten la mascarilla. Que pueden quitarse la mascarilla para beber pero que no canten. Que se lleven algo para medir y no permitan que nadie invada su espacio metro y medio a la redonda. Como ellos mismos dicen: ¡Estás tú que me van a hacer caso! El Ayuntamiento pide tranquilidad y prudencia, y avisa de que podría haber multas por incumplimiento de las normas. ¿Se han planteado llenar las calles de puntos en el suelo para que cada cual se sitúe correctamente en su lugar con la distancia debida? Puntos de colorines, que es muy de este consistorio.

Sorry. Paz y amor. Y como es tiempo de sueños e ilusión, servidora al 2022 le pide verdaderos expertos gestores de pandemias y caos sanitario. Dos años viendo como nuestros políticos no expertos meten la pata son más que suficientes como para reclamarlos. Mejor que reclamar, exigirlo.

1 comentario en “Con la música a otra parte

  1. Además la cepa alcarreña, es diferente de la gallega, de la maragata, y me atrevería a decir que también lo es de la onubense. Mi duda es que teniendo ADN de otro lugar del que resido, qué precauciones debo de tomar, qué horarios cumplir, a qué sanciones me enfrentaría. O tengo razón en mi apreciación, o lo que cambia es la neurona del político de cada región. Felices Fiestas y un genial 2022 para el que pasaba por aquí.

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