La banca abandona a los mayores y a los pueblos

Por Sonia Jodra

Tamajón y Cogolludo. Dos municipios de la Sierra Norte de Guadalajara que en las últimas semanas han visto cómo les abandonaba otro servicio. Parece que ahora la banca pierde. Y si la banca pierde no hay beneficio social que justifique su presencia en la Guadalajara vaciada. No se trata de sacar dinero en un cajero, se trata de que las zonas rurales ya no son “país para viejos”. En el caso de los bancos la herida supera las fronteras de las zonas vaciadas. Durante la gran crisis tuvimos que rescatar a los bancos para que el sistema continuara funcionando. Pero ahora los bancos han abierto una enorme brecha digital, dejando sin atención a miles de personas mayores en nuestro país, que no operan con el móvil en sus transacciones bancarias y que se han unido al grito de “soy mayor, pero no idiota”.

El alcalde de Cogolludo nos ha hecho llegar mentalmente esa imagen de la fila de personas mayores de su pueblo esperando en la fría mañana de enero a que les atiendan en la entidad en la que tienen los ahorros de toda su vida. CaixaBank solo atiende de forma presencial en el municipio un día a la semana, de 8,30 a 14,30 horas. Y mantiene, de momento, el cajero automático. Pero siguiendo aquel dicho de que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, Juan Alfonso Fraguas ha querido denunciar que el servicio es insuficiente. Y que la fila de personas mayores de los miércoles no es la mejor estrategia para luchar contra la despoblación en esta localidad en la que hasta su castillo han puesto en venta -por 500.000 euros si hay algún interesado-.

El vecino al que ya le han pelado las barbas es el municipio de Tamajón. A Ibercaja se le estropeó el cajero automático -qué casualidad-, justo cuando se aproximaba la fecha en la que habían anunciado a su alcalde que dejarían de prestar el servicio de cajero automático. Eugenio de la Morena, que lleva siendo alcalde de Tamajón más años de los que cualquier entidad bancaria ha estado por esta Sierra, incluso ofreció 15.000 euros del presupuesto municipal para reparar el cajero, en un gesto que da buena cuenta de la importancia que este servicio tiene para el desarrollo del pueblo.

Pero la banca hace cuentas sin alma, cálculos sin humanidad, planificaciones sin compromiso con el territorio que en tiempos de bonanza se lo dio todo. Esa falta de compromiso con su clientela fiel es la que ha impulsado la campaña “soy mayor, pero no soy idiota”. Porque idiota se siente cada día esa persona mayor a la que derivan a un cajero automático que ni entiende ni quiere entender. Porque aquellos que hicieron negocio con sus ahorros, con los intereses de su hipoteca y con la domiciliación de sus nóminas, hoy no quieren atenderle como merece.

Carlos San Juan ha recogido más de 270.000 firmas que nos hacen pensar que no todo está perdido y que aún mantenemos intacta la capacidad de rebelarnos contra las injusticias que nos hacen infelices. Hubo años en que las cajas de ahorros regalaban plantas y baterías de cocina a su clientela para agradecerles la confianza depositada en sus arcas. Hubo un tiempo en que la Obra Social de las cajas de ahorros abría centros sociales y repartía barajas de cartas a quienes hoy niegan “el pan y la sal”. Creo que este no es el futuro mejor al que aspiraban las generaciones de entonces.

Nuestra obligación como ciudadanía comprometida es reclamar a los bancos que cumplan con el compromiso que tienen como sector económico de una sociedad que persigue que todos vivamos mejor. Nuestra obligación como ciudadanía comprometida es reclamar a quienes nos representan institucionalmente que defiendan nuestros legítimos intereses de gente mayor no idiota, de gente de pueblo no idiota, de seres humanos no idiotas.

Según el INE, el 73 por ciento de la población española de entre 65 y 74 años utiliza Internet. Pero el porcentaje seguramente es bastante inferior en la franja de más de 74 años. Además, los datos del barómetro de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP) indican que hay un 40,5 por ciento de mayores de 65 años que nunca ha accedido a Internet. Del 59,5 por ciento que sí accede, un 85 por ciento lo hace para conectar por whatsapp con sus familiares. Con estas cifras, pretender que las personas mayores realicen sus transacciones bancarias por Internet es una quimera, con la que además les exponemos a multitud de estafas que sabemos que cada día buscan incautos e ignorantes.

El medio rural ya no está enfermo. El medio rural de Guadalajara se muere. No hay noticias alentadoras que nos permitan pensar en un remedio contra la falta de futuro, pero ojalá que la fuerza de la gente que protesta contra lo que nos hace pequeños consiga invertir esta tendencia descorazonadora.

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