Bardales, esquina López de Haro

Por César Fernández de Marcos (*).

20211024_110104 (1)

He vivido en diferentes barrios de la ciudad (Manantiales, Balconcillo, Las Ramblas) y siempre visitaba el centro para ir al cine cuando era jovencito, de compras con mi madre a Galeprix o para salir con mis amigos en mi época mas adulta –Chinasky, La Criolla, Volvoreta, GU, Quality, etc-. Mi gran ilusión era vivir ahí, en el centro, cosa que conseguí hace más de veinte años. Me encantaban sus plazas, sus tiendas que tenían un encanto especial. Lo que no me podía imaginar era el devenir del barrio. Han pasado muchas Corporaciones Municipales diferentes pero todas han tenido algo en común, el abandono y descuido de este barrio tan importante y emblemático de la ciudad.

Ejemplos hay muchos, algunos sangrantes -el andamio de la Plaza Mayor, el solar del Cine Imperio, el edificio del PI, el solar de la antigua Pastelería Marian, el solar del antiguo Bar El Boquerón, la remodelación de la Plaza Moreno, el Eje Cultural, la plaza de Dávalos, la del Concejo, etc.-, aparte del problema con la limpieza y la inseguridad que se está viviendo últimamente y que hacen del centro de Guadalajara un lugar sucio, triste y peligroso según los días y qué horas.

Dicho esto y habiendo viajado como lo he hecho, se me hace todavía mas difícil comprender como en mi ciudad, en plena Plaza Mayor, con el Ayuntamiento al lado, se permite sin ningún sonrojo aparente el tener un solar con un andamio que ya va para dieciocho años, se dice pronto. Y lo mismo podemos decir del solar del antiguo Cine Imperio que lleva ya mas de veinte años mutilando la imagen de la Calle López de Haro. Unos metros mas adelante nos podemos encontrar con el antiguo solar de la Bollería Santa Ana que otrora nos endulzaba con sus aromas a pastas recién hechas, ahora convertido en un solar como tantos otros en el centro de la ciudad; del cual lo único que brota son malas hierbas y gatos callejeros. Ése solar hace esquina con otro, lo que antiguamente fuera Marian, que tiene el mismo uso que los anteriores solares: NINGUNO; nada más que almacenar suciedad y llenar el centro de tapias sucias, decrépitas y llenas de pintadas que dan al barrio un aspecto bastante sórdido. Ése es el aspecto que tiene mi barrio, donde vivo y trabajo. Es bastante desalentador y de momento es lo que hay, aunque no me resigno a que vayan cambiado las cosas.

Yo no entiendo nada de leyes, de ordenanzas municipales, ni de partidos. Incluso últimamente, visto lo visto, ya dudo si entiendo de algo o es que me estoy volviendo loco, porque ni aunque las cosas se hicieran mal aposta no creo que llegáramos a esta situación de abandono y dejadez de las distintas Corporaciones Municipales, que o bien no han sabido que es grave o no han querido, que es todavía peor.

Con todo y con esto, volvemos a Bardales, esquina con López de Haro, que es donde desarrollo mi trabajo. Puedo decir que es la zona que más necesita de intervención por parte del Ayuntamiento. Y en varios frentes. Los problemas no son sólo estructurales de ciudad o del barrio, el tema de los solares ya es algo endémico en esta ciudad y estos que os he relatado antes ya tienen solera. Los vecinos y los trabajadores sueñan con que algún día el Ayuntamiento obligue a los tenedores de solares a mantenerlos como es debido por dentro y sobre todo por fuera, que es casi más importante. No sería demasiado difícil para poder tener un entorno agradable. Incluso, llamadme loco, pasados unos años, los prudenciales, o los que marque la ley, si es que hay alguna ley que lo dictamine, esos solares que están siendo abandonados a su suerte, los Ayuntamientos deberían poder expropiarlos -intercambiando esos terrenos por otros en otra zona en desarrollo de la ciudad, tal vez- y darles un uso para la ciudadanía.

¿Os imagináis una plaza donde está hoy el solar del antiguo Cine Imperio, que le diera valor a la Iglesia de San Nicolás y que hiciera el acceso a Bardales más agradable? Sólo habría que unir los dos solares que allí hay. Capítulo aparte es el antiguo edificio del PI, el conocido pub de la ciudad que otrora fuera gran reclamo de la zona, sobre todo en noches de fin de semana. Ese edificio se declaró en ruinas hace mas de quince años, con derribo inminente, y sin embargo, hoy en día sigue en pie con sus ventanas abiertas, cristales rotos, incendios, gente habitándolo en unas condiciones de salubridad bastante ínfimas, malos olores, caída de cascotes y cristales desde la parte superior. Todo lo que os cuente es poco, así que mejor animo a quien quiera a dar una vuelta y ver en las condiciones en que está.

Así que este es el panorama que me encuentro todos los día cuando entro a trabajar. La calle López de Haro es la que va desde la Farmacia de Vicenti y Hacienda, hasta la calle Bardales. En unos treinta metros te puedes encontrar con el comienzo de la fachada del antiguo Cine Imperio, a la derecha, que es una gozada para los ojos, a tu izquierda los cubetos de basura soterrados, que son una locura en limpieza y mantenimiento. De ahí pasamos a la antigua Plaza López de Haro, donde ahora desarrollo la mayor parte de mi trabajo, en la terraza de El Perdigacho. Es una placita preciosa, peatonal, idílica diría yo , porque además de tener cuatro bancos que son una delicia para sentarse dado lo cuidados que están, puedes disfrutar de un árbol y su sombra que por supuesto no recae sobre ninguno de los bancos. Una vez acomodado estarás en un enclave mágico: las vistas son una locura para los sentidos, tus ojos pueden disfrutar de la escrupulosa limpieza -cosa que ha mejorado mucho últimamente, nada que ver con otros tiempos nada lejanos- se maravillarán al disfrutar del paisaje: el local del antiguo GU, de pena, la Bollería Santa Ana un solar sucio en su interior y por fuera una maravilla para gozar del arte rupestre. También tenemos el antiguo edificio del PI, que se puede gozar con la vista, pero sobre todo con el olfato: una auténtica delicia para los sentidos. Y ya para terminar, podemos bajar lo que nos queda de calle hasta la confluencia con Bardales y comprobar que no existe tal calle para los servicios de limpieza, pero de ninguna Corporación Municipal ni de ninguna de las empresas o trabajadores de las empresas de limpieza que haya tenido jamás esta ciudad: es el abandono total.

Si a mí me alucina cómo se puede permitir esto, lo que más me asombra es que con todas estas trabas, que no son pocas y a las cuales no podemos ponerle solución nosotros desde el bar en el que trabajo, en El Perdigacho, hayamos recibido un Solete Repsol en su apartado de bares y tascas con encanto. Y me asombra también que todos los fines de semana haya que rezar para poder encontrar sitio en nuestro local y reservar con antelación. También el que todo el mundo nos apoye y nos inste a tomar decisiones mas drásticas para poder solucionar los problemas que nos atan de manos y pies, ese entorno en el que nos vemos obligados a trabajar, tan adverso.

Gracias a todos y gracias por confiar en nosotros y hacernos sentir que no estamos solos en la lucha. También queremos dar las gracias a la actual Corporación Municipal por atender nuestros ruegos y por la agilidad para solucionar según que problemas: por lo menos sientes que te escuchan y eso ya es bastante más de lo que se puede decir de algún Gobierno Municipal ya pasado. Nuestro empeño es trabajar sin ninguna cortapisa y poder dar el mejor servicio a nuestros clientes. No necesitamos que nos hagan favores, lo único que necesitamos es que se hagan las cosas como se tienen que hacer en tiempo y manera. No hay ninguna excusa válida para muchos de los problemas que relato que llevan estando igual por lo menos una década y eso los más nuevos, que hay otros ya van llegando casi a la mayoría de edad.

Aprovecho estas líneas para invitaros a visitarnos en El Perdigacho, en Bardales. Lo que nos falta lo intentamos suplir con nuestro mejor servicio y mejor cara. No os defraudaremos.

IMG_20211227_235828_968 (1)

(*) César Fernández de Marcos (Guadalajara, 1974) siempre ha vivido en la ciudad aunque la mayor parte de su vida laboral se ha desempeñado en Madrid como maquetador, arte finalista y diseñador gráfico. Sus dos pasiones son la hostelería y la música y siempre ha estado ligado a ellas. Los fines de semana se le podía encontrar en El Perdigacho, en Bardales a donde se ha incorporado a tiempo completo desde la pandemia gracias a la generosidad de Mari Ángeles y Julián, sus propietarios.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.